EMILIANO COTELO:
Desde el viernes
pasado, el
politólogo Oscar A.
Bottinelli, director
de Factum, viene
difundiendo y
analizando aquí En
Perspectiva los
datos de la última
Encuesta Nacional
Factum, realizada en
la primera quincena
de este mes de
marzo.
Hoy, vuelve sobre
ese sondeo y avanza
hacia una visión más
global de la
competencia en
dirección al 28 de
junio.
El título: “Los
candidatos en el
conjunto del
electorado y los
juegos de
competencia entre
todos ellos”.
***
EC – Refrescamos los
datos de la ficha
técnica.
OSCAR A. BOTTINELLI:
La Encuesta Nacional
Factum fue realizada
entre el sábado 7 y
el domingo 15 de
marzo;
representativa del
100% del electorado
de todo el país
urbano y rural; 933
casos. La ficha
técnica completa se
puede ver en el
sitio web Factum
Digital:
www.factum.edu.uy
EC – Tú prefieres
iniciar hoy este
análisis con un par
de asuntos básicos.
OAB – El primero,
algo que hemos ido
insistiendo de a
poco, y que dará
lugar más adelante a
un análisis más
global solo enfocado
en esto, y es que no
hay tres elecciones
separadas el 28 de
junio, que es lo que
sugiere el concepto
de elecciones
internas y
simultáneas del que
habla la
Constitución. Esto
es una elección
general, se vota en
el mismo lugar, todo
el mundo va a la
misma mesa, al mismo
circuito, no se sabe
a la elección
interna de qué
partido va sino que
va a una elección
común dentro de un
cuarto secreto,
puede llevar la hoja
en el bolsillo,
puede encontrar las
hojas de votación de
todos los partidos,
elige y vota.
No es sólo la parte
formal, es la parte
conceptual. En la
medida que no es una
elección de gente
previamente
inscripta o afiliada
a un partido, el
votante es cualquier
ciudadano convocado
por los distintos
partidos y
candidatos a votar,
y así como pasa en
toda elección
nacional, sobre todo
cuando existía hasta
1994 el doble voto
simultáneo para
elección
presidencial –es
decir cada partido
tenía varios
candidatos-, se da
el mismo fenómeno:
la gente no sólo
mira dentro del
partido sino que
mira cruzado; puede
estar oscilando su
voto ya sea porque
duda, ya sea porque
hoy está con uno y
mañana dice “no, ya
no me gusta tanto,
voy a otro”, entre
candidatos de
distintos partidos a
los cuales les puede
asignar un perfil
parecido o puede
considerar que sus
ideas se aproximan.
EC – Es interesante
esa observación
porque cuántas veces
en ocasiones
anteriores hubo
hasta polémicas o
denuncias de que el
candidato “tal”
estaba apelando,
convocando al voto
extra partidario;
cuántas veces hubo
interpretaciones a
propósito de que un
determinado
precandidato había
triunfado porque
había tenido a su
favor votos
infiltrados. Lo que
tú estás diciendo es
que este fenómeno es
lo más natural del
mundo en una
elección como la que
vamos a pasar ahora
el 28 de junio.
OAB – Claro, la
lógica es esta,
estas no son
elecciones internas.
Los que redactaron
esto en la
Constitución tenían
un matete en la
cabeza, porque por
un lado hablaban de
elecciones internas
y simultáneas
–internas es adentro
de un partido y
simultáneas quiere
decir que se hace a
la vez en el tiempo-
pero obviamente los
colorados votarían
en locales
colorados, los
blancos en locales
blancos, los
frenteamplistas en
locales
frenteamplistas;
junto con esto otro,
que son elecciones
generales cuyo
resultado, entre
otros, era la
elección de
candidatos, de
órganos nacionales y
departamentales de
los partidos con
funciones
electorales.
Entonces aquí no
existe el voto extra
partidario porque el
electorado es todo
el país, que va a
elegir dónde vota,
en el momento que se
le ocurra elegir.
