EMILIANO COTELO:
Faltan cinco meses.
El 28 de junio
comienza el ciclo
electoral nacional
con las llamadas
“elecciones
internas”.
Estos comicios
tienen sus
peculiaridades
formales y
políticas, más aún
todavía si llega a
darse el caso que
haya tres candidatos
en el Frente Amplio.
Por eso, el
politólogo Oscar A.
Bottinelli, director
de Factum, nos
propone
concentrarnos hoy en
este título: “Las
reglas de juego para
las primeras de las
tres elecciones
nacionales”.
***
EC – Tú siempre
insistes en que no
es correcto llamarle
“elecciones
internas”.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Desde el punto de
vista jurídico sí,
pero ahí entraríamos
en todo un laberinto
ya que la
Constitución habla
de que tienen que
ser elecciones
internas y
simultáneas. Y si
ahondamos demasiado
llegamos a la
conclusión de que
como están hechas
son
inconstitucionales,
porque “elecciones
internas” es cuando
son adentro de un
partido y
“simultáneas” es
cuando cosas
distintas se hacen
en el mismo momento.
Estas no son
elecciones de
adentro de un
partido. Yo alguna
vez puse el ejemplo
de que la gente se
imaginaba elecciones
internas diciendo:
“voy a la escuela
Simón Bolívar, entro
y me dicen: ‘Partido
Nacional a la
derecha, Partido
Colorado a la
izquierda, Frente
Amplio arriba’”. Es
decir, eran
simultáneas porque
se hacían a la vez,
pero cada partido lo
hacía por separado.
Desde el punto de
vista conceptual
estas son elecciones
nacionales. ¿Por
qué? Porque
participa todo el
cuerpo electoral
nacional, los
ciudadanos votan al
partido, al
precandidato y a la
lista de su
preferencia, en
forma absolutamente
libre y
absolutamente
secreta.
Si son elecciones
internas uno va a un
partido y se sabe
que va a ese
partido, acá uno
elige un partido y
nadie sabe a qué
partido votó, y
además, en el
momento de elegir se
peude votar a un
candidato blanco, a
uno colorado, o uno
frenteamplista. En
el cuarto secreto
están las hojas de
votación de todos
los lemas, de todos
los precandidatos y
de todas las listas.
Entonces, desde el
punto de vista de la
forma que se
presentan, de la
convocatoria a la
ciudadanía y la
forma cómo actúa el
elector, en realidad
son las primeras
elecciones de tres,
o si se quiere de
dos y eventualmente
tres, lo único
eventual es si hay o
no balotaje. Pero
son las preliminares
de las elecciones
nacionales globales
-se le puede llamar
de esta manera-, en
términos deportivos
yo siempre digo para
que quede claro:
estos son los
cuartos de final, en
octubre vendrá la
semifinal y en
noviembre la final.
EC – Un detalle
importante es que
estas, las primeras,
no son de voto
obligatorio.
OB – Exacto. La
diferencia que hay
es que una es de
voto voluntario y
las demás de voto
obligatorio.
EC – ¿Y qué pasa
entonces con la
respuesta de la
población? ¿Qué es
lo que dicen los
antecedentes?
OB – Los
antecedentes dicen
que concurre a
votar, en términos
muy gruesos, la
mitad del electorado
real. Yo llamo
electorado real a
los que están
habilitados para
votar y viven en el
país o están en
condiciones de
venir. Uruguay tiene
un padrón electoral
inflado por gente
que está inscripta
vive fuera del país
y no viene o no
tiene posibilidades
de venir.
El 31 de octubre del
año pasado hicimos
un análisis aquí En
Perspectiva, no sólo
sobre la asistencia
sino sobre buscar
delimitar lo que
podemos llamar “el
círculo activo” de
un partido en
relación al “círculo
pasivo”. Por activo
calificamos todo
aquello que llega a
través de la red de
la estructura de un
partido: comités de
base, clubes,
caudillos,
militantes, gente
que por lo menos una
vez cada tanto
tiempo si le dicen
“vení a votar a este
partido”, va y lo
hace. Esa gente es a
la cual se puede
dirigir el mensaje
interno de un
partido, y esto es
muy peligroso porque
muchas veces los
propios dirigentes
políticos dicen
“estas son
elecciones internas”
y piensan que sólo
se le habla a ese
blanco, colorado o
frenteamplista duro
-que pone partido
antes que nada- y no
se dan cuenta de que
no es así con todos
los votantes.
¿Cuántos son? Según
nuestros cálculos el
electorado se divide
así: el 28 de junio,
de cada 10 votantes
cinco se quedan en
la casa y cinco van
a votar. De esos
cinco que van a
votar dos integran
ese círculo activo y
tres no lo integran.
Son el 20% de todo
el electorado y el
40% de los que van
en junio. Dicho de
otra manera: mucho
más de la mitad de
los que van a votar
en junio no reciben
información, no son
convencidos, no se
llega a ellos a
través de esas
estructuras
partidarias, ni
sienten la adhesión
partidaria con esa
dureza que sienten
los activistas y por
lo tanto es un voto,
que si bien es muy
leal a ese partido,
siempre es un voto
crítico que
permanentemente está
reobtenido.
