EMILIANO COTELO:
¿A quién votaría la
gente el 28 de junio
como candidato
presidencial de cada
uno de los tres
principales
partidos: el Frente
Amplio, el Partido
Nacional y el
Partido Colorado?
El politólogo Oscar
A. Bottinelli,
director de Factum,
presenta y analiza
los resultados de la
Encuesta Nacional
Factum del mes de
mayo.
***
OSCAR A. BOTTINELLI:
Estamos a 37 días de
las primeras
elecciones del ciclo
2009-2010. Vamos a
presentar la
Encuesta Nacional
Factum realizada del
sábado 16 al lunes
18 de mayo,
terminada el lunes
de esta misma
semana.
EC – Es bien fresca
entonces.
OAB – De las
encuestas que se
divulgan por los
medios de
comunicación es la
que está hecha en
fecha más reciente,
cualquier otra es
por lo menos una
semana más vieja.
Corresponde a todo
el país urbano y
rural, son 963
personas
entrevistadas y es
representativa del
100% del electorado.
La ficha técnica
puede encontrarse en
www.factum.com.uy
EC – ¿Cómo es la
metodología, cómo se
pregunta?
OAB – Recordemos que
hasta el mes de
marzo nosotros
preguntamos lo que
se hace a lo largo
de los cinco años:
“Imagine que hay
elecciones el
próximo domingo”,
para ver las
preferencias en el
imaginario de la
gente.
Pero desde el 1º de
abril las preguntas
ya son más
concretas. Las
preguntas base son
tres. La primera:
“El próximo 28 de
junio se realizan
las elecciones
internas para elegir
el candidato único
de cada partido a la
Presidencia de la
República. ¿Usted
piensa ir a votar?”.
La segunda es: “El
próximo 28 de junio,
¿a qué partido
político piensa
votar?”. Y la
tercera: “¿A quién
se inclinaría a
votar para
presidente de la
República?”, a qué
persona, a quién del
Frente Amplio o del
Partido Nacional o
del Partido
Colorado.
EC – Los oyentes ya
saben que la
presentación de los
datos de esta
elección es más
complicada que la de
cualquier otra.
Vamos a recordar
brevemente cuáles
son las dificultades
extra que aparecen.
OAB – Sí, estamos
presentando dos
cosas a la vez. Por
un lado están las
dificultades para
determinar con
absoluta precisión
el estado de
situación de las
encuestas y la
dificultad de los
candidatos en
materia de campaña
electoral. ¿Por qué?
Porque estas son
elecciones con
concurrencia
voluntaria.
Recordemos que en
Uruguay todas las
demás elecciones,
plebiscitos y
referéndum son de
concurrencia
obligatoria.
Entonces la gente se
mueve -esto importa
para la encuesta e
importa para los
candidatos en sus
campañas- en dos
planos diferentes
para la decisión.
Uno es el plano
normal, clásico, que
es cuál es su
opción, qué es lo
que prefiere, en
caso de elecciones
qué partido, qué
candidato, qué
lista. Pero hay otro
plano, que aparece
únicamente de estas
elecciones: “¿Voy o
no voy a ir a
votar?” Y se
superponen los
planos, no es uno
primero y después el
otro. La gente puede
tener preferencias
claras, las tiene en
una abrumadora
mayoría, “Me gusta
tal partido y dentro
de tal partido tal
candidato”. Pero hay
un segundo plano que
es “No sé si voy a
ir, o seguro que no
voy”, o sea, alguien
que tiene la
preferencia pero no
la va a expresar
porque no piensa ir
a votar. Entonces el
tema es que la gente
puede decir “Me
gusta fulano pero no
sé si lo voy a ir a
votar”. También está
el indeciso que dice
“Seguro que voy a
votar pero todavía
no sé a quién”.
Entonces, un
problema para
presentar los datos
es que nos manejamos
con distintas
probabilidades de
concurrencia. Esas
diferentes
probabilidades
determinan distintos
niveles de votación
para los partidos y
para los candidatos.
Esto es lo que lleva
a presentar los
datos en rangos, en
bandas, con el
mínimo y máximo que
según los distintos
escenarios posibles
de concurrencia
registra cada
candidato.
EC – Vamos a ir
dando los datos para
cada uno de los
precandidatos en
franjas.
***
EC – “¿A quién
votaría el 28 de
junio como
precandidato
presidencial del
Frente Amplio?”,
¿empezamos por allí
Oscar?
OAB – Sí.
EC – Los resultados
son los siguientes:
Mujica 48 a 52%;
Astori 35 a 37%;
Carámbula 10 a 11%;
indefinidos 2 a 5%.