Pero además de la
consecuencia
jurídica o política
en términos de
votante, tiene una
consecuencia muy
importante en
términos de
estrategia de
candidatos. Los
candidatos pueden
apelar tanto al voto
dentro del partido
como fuera; es
notorio que Lacalle
ha hecho un juego
donde primero hizo
una apelación muy
explícita, eso
molestó al Partido
Colorado, pero lo
cierto es que él
tiene un mensaje que
convoca a votantes
colorados.
Hay otros pisos,
otros andariveles,
por el cual los
votos se desplazan
de partido a partido
y es lo que queremos
ver.
EC – Sí, porque una
cosa es convocar a
los votantes de otro
partido, a los que
están absolutamente
identificados con
otro partido, para
que hagan una opción
racional y cambien
ese día para votar
en la interna de
otro lema, pero tú
remarcas que por
otro lado existe una
zona del electorado
donde naturalmente
hay dudas y
movimientos entre un
partido y el otro,
gente que no
necesariamente se
considera de este
partido sino que
está -con toda
razón, con todo
derecho- dudando
¿verdad?
OAB – Claro, pero
además cuando se
convoca gente de
otro partido nadie
está diciendo
“venga, infíltrese”;
está convocando para
que venga en junio y
siga de largo, esa
es la realidad. La
idea de que alguien
vota, “pica y se
va”, vota
puntualmente en
junio para decir
“así hago triunfar a
fulano y después me
vuelvo a mi
partido”, es toda
una elucubración que
nunca se demuestra
en la práctica. Si
gana el candidato
que el individuo
votó, sigue de
largo, este es un
primer tema básico
que hay que tener en
la cabeza.
EC – ¿Y cuál es el
segundo?
OAB – El segundo es
un tema de
porcentajes, un tema
medio complicado.
Nos hemos
acostumbrado a
presentar los
porcentajes dentro
de cada partido;
para ganar, alguien
tiene que sacar más
del 50% de los votos
de su partido o un
piso del 40% y 10
puntos porcentuales
de distancia con el
segundo, entonces
ahí importan dos
porcentajes dentro
del partido.
Pero cuando
analizamos una
campaña electoral -y
nosotros venimos
insistiendo en esto
ya desde 2004- si
uno mira en los
porcentajes internos
-sube uno baja el
otro-, no tiene
realmente idea de lo
que está ocurriendo
en materia de gente,
en materia de voto.
Lo que hay que
analizar es la
perspectiva global.
Por ejemplo: el
viernes pasado
dijimos que
Bordaberry tiene el
67% del Partido
Colorado (PC),
Lacalle el 52% en el
Partido Nacional (PN)
y Mujica el 49% en
el Frente Amplio
(FA). ¿Esto quiere
decir que Bordaberry
tiene muchos más
votos que Lacalle y
Lacalle tiene más
votos que Mujica? No
es así.
EC – No es así, pero
los números pueden
engañar.
OAB – Claro, porque
resulta que los
votos de Bordaberry
con el 67% del PC
son los mismos votos
que Carámbula con el
12% del FA, el PC
está en el 8% y el
FA en el 45%.
EC – Entonces tú
dices que Bordaberry
tiene el 67% del 8%,
¿eso da...?
OAB – El 5% de todo
el electorado.
EC – Que equivale al
12% de la interna
del Frente Amplio
(FA) que tiene
Carámbula.
OAB – Exacto, en
términos redondos
los dos tienen la
misma magnitud de
votos sobre todo el
electorado. También
es lo mismo el 44%
de Larrañaga en el
PN que el 32% que
tiene Astori, uno es
el 44% del 35% –un
poco menos de la
mitad del 35%- y el
otro es un poquito
de la tercera parte
del 45%; es decir,
los dos tienen el
15% del electorado
nacional. Esto es
complicado, porque
no es tan habitual
trabajar con dos
tipos de porcentajes
y además a veces se
le da al porcentaje
un valor absoluto,
como si 10% siempre
quisiera decir lo
mismo; los
porcentajes están
referidos a lo que
se llama una base
100. La base 100 en
este caso es
distinta en un
partido del otro, es
como que uno dijera
que valía lo mismo
el 10% de 1 peso que
el 10% de 1 dólar
¿no?
