EMILIANO
COTELO:
“Lo
que
hay
que
observar
la
noche
del
28
de
junio”.
Ese
es
el
tema
del
que
vamos
a
conversar
con
el
politólogo
Oscar
A.
Bottinelli
en
un
análisis
político
especial.
***
EC -
Estamos
a
seis
días
de
las
elecciones
internas,
esta
es
la
semana
de
la
ultimísima
recta
final.
Días
de
campaña
en
realidad
quedan
cuatro.
OSCAR
A.
BOTTINELLI:
O
tres
días
y lo
que
queda
de
hoy.
EC -
Por
supuesto
que
sobre
el
final
de
este
período,
ya
al
filo
de
la
veda,
vamos
a
tener
la
última
encuesta
Factum,
la
más
reciente,
la
que
se
está
cerrando
en
estas
horas,
con
la
última
actualización
de
la
intención
de
voto.
Pero
hemos
charlado
tanto
de
números
en
las
últimas
emisiones
de
tu
espacio,
que
el
análisis
ha
ido
quedando
un
poco
relegado.
Por
eso
vale
la
pena
retomarlo
hoy,
y tú
propones
un
enfoque
interesante,
no
sobre
lo
que
está
pasando
ahora;
¿por
qué
no?
OAB
-
Primero,
porque
ya
en
seis
días
tendremos
los
resultados,
entonces
va a
haber
mucho
para
analizar,
mucha
tela
para
cortar
de
lo
ocurrido,
por
qué
ocurren
las
cosas,
por
qué
determinados
candidatos
surgen
y
luego
caen,
por
qué
cambian
las
posiciones
dentro
de
los
partidos,
por
qué
los
partidos
cambian
en
sí
la
competencia,
qué
pasa
con
la
sociedad,
qué
elementos
profundos,
algunos
de
décadas,
se
resumen
en
la
votación
en
un
momento
determinado.
EC -
De
todo
esto
vamos
a
hablar
después
del
28.
OAB
-
Todo
eso
da
para
hablar
con
absoluta
tranquilidad,
con
el
resultado
a la
vista
y
cuando
el
análisis
se
pueda
hacer
sin
que
exista
esa
sensibilidad
de
que
una
palabra
u
otra
pueden
beneficiar
a un
candidato.
He
dicho
muchas
veces
que
creo
que
las
campañas
electorales
inciden
muchísimo
menos
que
lo
que
los
propios
candidatos
les
atribuyen,
y
por
lo
tanto
lo
que
se
puede
sesgar
una
campaña
por
un
análisis
es
ínfimo,
pero
igual
hay
que
tomar
la
precaución.
Pero
sí
importa
mucho
saber,
y es
lo
que
vamos
a
ver
hoy,
qué
hay
que
observar
la
noche
del
28
de
junio.
EC -
Esta
es
una
propuesta
tuya,
una
agenda,
un
punteo
sobre
a
qué
debería
estar
atento
el
ciudadano,
sobre
todo
aquel
más
interesado
en
política,
después
de
que
se
vayan
conociendo
los
resultados.
OAB
- Y
también
en
la
medida
en
que
el
domingo
de
noche,
desde
las
19
hasta
que
haya
resultados
claros
y
terminen
los
gestos
claros,
el
gran
espectáculo
del
país
van
a
ser
las
elecciones,
aun
para
el
más
desinteresado
en
política.
Después
irá
a
ver
los
goles
de
otros
países,
porque
acá
no
habrá
fútbol,
verá
una
telenovela,
una
película,
pero
en
ese
momento
el
centro
del
show
para
la
gente
van
a
ser
la
política
y
las
elecciones.
EC -
Por
supuesto
que
un
primer
capítulo
de
lo
que
hay
que
observar
en
la
noche
del
28
de
junio
tiene
que
ver
con
los
números
en
sí.
OAB
-
Claro,
pero
veamos
qué
números
hay
que
ver,
o
qué
aspectos
de
los
números.
Los
números
son
los
mismos
y
son
relativamente
pocos.
Primero,
los
resultados
de
los
partidos.
Si
bien
no
hay
una
correlación
entre
lo
que
resulte
de
la
relación
entre
partidos
y
las
elecciones
nacionales,
no
la
hubo
en
1999
ni
en
2004,
esta
elección
tiene
una
particularidad:
es
la
primera
vez
que,
primero,
los
dos
partidos
que
pueden
disputar
la
Presidencia
de
la
República
tienen
competencia
interna;
los
tres
partidos
que
han
dominado
la
vida
del
país
en
los
últimos
40
años
tienen
competencia
interna;
el
único
partido
que
no
tiene
competencia
interna
de
los
que
están
en
el
Parlamento
es
el
Partido
Independiente.
Entonces,
con
pequeños
ajustes
–el
Partido
Independiente
va a
tener
una
votación
muy
magra
porque
va a
ser
una
votación
testimonial
al
solo
efecto
de
cumplir
un
requisito–,
para
entre
el
90 y
el
97%
del
país
la
competencia
va a
ser
fuerte,
por
lo
tanto
puede
haber
una
relación
entre
lo
que
se
vote
el
28
de
junio,
puede
ser
un
primer
avance
hacia
las
elecciones
del
25
de
octubre.