¿Qué se puede decir
de estos números en
comparación con los
anteriores?
OAB – El mes pasado
el rango de Mujica
estaba en 46-49%,
ahora está en
48-52%. Es decir, su
mínimo crece dos
puntos y su máximo
crece en tres
puntos. Astori
estaba en 36-38%,
ahora está en
35-37%. Baja un
punto tanto su
mínimo como su
máximo.
EC – Aumenta la
distancia entre
Astori y Mujica.
OAB – Sí y también
Carámbula cae de uno
a dos puntos, estaba
en un nivel de
12-13% y ahora está
en 10-11%.
La diferencia entre
Mujica y Astori
estaba
promedialmente, en
la encuesta de
abril, entre 10 y 13
puntos. Ahora está
en el orden del 13
al 15%; es decir que
la mayor diferencia
que tenía el mes
pasado es la menor
que tiene en este
momento. Pero además
el máximo de Astori
con el mínimo Mujica
estaba a ocho puntos
y ahora el máximo de
Astori con el mínimo
de Mujica se amplió
a 11 puntos.
EC – Ahí estás
manejando la menor
distancia entre
ambos.
OAB – Claro, la
menor distancia de
los rangos quiere
decir que existe la
probabilidad de que
uno esté en el
mínimo y otro en el
máximo de la
probabilidad.
EC – Entonces el mes
pasado la menor
distancia era ocho y
ahora la menor
distancia es once.
OAB – Claro, aumenta
en tres puntos la
menor distancia y
también aumenta la
diferencia promedio.
Hay un ligero
incremento de la
distancia entre
Mujica con respecto
a Astori.
En cuanto a los
indecisos el
problema es que hay
“indecisos puros”,
por eso el rango es
un poco amplio; le
llamo “indeciso
puro” al individuo
que está seguro que
va a votar y no sabe
a quién. También hay
“doblemente
indecisos”, o sea
los que dicen
“Probablemente vaya,
todavía no estoy
confirmado y tampoco
sé a quién voy a
votar”; en este caso
sería el que sabe
que va a votar al
Frente Amplio pero
no a cuál candidato.
Entonces el rango
“indefinidos” es
bastante alto.
***
EC – Pasemos ahora
al Partido Nacional.
La pregunta es: “¿A
quién votaría el 28
de junio como
candidato
presidencial del
Partido Nacional?”.
Los resultados son
los siguientes:
Lacalle 49 a 56%;
Larrañaga 41 a 44%;
indefinidos 2 a 7%.
OAB – En primer
lugar puede llamar
la atención lo
amplio del rango de
Lacalle, que es de
49 a 56%. En el caso
de Lacalle el nivel
de concurrencia de
sus partidarios es
muy flexible, lo que
da este rango tan
amplio. El mes
pasado el rango de
Lacalle estaba en 48
a 52 puntos, ahora
vemos que su mínimo
crece un punto y su
máximo cuatro
puntos.
Por otro lado,
Larrañaga estaba en
46-47% y ahora está
en 41-44%. Baja tres
puntos tanto en su
mínimo como en su
máximo y además
importa señalar que
lo que en abril era
su mínimo –44– ahora
es su máximo, lo que
marca el descenso de
Larrañaga.
La diferencia entre
Lacalle y Larrañaga
estaba
promedialmente entre
los cuatro a cinco
puntos y ahora está
mucho más ligera en
el orden de ocho a
12 puntos
porcentuales.
Comparativamente, la
ventaja de Mujica
sobre Astori es un
poco más cómoda que
la ventaja de
Lacalle sobre
Larrañaga. Esto es
interesante también
al observar la
comparación de la
competencia de los
dos partidos
principales.
EC – De todos modos
la diferencia entre
Lacalle y Larrañaga
ha aumentado.
OAB – Sí, el caso
claro que se ha
producido entre la
encuesta de abril y
esta encuesta de
mayo es que tanto en
el Frente Amplio
como en el Partido
Nacional quienes
encabezan la
competencia logran
un poco más de luz
respecto a su
competidor
inmediato.
EC – En particular
ha crecido la
distancia mínima
entre los dos.
OAB – Sí,
exactamente.
***
EC – Por último, la
pregunta: “¿A quién
votaría el 28 de
junio como candidato
presidencial del
Partido Colorado?”.
Allí las respuestas
son: Bordaberry 72 a
79%; Hierro 15 a
17%; y tanto Amorín,
como Lamas, como los
indefinidos sumados,
están en el orden de
igual o menor al 10%
del Partido
Colorado.