EC – Es clarísimo
que no es lo mismo.
OAB – Yo prefiero
tener el 10% de 1
dólar y no el 10% de
1 peso. (RISAS)
EC – ¿Entonces cómo
seguimos ahora?
OAB – Si se quiere
analizar con
precisión los
movimientos del
electorado, sólo es
posible trabajar con
los votos sobre todo
el electorado.
Entonces vamos a ver
lo que dijimos de
cada partido -los
votos que tenía- y
cómo se descompone,
se desagrega, o se
compone, entre los
candidatos.
EC – Sí, dijimos que
la intención de
votos por el FA es
del 45%. Esos 45
puntos porcentuales
que recibe el FA se
reparten de esta
manera: Mujica lleva
22%, Astori lleva
15%, Carámbula lleva
5% y después tenemos
un 3% de
indefinidos.
OAB – Exactamente,
si sumamos 22 más 15
más 5 más 3 da 45,
entonces aquí vimos
esas porciones
dentro del partido;
uno hace una torta
marca 45 en toda la
torta y dentro de
ella va “cortando en
fetas” y da la parte
que le corresponde a
cada partido.
EC – Eso significa
por ejemplo que
Mujica tiene el 22%
del electorado
total.
OAB – Exacto.
EC – Astori tiene el
15% del electorado
total del país,
Carámbula tiene el
5% del electorado
total, etcétera,
¿no?
OAB – Exacto. Si
hablamos de las
elecciones
nacionales de
octubre-suponemos
que va a andar cerca
de 2.300.000,
2.270.000-, el 22%
quiere decir que
Mujica está en torno
a los 450.000 votos
si hoy hubiera
elecciones de
presidente y
Parlamento.
EC – Pasemos ahora
al PN, que dijimos
tiene una intención
de voto de 35%. Esos
35 puntos
porcentuales se
descomponen de esta
manera: Lacalle
lleva 18%, Larrañaga
15% y hay 2% de
indefinidos.
OAB – Otra vez lo
mismo: 18 más 15 más
2 da 35. El PN es
una tajada de esa
torta un poco menor
que el FA, y de esa
tajada tiene un
poquitito más de la
mitad Lacalle, un
poco menos de la
mitad Larrañaga y
una feta chiquitita
de indefinidos.
EC – Esto implica
entonces que Lacalle
tiene el 18% del
electorado total y
Larrañaga tiene 15%
del electorado
total, ¿en votantes
eso cuánto sería?
OAB – En votantes,
si hoy hubiera
elecciones de
presidente y
Parlamento, estamos
hablando de un
poquito menos de
350.000 votos para
Larrañaga y un poco
más de 400.000 para
Lacalle.
EC – En el PC la
intención de voto es
8%. Esos 8 puntos
porcentuales se
descomponen de esta
forma: Bordaberry
5%, Hierro 2%,
Amorín 1%.
OAB – Exacto, acá
vemos que 5 más 2
más 1 da 8. Entonces
ahora sí, con estos
datos, podemos ver
los movimientos en
el tablero.
***
EC – Ahora sí, a
partir de este
listado la intención
de voto por cada uno
de los precandidatos
pero con porcentajes
del electorado
total. Veamos los
movimientos en el
tablero.
OAB – Primero veamos
al FA: Mujica a fin
de año tenía el 17%
de todo el
electorado y ahora
tiene el 22%, subió
cinco puntos. Subió
su porcentaje dentro
del FA -mucho más de
lo que subió el FA-
y captó cinco puntos
de todo el
electorado.
EC – Sumó cinco
puntos más.