Entonces
hay
que
ver
qué
pasa
en
los
partidos.
EC -
Cómo
largan
para
octubre,
con
qué
antecedente
del
28
de
junio.
OAB
- Ya
largaron
hace
mucho
tiempo,
se
ha
visto
en
las
encuestas,
pero
esto
ya
es
algo
distinto,
no
es
más
que
una
encuesta,
porque
una
encuesta
refleja
un
universo
mayor
que
el
que
vota
el
28
de
junio,
no
hay
que
olvidarlo.
EC -
El
28
de
junio
el
voto
es
voluntario.
OAB
-
Claro,
entonces
no
se
puede
decir
que
es
la
encuesta
verdadera.
Primero,
una
votación
no
es
una
encuesta,
una
encuesta
es
una
muestra,
y
ahí
no
hay
muestra.
Pero
vamos
a
tener
la
votación
de
alrededor
de
1.300.000
personas,
quizás
incluso
un
poco
más,
y la
encuesta
releva
representativamente
a
2.300.000,
por
lo
tanto
tiene
una
representatividad
mayor
que
la
elección.
Pero
la
elección
decanta
el
voto,
no
es
solamente
si
opinó
o no
opinó.
Son
dos
formas,
y si
coinciden
las
encuestas
con
la
votación
del
28
de
junio,
tenemos
un
panorama
relativamente
sólido
que
luego
puede
modificarse
en
función
de
todo
lo
que
vamos
a
hablar
después.
EC -
¿Con
qué
desafíos
se
encuentran
los
distintos
partidos
a la
hora
de
esa
largada?
OAB
-
Primero,
simbólicamente
es
muy
importante
si
el
Frente
Amplio
pasa
el
50%
del
total
de
votantes
el
próximo
28
de
junio,
en
particular,
más
que
de
votantes,
si
pasa
la
mitad
de
los
votos
válidos.
Vale
decir,
si
la
suma
del
Partido
Nacional,
el
Partido
Colorado,
el
Partido
Independiente
y
los
partidos
chicos
es
más
o
menos
que
el
Frente
Amplio.
Esa
es
una
primera
lectura
muy
importante,
si
el
Frente
Amplio
es
más
o
menos
de
la
mitad.
EC -
Eso
porque
en
el
Frente
Amplio
existe
la
intención
firmemente
reiterada
de
volver
a
ganar
en
primera
vuelta.
OAB
- Yo
lo
expliqué
alguna
vez:
veo
extremadamente
difícil
que
el
Frente
gane
si
no
gana
el
25
de
octubre.
Puede
que
haya
segunda
vuelta,
pero
el
25
de
octubre
tiene
que
tener
50
diputados,
tiene
que
tener
más
votos
que
todos
los
demás
partidos
sumados.
Podrían
darse
algunas
filigranas,
pero
en
términos
gruesos,
que
el
Frente
gane
en
segunda
vuelta,
con
muchos
menos
votos,
es
el
escenario
más
improbable
de
todos,
porque
no
tiene
aliados.
EC -
El
caudal
electoral
del
Frente
Amplio
es
el
que
obtenga
en
octubre.
OAB
- El
que
obtenga
y
depende
de
sí
solo.
EC -
¿Qué
más?
OAB
-
Hay
que
ver
si
el
Partido
Colorado
mantiene
el
10%
que
tuvo
en
octubre
de
2004
-no
olvidemos
que
no
va a
estar
ni
cerca
de
lo
que
obtuvo
en
junio
de
2004,
que
sacó
casi
el
14%-
o va
a
estar
por
debajo
del
10%.
Sigue
la
idea
de
que
el
Partido
Colorado
continúa
en
un
descenso
hasta
determinado
momento
y
después
se
verá
si
viene
el
repunte.
¿Qué
pasa
con
los
partidos
menores?
El
Partido
Independiente
no
es
medible
el
28
de
junio,
no
tiene
ninguna
motivación
para
ir a
votar,
más
que
cumplir
un
requisito
legal.
Sí
es
importante
medir
a la
Asamblea
Popular,
a la
izquierda
del
Frente
Amplio,
como
elemento
troncal
del
viejo
Movimiento
26
de
Marzo
–sin
Sendic,
que
está
en
el
Frente
Amplio–.
Ahí
sí
es
muy
probable
que
todo
su
potencial
electoral
se
demuestre
el
28
de
junio,
porque
es
un
sector
muy
militante.
Hay
que
ver
si
es
un
partido
clásicamente
menor
en
Uruguay,
de
1.000,
2.000
votos,
de
los
partidos
emergentes,
como
fue
en
su
momento
el
Partido
Verde
Etoecologista,
en
torno
a
medio
diputado,
con
entre
8.000
y
10.000
votos,
o si
se
acerca
a la
votación
que
tuvo
el
26
de
Marzo
en
la
elección
pasada,
de
26.000
votos.