EC – ¿Qué más
podemos decir a
propósito del
comportamiento de
los votantes en la
primera instancia
esta de las
internas?
OB – Hoy por hoy lo
que tenemos a la luz
de las encuestas de
intención de voto,
en las encuestas de
opinión pública,
tenemos que nueve de
cada 10 tienen en
principio definido
un partido político,
pero -y esto es lo
que demuestra que no
son elecciones
internas- uno de
cada 10 tiene
absoluta seguridad
de ir a votar, pero
todavía no tiene
idea de qué partido
va a votar. Esto
quiere decir que no
es un proceso en
árbol, que primero
decido qué partido
voto y después
decido si voy a
votar o no, sino que
hay gente cuyo nivel
de interés en
política lo lleva a
decidir ir a votar
pero sin tener
todavía idea de qué
votar.
Por eso, esta décima
del electorado que
es fluctuante,
fluctúa entre
distintos candidatos
de distintos
partidos, por
ejemplo, oscila
entre Larrañaga y
Mujica, oscila entre
Astori y Lacalle; no
es que allá están
los blancos
decidiendo entre
Lacalle y Larrañaga
y de otro lado están
los frenteamplistas
decidiendo entre
Astori y Mujica y
eventualmente un
tercer candidato,
sino que hay
indecisiones que son
cruzadas. Esto es
muy importante
tenerlo en cuenta. A
los efectos de la
opinión pública es
una elección
nacional donde están
todos los partidos y
candidatos en la
vidriera.
****
EC – Corresponde
ahora ver qué es lo
que se elige
entonces el 28 de
junio.
OB – Esto hay que
refrescarlo porque
es una tercera vez,
la tercera
experiencia que
tenemos de una
modalidad nueva y no
siempre se tiene
presente.
Y lo primero que voy
a decir -parece muy
banal- es una
especie de registro
de los partidos.
¿Qué quiere decir?
Que los partidos que
no pasan por el 28
de junio y no tienen
un piso de 500 votos
-que es lo que ha
decidido la Corte
Electoral porque hay
que elegir
convenciones de un
mínimo de 500
miembros- quedan
eliminados del ciclo
electoral. Por lo
tanto, si un partido
tiene resuelta toda
su situación interna
y no tiene por qué
concurrir, lo tiene
que hacer
-burocráticamente- a
efectos registrales.
Es el caso del
Partido
Independiente, que
no tiene corrientes
internas y tiene
definido el
candidato
presidencial; tiene
que ir para
demostrar que tiene
más de 500 votos y
seguir en carrera y
no se juega nada el
28 de junio. Lo
mismo pasa también
con la Asamblea
Popular.
EC – ¿Qué más?
OB – ¿Qué se elige?
El candidato único a
la Presidencia de la
República de cada
partido, el Órgano
Deliberante Nacional
con funciones
electorales –que
también se le llama
Convención- cuya
función es elegir al
candidato a
vicepresidente y,
supletoriamente -en
varias situaciones
puede hacerlo-, al
candidato
presidencial.
En los casos del
Partido Nacional y
el Partido Colorado
esas convenciones
son además la máxima
autoridad partidaria
permanente por todo
el quinquenio, pero
eso es por decisión
de su propia Carta
Orgánica.
EC – Sí, el caso del
Frente Amplio es
distinto ¿no? Está
el Plenario, el
Congreso, etcétera.
OB – Claro, tiene
otro estatuto que se
elige en otras
elecciones. Por
ejemplo, las
actuales autoridades
fueron elegidas el 6
de noviembre de
2006, en elecciones
-ahí sí- propiamente
internas.
EC – Entonces tú
decías: se elige el
Órgano Deliberante
Nacional y se elige
también el Órgano
Deliberante
Departamental.
OB – Esto es muy
importante porque
éste órgano que se
elige el 28 de junio
es el encargado de
elegir el candidato
oficial del partido,
el segundo candidato
eventualmente y
también podría
llegar a elegir un
tercer candidato a
la intendencia
municipal que se va
a disputar en mayo
de 2010. Es decir
que acá hay dos
etapas muy distantes
en el tiempo. En el
interior sobre todo,
esta elección del
Órgano Deliberante
Departamental tiene
mucha trascendencia,
hay departamentos en
que puede tener
hasta más
trascendencia que la
elección nacional.
***
EC – ¿Y cuáles son
las reglas para las
decisiones? Qué
podemos decir en
este sentido.
OB – Los dos órganos
deliberantes: el
Órgano Deliberante
Nacional y el
departamental
–Convención
Nacional, Convención
Departamental- se
eligen por
proporcionalidad
pura, como se eligen
en Uruguay las dos
Cámaras del
Parlamento.
Sobre la candidatura
presidencial
recordemos cómo es:
hay una primera
regla [que
establece] que el
candidato más votado
tiene que tener más
de la mitad de los
votos de su partido.
EC – Más de la mitad
de los votos en las
urnas.