OAB – Sumó cinco
puntos más de lo que
tenía.
EC – Y ahora está en
22% del electorado
total.
OAB – Total. Astori
en cambio pasó del
16% al 15% del
electorado total,
cayó un punto.
Carámbula tiene 5% y
ahí hay que
compararlo con lo
que a fin de año
daba la suma de
Carámbula, Enrique
Rubio, Daniel
Martínez y gente que
mencionaba algún
otro nombre -porque
la medición anterior
fue antes del
Congreso del FA- con
lo cual los “otros”
sumaban 4. Carámbula
está un punto por
encima de lo que
daba toda la suma de
candidatos
diferentes a Mujica
y Astori.
Los indefinidos del
FA eran 5% de todo
el electorado y
ahora son 3%,
bajaron dos puntos.
Estos movimientos
dan que los
candidatos que
subieron, Mujica y
Carámbula, subieron
en conjunto seis
puntos; Astori y los
indefinidos bajaron
tres y son los tres
puntos que ganó el
FA.
EC – Sí, porque el
resultado desde
diciembre hasta
marzo -ya lo hemos
marcado- es que el
FA subió tres puntos
porcentuales su
intención de voto.
OAB – Claro, de 42%
a 45%. ¿De dónde
vienen? Vienen
básicamente de
Larrañaga y otros
movimientos que hubo
en el PN y esto lo
podemos ver viendo
los movimientos del
tablero del PN.
EC – Pasemos a
tiendas blancas.
OAB – Lacalle sube
un punto.
EC – De diciembre a
marzo siempre, ¿no?
OAB – Sí, la
encuesta fue de fin
de noviembre a
principio de
diciembre. Lacalle
sube del 17% al 18%
de todo el
electorado, ganó un
punto entero.
Recordemos que el PC
había perdido un
punto, y en grandes
números este punto
es lo que perdió el
PC. Larrañaga bajó
dos puntos: de 17% a
15%, estos dos
puntos se van del PN
hacia el FA. Vidalín
tenía dos puntos, y
ahí es muy difícil
porque se diluye, no
aparecen yendo hacia
ningún lado, se ve
también hasta en los
propios dirigentes
políticos que
apoyaban a Vidalín,
que algunos lo
acompañaron con
Lacalle, otros se
fueron con
Larrañaga, alguno no
ha aparecido y
probablemente se
haya ido para la
casa, y a nivel de
votantes algunos
también se fueron
hacia el FA. Es
decir, a esos dos
puntos será muy
difícil seguirle el
rastro porque se
dispersaron. Y los
indefinidos se
mantienen en dos
puntos.
El resultado final:
el PN perdió dos
puntos, que no es
que haya perdido dos
hacia un solo lado
sino que perdió tres
hacia el FA, los dos
que perdió Larrañaga
y uno de todos estos
movimientos
imperceptibles que
suman otro punto,
pero perdió tres
hacia el FA y gana
uno desde el PC lo
cual compensó un
poco esa baja.
EC – Varios oyentes
nos han consultado a
propósito de estas
afirmaciones tuyas,
por ejemplo de que
Larrañaga perdió dos
puntos que fueron
hacia el FA. Ese
tipo de movimientos,
¿tú los detectas a
partir de las
respuestas de los
encuestados?
OAB – Eso se detecta
desde dos lugares.
En primer lugar,
obviamente del
seguimiento de las
líneas de votación,
no sólo del dato
global sino que uno
tiene toda una
composición
geográfica, de edad,
de nivel
socioeconómico,
sexo, etcétera, del
electorado, y uno va
viendo dónde cae
uno, dónde aumenta
el otro y los
movimientos.
