EMILIANO COTELO:
El presidente Tabaré
Vázquez vetó ayer
tres capítulos del
proyecto de ley de
Salud Sexual y
Reproductiva, que
incluye un artículo
que despenaliza el
aborto bajo
determinadas
circunstancias.
Todavía no se ha
divulgado el texto
del veto
correspondiente, no
se conoce
exactamente cuál es
su alcance y
tampoco, por lo
tanto, se conoce con
qué firmas se apoyó
el primer mandatario
para llevar adelante
la observación.
La información que
circula desde anoche
y que En Perspectiva
ha podido confirmar
es que la firma que
por ahora tiene el
veto es la de la
ministra de Salud
Pública, María Julia
Muñoz. Incluso,
según otras
versiones, el
presidente Vázquez
habría procurado
tener para el veto
la mayoría de los
votos del Consejo de
Ministros y al
constatar que eso no
era posible optó por
volcarse a un veto
con una sola
rúbrica, la de la
doctora Muñoz.
Mientras aguardamos
más datos del texto
íntegro de la
observación y sobre
todo cómo se planta
la bancada del
oficialismo frente a
este escenario, nos
encontramos con el
politólogo Oscar A.
Bottinelli, que hoy
nos propone como
tema: “La batalla
del aborto: una
nueva crisis en el
Frente Amplio y el
desafío de los
próximos 30 días”.
***
EC – Oscar, buenos
días.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Bueno, este es un
análisis a beneficio
de inventario, el
hecho político sin
duda se produjo,
pero faltan detalles
nada menores. Y sí
hay algunas
aclaraciones
básicas, este no es
un país
presidencialista
desde el punto de
vista jurídico, es
un país
semipresidencial o
semiparlamentario,
el presidente de la
República per se no
tiene capacidad de
veto, sino que veta
el Poder Ejecutivo,
que es el presidente
con él o los
ministros
respectivos, o con
el Consejo de
Ministros. Esto no
es menor, el Consejo
de Ministros son
todos los ministros
más el presidente y
tiene competencia
privativa en todos
los actos que
plantea allí el
presidente o los
ministros en el tema
de sus carteras.
Otro dato nada menor
es que toda vez que
se modifican
códigos, en este
caso se modifica el
Código Penal y el
Código del Niño y el
Adolescente, la
competencia es del
Ministerio de
Educación y Cultura
y además en esta ley
también hay una
competencia del
Ministerio de Salud
Pública, pero si no
hay Consejo de
Ministros, la norma
en Uruguay es que
tendría que firmar
esto la ministra de
Educación y Cultura
y de Salud Pública,
no sólo de Salud
Pública…
EC – …¿También la
ministra del
Interior?
OB – No, ahí hay
alguna duda,
aparentemente podría
ser, por algunos
aspectos, pero no es
tan claro como lo
del Ministerio de
Educación y Cultura.
Revisando
antecedentes uno
encuentra que sí o
que no en el caso
del Ministerio del
Interior.
Acá hay un tema
importante: el plazo
-en caso que se
hubiera hecho la
observación ayer-
vence el 13 de
diciembre para que
la Asamblea General
pueda levantar las
observaciones, o
sino sería el 14 en
el caso que la fecha
fuera de hoy.
Tenemos por tanto un
deadline -13 o 14 de
diciembre-, donde
hay un hecho nada
menor que en medio
de esto va a estar
el Congreso del
Frente Amplio. Como
hecho político, si
no firma el
Ministerio de
Educación y Cultura,
también es verdad
que esta cartera no
planteó en el
Consejo de Ministros
que esto se votara
en esa instancia,
con lo cual habría
una habilitación por
parte de la ministra
de Ecuación y
Cultura a que la ley
se observara por no
haber ejercido su
competencia en el
seno del Consejo de
Ministros. Este es
un tema importante
desde el punto de
vista formal y desde
el punto de vista
político.
¿Cuál es el
escenario actual que
tenemos? El
levantamiento de lo
que se dice el veto,
las observaciones,
son tres quintos de
cada una de las
cámaras en la
Asamblea General…
EC – …Tres quintos
de los miembros
presentes de cada
una de las cámaras.
OB – Exacto.
Manejémonos con la
primera hipótesis:
están todos, bueno
se requieren 19
senadores y 60
diputados. Se puede
ir bajando esta
cifra en la medida
en que haya bajas
por ausencia en
sala, pero en una
jugada política hay
que concebir los
números con mucha
exactitud en este
caso.