OAB – Primero hay
que hacer una
aclaración
metodológica
estadística: el
Partido Colorado
desde hace cuatro
años, cinco
prácticamente, está
como mucho en el
10%, está
persistentemente
debajo de ese
porcentaje. Hay que
recordar que el 10%
del Partido
Colorado, que es el
10% del país, es el
1% de todo el
electorado. No hay
posibilidad de
manejar datos
precisos en
intenciones de voto
inferiores al 1% del
electorado. Cuando
hablamos de rangos
de tres o cuatro
puntos, si alguien
tiene un decimal un
poco mayor o un poco
menor dentro de todo
el electorado es muy
difícil establecer
una posición.
Incluso dentro del
Partido Colorado
hablar de que
alguien creció o
bajó cinco puntos
porcentuales es
hablar de décimas en
relación a todo el
electorado, por lo
cual de repente los
crecimientos son más
que nada movimientos
estadísticos. Estas
son las advertencias
que hay que tener al
analizar la interna
colorada.
Lo que es claro es
el nítido predominio
de Bordaberry, la
ventaja es
abrumadora, no baja
como mínimo de los
dos tercios del
partido. Además hay
un dato importante:
el Partido Colorado
está en caída,
estuvo prácticamente
entre el 8 y el 9%,
más hacia el 9% todo
el año pasado y al
comienzo de este,
después bajó a 8%, y
ya desde abril está
en el 7% como
preferencia global
en el país.
Lo que se infiere es
que la caída de
Hierro y la caída de
Amorín en gran parte
son fugas hacia el
Partido Nacional; no
es sólo movimiento
interno -que lo hay-
sino que también hay
una fuga hacia el
Partido Nacional.
EC – ¿Algún apunte
final a partir de
todos los números
que hemos manejado
en el día de hoy?
OAB – Tenemos que
ver la peculiaridad
de esta elección. La
concurrencia
voluntaria hace que
en estos 37 días que
faltan para las
elecciones, que son
unos 35 días de
campaña electoral,
los candidatos
tengan una doble
estrategia. Una es
la clásica, que yo
diría que ya no pasa
a ser la decisiva,
que es convencer
gente; la obtención
de voto es un
ejercicio de
convencimiento, un
ejercicio de
búsqueda de la
adhesión, de captar
la voluntad de la
gente. Pero cuando
la elección es de
voto obligatorio es
muy importante
captar hasta el
último punto
porcentual y hasta
el último votante.
En cambio ahora,
cuando el indeciso
más profundo
normalmente tiende a
ser un
desinteresado, y con
mayor probabilidad
un “no concurrente”,
el 28 de junio
realmente se juega
no tanto el
convencer sino el
convocar, el motivar
a la gente. No votan
todos los
partidarios de cada
candidato ni de cada
partido; vota un
porcentaje muy alto,
podría ser el 70,
75, 80% según el
candidato y el
partido, pero no
todos. Entonces el
tema es lograr, por
parte de los
candidatos, que la
gente no se quede en
la casa y vaya a
votar.
¿Para el que va
adelante cuál es el
riesgo? El riesgo es
que la gente “se
duerma”, que diga
“Bueno, fulano ya
ganó, tanto da que
yo vaya a votarlo o
no” y eso le
dificulte el
triunfo, lo ponga en
riesgo o le
disminuya la
ventaja.
¿Cuál es el riesgo
que tiene el que va
atrás? Que la gente
diga “Bueno, fulano
ya perdió, ¿qué
cambia que yo vaya o
no a votar?”. El
tema es que ni nadie
ganó ni nadie perdió
todavía, y por lo
tanto el que la
gente vaya a votar
puede ayudar a que
gane el que va
ganando o evitar que
pierda el que va
perdiendo.
Ese juego de la
propia gente
decidida a
participar y de los
candidatos a
convocar y motivar a
su gente es un
elemento central que
va a tener mucha
importancia en este
mes final de campaña
electoral.
***
EC – En el final,
una consulta que
llega desde la
audiencia. Te
preguntan por qué
los máximos de las
franjas que hemos
venido manejando,
sumados, pueden
llegar a dar más de
100, lo que ocurre
en algunos de los
casos.
OAB – Porque el
máximo no es el
nivel máximo que se
va a dar de todos a
la vez. Un candidato
puede tener el
máximo en un nivel
bajo de concurrencia
y el otro el nivel
máximo en un nivel
alto de
concurrencia. Por lo
tanto, el rango es
el mínimo que
registra un
candidato en varios
escenarios y el
máximo que registra
ese candidato. Por
ejemplo, los máximos
de Mujica y de
Astori no se dan en
el mismo nivel de
concurrencia, por
eso la suma de los
mínimos va a estar
bastante lejos de
100 y la suma de los
máximos va a superar
o puede llegar a
superar los 100.