OB – Claro. El 28 de
junio, hay para un
partido 100.000
votos; el candidato
más votado necesita
50.001 para ser
elegido candidato
único del partido,
es la mayoría
absoluta del total
de votos que obtiene
el partido en las
elecciones del 28 de
junio.
Si no reúne este
requisito y tiene un
piso del 40% debe
tener una distancia
de 10 puntos
porcentuales con el
segundo -en este
ejemplo debería
tener un piso de
40.000 y 10.000 de
distancia con el que
lo sigue atrás-. Si
la distancia es
menor, no hay
decisión.
EC – ¿Y entonces?
OB – Si no hay
decisión, la
decisión pasa al
Órgano Deliberante
Nacional que aquí ya
tiene la función de
elegir no sólo el
candidato a
vicepresidente sino
también el candidato
a presidente. La
Convención tiene que
elegir por mayoría
absoluta del total
de sus miembros.
Esto no ha ocurrido
hasta ahora en
Uruguay en materia
de candidatos
presidenciales;
todos han surgido,
en todos los
partidos, tanto en
el 99 como en el
2004, de las propias
urnas del 28 de
junio.
EC – Sí, porque
además más de una
vez se ha manejado,
ya con anticipación,
una especie de
acuerdo entre los
candidatos de los
partidos en cuanto a
que aquel que tenga
más votos será el
que resulte ungido
candidato aunque la
diferencia sea de un
voto. Ahora mismo lo
han estado diciendo,
por ejemplo en el
caso del Partido
Nacional.
OB – Cuando hay sólo
dos candidatos -caso
del Partido Nacional
ahora, caso del
Frente Amplio en el
99- siempre hay
mayoría absoluta,
salvo que se diera
una situación de
empate, que es de
bajísima
probabilidad
estadística. Es
decir, que una
elección de dos se
resuelve sí o sí el
28 de junio.
Si hay un acuerdo,
hay una resolución
desde el punto de
vista político pero
no jurídico, porque
si hay varios
candidatos y ninguno
tiene mayoría
absoluta ni saca una
distancia de 10
puntos sobre el
siguiente,
formalmente tiene
que resolver la
Convención aunque se
hayan puesto todos
de acuerdo en decir
que ya está
proclamado el
primero. Es decir,
puede haber un
acuerdo político
pero la decisión
jurídica tiene que
pasar por la
Convención.
EC – ¿Qué pasa en el
caso del Frente
Amplio?
OB – Acá viene una
duda porque el
Frente Amplio en
general tiene
criterios de
decisión que no son
iguales a los de los
demás partidos. Por
ejemplo, siempre
tuvo candidato único
cuando en este país
no era obligatorio,
y lo común para los
grandes partidos era
tener más de un
candidato, así
ocurrió en el 71,
84, 89 y 94. Este
tipo de elecciones
era a tres vueltas,
después de la
reforma del 96 sólo
en una oportunidad
el Frente Amplio
tuvo competencia,
entre Vázquez y
Astori, y además al
ser dos la regla es
la más obvia: el que
tenga más votos es
elegido.
Si ahora llega a
haber tres
candidatos será la
primera vez que al
Frente se le plantea
el problema de cómo
se elige el
candidato desde el
punto de vista
político.
Jurídicamente
obviamente debe
seguir las reglas
que rigen para
todos. Pero entonces
se aplica que el más
votado si no tiene
el 50%, ni el 40%
más 10, va a la
Convención. Pero
desde el punto de
vista político, esta
Convención o este
Órgano Deliberante
Nacional ¿elige
libremente los
miembros?, ¿o hay
una decisión de los
órganos del Frente,
por ejemplo, el
Plenario Nacional
decide que hay que
votar a fulano o hay
que votar al primero
y eso se cumple?, ¿o
antes de la elección
el Plenario Nacional
dice que el que
tenga más votos va a
ser elegido
presidente y los
miembros del Órgano
Deliberante Nacional
van a estar
mandatados para
votar al primero?
Este no es un tema
menor, la verdad que
sería bastante sano
para el Frente, si
llega a haber tres
candidatos -todavía
no está decidido y
quedará resuelto en
los próximos diez
días-, tener esto
resuelto antes,
porque es mucho más
complicado empezar a
discutir cuáles son
las reglas después
que ocurren los
hechos.
EC – En todo caso es
otro de los desafíos
que le plantearía al
Frente Amplio la
posibilidad de tener
un tercer candidato,
un tema tan
discutido
últimamente.
OB – Claro, se está
discutiendo una cosa
bastante rara que es
por qué va a haber
un tercer candidato.
Normalmente los que
están habilitados
para presentarse
tienen derecho a
presentarse y no se
hace la guerra
contra los que se
quieren presentar.
En segundo lugar
viene esta especie
de desafío de decir
“bueno, pero ¿cómo
se va a resolver?”.
Son muchos los
desafíos que tiene
el Frente Amplio y
que -como explicamos
el viernes pasado-
quedarán resueltos
indefectiblemente en
los próximos diez
días.
Resueltos no quiere
decir pacíficamente;
puede quedar
resuelto con una
fenomenal
controversia o puede
resolverse
pacíficamente y
haber tres
candidatos, o haber
sólo dos y también
quedar todo
resuelto.