El primer elemento
que plantea esto es
que tenemos de un
lado, yo voy a
llamar partidarios
de la penalización o
despenalización
-para buscar algo
neutro-, porque cada
uno asume
determinado tipo de
términos que son, de
por sí, un poco
complicados (unos
dicen que defienden
la vida, otros
defienden el derecho
a la libertad y a la
libertad de la
mujer). En función
de los votos que
hubo en las dos
cámaras,
dicotómicamente la
situación es -o ha
sido- hacia el
mantenimiento de la
penalización todo el
Partido Nacional,
básicamente el
Partido Colorado,
porque hubo una
abstención en el
Senado y una en la
Cámara de
Representantes, el
Partido
Independiente,
Tabaré Vázquez y no
se sabe qué
ministros hasta
ahora; lo claro es
que ha tenido el
apoyo de esta
observación
-independientemente
del tema firmas- la
ministra de Salud
Pública y el
ministro de Turismo
y Deportes.
Hacia la
despenalización
aparece con absoluta
claridad Asamblea
Uruguay, el Espacio
90, la Vertiente
Artiguista, el Nuevo
Espacio y la 1001,
tanto senadores,
diputados, como
ministros de estos
sectores. Aparece
como contradictorio
la 609 que todos los
senadores y la gran
mayoría de los
diputados estuvieron
por la
despenalización,
pero dos diputados
votaron en contra. Y
en la Alianza
Progresista, sus dos
miembros en el
Senado –el
vicepresidente de la
República y el
senador- votaron la
despenalización y el
diputado votó la
penalización, es
decir, el
mantenimiento del
sistema actual.
Lo que vemos es que
aparecen dos grandes
bloques: de un lado
casi todo el Frente
Amplio, sin el
presidente de la
República, hablando
en términos
políticos, y del
otro lado Tabaré
Vázquez apoyado en
el Partido Nacional,
el Partido Colorado
y el Partido
Independiente…
EC – …Sí, resulta
muy sugestivo estos
días escuchar, por
ejemplo, a Luis
Alberto Heber o al
senador Larrañaga
decir, de manera muy
enfática, que el
Partido Nacional va
a ir a la Asamblea
General a respaldar
explícitamente el
veto presidencial
porque se sienten
representados.
OB – Exactamente.
Entonces, este es un
cambio
importantísimo en el
país, en momentos en
que hay muchas cosas
a decidir. Vamos a
analizar primero las
jugadas posibles:
¿qué va a hacer el
Foro Batllista?
Porque si bien uno
sólo se abstuvo, fue
nada menos que Julio
María Sanguinetti,
no fue un diputado
recién llegado. Ya
en algún momento del
trámite de la ley,
tiempo atrás, el
Foro había dicho que
podía contribuir al
levantamiento del
veto; eso se manejó.
Entonces, si hay un
pronunciamiento del
Foro diciendo que
considera que debe
levantarse el veto y
argumentándolo más
en razones
políticas, ya que
tiene diferencias
internas, empieza a
cambiar el panorama
de la Asamblea
General. Si a eso se
suma también el
Partido
Independiente, que
el discurso del
diputado no es que
sea totalmente
contrario a la
despenalización,
sino a este proyecto
en particular, y
Lara, que la primera
vez había votado la
ley en el Senado,
resulta que si el
senador del Foro y
sus siete diputados,
él mismo, el
diputado del Partido
Independiente más
los legisladores del
Frente Amplio dicen
“vamos a levantar la
observación”, se
llegaría a los
números y se
levantaría el veto.
En otras palabras,
en términos que
podrían ser
deportivos, si se
diera esta jugada,
la pelota queda en
la cancha del Frente
Amplio, es decir, es
la fuerza política
de gobierno quien
dice: el Frente
Amplio levanta o no
el veto -lo que va a
ser bueno para unos
y malo para otros, o
a la inversa, según
el punto de vista
que se tenga-, están
los 17 senadores y
50 diputados o
faltan.
Si la oposición no
se mueve así, el
Frente Amplio puede
actuar con mucha
comodidad diciendo:
“Bueno, señores, no
importa si en el
Frente Amplio hay
uno, dos o tres
diputados que fallen
porque estamos tan
lejos de los 60
diputados, de los 60
votos, que tanto
da”; el Frente
Amplio no tenía
posibilidad alguna
de levantarlo. Esto
va a ser nada menor
en la presentación
de este tema ante
los distintos
sectores,
particularmente en
los sectores
partidarios de la
despenalización.