En segundo lugar,
preguntas
específicas que se
le van haciendo a la
gente, además de
toda una sucesión de
preguntas, los
famosos escenarios
binarios, donde uno
ve hacia dónde se
van derivando las
preferencias. Es
decir, es un
conjunto de
elementos de las
propias encuestas,
no sólo del dato
bruto de voto sino
de una sucesión de
preguntas, y en
algunos casos
también se hacen
repreguntas en la
etapa de supervisión
de la encuesta a los
efectos de indagar
sobre qué pensaban
antes los votantes,
o los que se habían
encuestado antes qué
pensaron después.
EC – Está faltando
ver los movimientos
en el tablero del
PC.
OAB – En el PC vemos
un dato interesante:
Bodaberry, que
creció en términos
de porcentaje
interno, llegó al
67%.
EC – Al 67% de la
interna colorada.
OAB – De la interna
colorada. Estaba un
poco por encima del
50%, llegando al 60%
pero por debajo. En
realidad no creció,
lo que pasa es que
el PC cayó;
Bordaberry estaba en
el 5% y sigue en el
5%.
EC – Bordaberry
estaba en el 5% del
electorado total y
sigue estando en el
5% del electorado
total.
OAB – Claro, pero si
el partido se achica
y uno queda igual en
la proporción
adentro uno tiene
más presencia, que
obviamente es en
principio lo que
importa para ganar
la interna, después
viene otra etapa y
uno dice: “Bueno, en
la otra etapa puedo
recuperar”. Para la
interna, en
definitiva, lo que
más le importa a
cada uno es poder
ganar, pero en este
caso no es porque
haya crecido el
electorado sino
porque ha caído el
PC.
¿De dónde cae? Bueno
lo que vemos es que
Hierro tenía tres
puntos y bajó a dos,
y este es el punto
que pierde el PC,
¿hacia dónde? Hacia
el PN y hacia
Lacalle.
Lo que es muy claro,
y esto surge de las
cifras de todo el
último semestre, es
que hay muchos vasos
comunicantes, pero
los vasos
comunicantes con
cierta sustancia
-donde se pueden
producir más
movimientos- son los
que hay entre
Lacalle y el PC, que
hasta ahora han sido
unidireccionales,
del PC hacia Lacalle.
Si queremos ser más
genéricos, el vaso
comunicante entre
Lacalle y los
colorados primero
fue captando los
colorados que
estaban en esa masa
de “indecisos” entre
el PN y el PC y
luego ya entró a
captar al colorado
que estaba con el PC
y que ahora dio el
paso de ir al PN.
Otro vaso
comunicante es entre
el FA y el PN.
Dentro del FA
apareció un vaso
comunicante, gente
que dudaba entre
Astori y Lacalle,
que no se ha movido
en grandes números.
Hay un vaso
comunicante Mujica-Larrañaga,
que existe ya desde
hace cinco años y
que se ha movido en
las dos direcciones;
hubo un movimiento
fuerte en 2004,
donde el FA iba
camino a una
votación mucho más
alta de la que
obtuvo, en la última
semana pierde votos
y claramente los
pierde Mujica hacia
Larrañaga,
exactamente estos
mismos dos puntos de
los que estamos
hablando ahora. En
este momento, Mujica
le está captando
estos dos puntos a
Larrañaga; en estos
tres meses el
esfuerzo de
Larrañaga tendría
que ser pedirle a
Mujica que le
devuelva el
préstamo, es decir,
dirigirse a este
electorado,
motivarlo,
convencerlo y
extraerlo desde el
FA nuevamente hacia
el PN.
Esto es importante
porque marca que la
estrategia de los
candidatos puede ser
múltiple, no
necesariamente si
compiten dos debe
enfrentarse el uno
con el otro -no
estoy diciendo solo
por la negativa,
también por la
positiva- sino a
veces dirigirse al
electorado que está
mirando hacia otro
partido.
Los juegos acá son
mucho más
complicados de lo
que a veces se ve.
En definitiva, cada
uno tiene que estar
mirando a muchos
lados, a lo que
tiene a su costado
en su partido pero
también a lo que hay
en los otros
partidos, porque de
todo ese electorado
surge el resultado
final.