Pero en particular
la situación es
mucho más complicada
para dos sectores
del Frente Amplio:
la Alianza
Progresista, que
tuvo al
vicepresidente de la
República y al
senador a favor de
la ley, al diputado
y al ministro de
Turismo y Deportes
en contra de la ley,
que incluso desde la
media tarde de ayer
está hablando que ya
se había vetado
cuando todavía
andaba circulando la
camioneta buscando
firmas de ministros
desde la
Presidencia,
llamando a los
ministros para ver
si firmaban; todavía
no había un hecho
consumado, todavía
no hay resolución
oficial y ya el
ministro estaba
jugando abiertamente
de que se había
vetado, lo cual está
marcando que en la
Alianza Progresista
hay dos líneas
antitéticas.
Pero el sector que
más importante
políticamente tiene
complicado este tema
es el Espacio 609,
porque votó en
bloque a favor de la
ley en el Senado y
en la Cámara de
Diputados tuvo dos
representantes que
votaron en contra. Y
acá es muy
importante de camino
al Congreso del
Frente Amplio, donde
está en juego el
tema de las
candidaturas
presidenciales,
donde viene un
Mujica en ascenso,
cómo queda Mujica si
la 609 aparece con
posiciones no
definidas. Puede
considerarse que
Mujica está en un
juego dual: él dice
que está a favor de
la despenalización,
pero deja que haya
diputados que voten
en contra, o que dé
una señal de
debilidad. El
problema es que no
le obedecen todos,
su liderazgo no es
tan fuerte.
Cualquiera de las
dos son señales
complicadas. Es un
hombre
extremadamente
hábil, pero puede
quedar encerrado en
una situación donde
la habilidad no le
alcance.
Sigo insistiendo en
el Congreso del
Frente Amplio porque
ahí se va a expresar
con mucha fuerza la
militancia
partidaria de la ley
de despenalización
del aborto, que es
muy fuerte y muy
combativa al
interior del Frente
Amplio.
EC – Por otro lado,
¿qué implica todo
este escenario para
el presidente de la
República?
OB – Implica para la
oposición, que hasta
el día de ayer
estaba demonizando
al presidente de la
República por la
reelección,
emplazándolo,
hablándose hasta de
la posibilidad de un
juicio político y
hoy sale exultante a
calificarlo como una
especie de héroe, el
hombre con una gran
firmeza que se
enfrenta a su
partido, entonces
resulta que no era
tan demonio, desde
el momento en que en
24 horas se
transforma en héroe.
La oposición queda
en un cuadro que le
viene muy bien, pero
también ya
enfrentará al Frente
Amplio y Tabaré
Vázquez no lo puede
enfrentar con la
dureza con que venía
hasta ayer.
Desde el ángulo de
Tabaré Vázquez en
particular, está en
una situación
complicada. ¿Cuál es
la fotografía? De un
lado casi todos los
senadores y
diputados, la
mayoría de los
ministros y del otro
lado el Frente
Amplio con muy pocos
ministros de su lado
–dos, tres-, el
Partido Nacional y
el Partido Colorado
detrás suyo. Es una
fotografía que la
gente la puede mirar
y decir: ¿y dónde
estamos?, ¿qué es
esto?
Y el momento de
riesgo, ¿por qué? La
reelección ha sido
cuestionada y
contestada desde
dentro del Frente
Amplio. Por ahora
viene fracasando la
fórmula
Astori-Mujica, o por
lo menos con muy
serias dificultades,
que fue el camino
que el presidente
planeó inicialmente.
Tiene la oposición
de la mayoría de los
ministros y de la
mayoría del Frente
Amplio y –repito- el
apoyo de los
partidos
tradicionales. Es un
momento muy
complicado y
delicado para el
presidente de la
República y a su vez
para el Frente
Amplio que ha
manejado un
liderazgo fuerte de
Tabaré Vázquez, que
nunca se le
cuestionaba, una
especie de
endiosamiento;
resulta que ahora se
encuentra todo el
Frente, o casi todo,
enfrentado a ese
peligro.
Lo que queda es ver
qué pasa en los
próximos días,
primero ver el
decreto, ver cómo
reacciona la bancada
oficialista, qué
pasa en la Asamblea
General, si se
esperan los 30 días,
si esto se resuelve
antes del Congreso
del Frente Amplio y
cómo repercute esto
en el Congreso y
dentro de los
sectores, porque
tenemos por delante
el Congreso de la
Vertiente
Artiguista, que
comienza esta tarde,
y después el
Congreso del Partido
Socialista. Esto va
a repercutir en
todos estos eventos,
en todas estas
reuniones