Estamos
hablando
de
un
rango
muy
grande,
y es
muy
importante,
porque
no
es
lo
mismo
el
escenario
con
los
partidos
tradicionales,
un
Partido
Independiente
que
es
más
opositor
que
cercano
al
Frente,
el
Frente
y
punto,
que
si
aparece
algo
que
pueda
poner
una
punta
en
el
Parlamento,
a la
izquierda
de
la
izquierda.
EC -
Estamos
hablando
de
los
resultados
de
los
partidos.
Pero
hablando
de
números,
de
lo
que
dejen
las
urnas
el
28
de
junio,
importa
saber
cómo
se
dan
las
cosas
dentro
de
los
partidos.
OAB
-
Sí,
no
solo
quién
gana,
más
allá
de
que
hoy
hay
tendencias
muy
fuertes
con
probabilidades
de
resultados
claros
en
los
tres
partidos.
Pero
¿cuál
es
la
relación
entre
Mujica
y
Astori?,
¿cuál
es
el
nivel
de
Carámbula?
¿Queda
un
esquema
binario
en
el
Frente
Amplio,
o
hay
una
tercera
fuerza
que
le
da
una
arquitectura
diferente?
¿Cuál
va a
ser
la
relación
Lacalle-Larrañaga?
Primero,
no
es
lo
mismo
que
gane
Larrañaga
a
que
gane
Lacalle;
segundo,
si
gana
Lacalle
no
es
lo
mismo
que
gane
por
10
puntos,
que
gane
por
20 o
que
lo
duplique,
como
pasó
en
la
elección
pasada,
que
fue
prácticamente
dos
a
uno
entre
Larrañaga
y
Lacalle.
Son
tres
escenarios
distintos.
Y
después
hay
que
ver
qué
pasa
en
la
interna
colorada.
A
esta
altura
está
fuera
de
toda
duda
que
casi
no
hay
otra
probabilidad
que
el
triunfo
de
Bordaberry,
pero
cuál
es
la
magnitud.
No
es
medible
exactamente,
va a
obtener
la
mayoría
absoluta,
pero
no
es
lo
mismo
la
mayoría,
los
dos
tercios,
los
tres
cuartos,
y
cómo
salen
los
demás.
No
es
fácil
la
medición
ahí,
son
cifras
chicas,
y no
es
lo
mismo
que
el
Foro
Batllista
obtenga
el
10,
el
15 o
el
20%,
que
el
Batllismo
del
Siglo
XXI
esté
debajo
del
10,
en
el
10 o
en
el
15 o
en
el
20%.
Hay
una
serie
de
incógnitas
que
pueden
mostrar
cuál
va a
ser
el
mapa
del
Partido
Colorado
a
partir
del
28
de
junio.
***
EC -
Empezamos
por
observar
números,
pero
ahora
avanzamos
hacia
la
recomendación
de
observar
gestos.
OAB
-
Exacto,
el
lenguaje
gestual
es
muy
importante.
Primero
veamos
los
antecedentes,
que
tenemos
unos
cuantos.
Primero,
no
en
este
esquema,
sino
en
un
esquema
de
dirimir
en
primarias
voluntarias
–y
no
solo
voluntarias
porque
el
voto
era
voluntario,
sino
porque
ese
sector
decidió
por
sí
hacerlas–,
está
el
antecedente
de
la
elección
entre
lo
que
se
llamaba
el
Batllismo
Unido,
que
era
la
unión
de
lo
que
después
fueron
el
Foro
Batllista
y el
Batllismo
Lista
15.
EC -
Eso
fue
en
1989.
OAB
- Y
del
otro
lado
estaba
otro
casi
medio
Partido
Colorado,
el
pachequismo.
Ahí
dirimieron
Batlle
con
Tarigo,
Tarigo
como
exponente
de
Sanguinetti.
En
1989,
como
pasó
10
años
después,
Batlle
le
ganó
al
representante
de
Sanguinetti,
pero
en
1989
hubo
una
administración
del
resultado
muy
peculiar.
El
perdedor
no
fue
a
saludar
al
ganador
a
ningún
lado,
no
hubo
una
ceremonia
en
ningún
lado,
el
ganador
gritó
“aquí
gané,
soy
el
vencedor”,
compuso
una
fórmula
presidencial
con
el
vice
que
quiso,
el
otro
grupo
no
existió,
no
fue
a
saludar
al
presidente
de
la
República,
y
todavía
el
número
dos
tuvo
frases
despectivas
hacia
los
ganadores.
De
ahí
a la
derrota
del
Partido
Colorado
en
noviembre
fue
un
paso.
En
1999
el
Partido
Colorado
aprendió
totalmente
la
lección.
EC -
E
hizo
bien
los
deberes.
OAB
-
Esa
noche
se
hizo
en
la
Casa
del
Partido
Colorado,
el
ganador
y el
perdedor
no
salieron
a
recorrer
canales
de
televisión,
fueron
a la
Casa
del
Partido
Colorado
y
hubo
un
gran
abrazo
de
Luis
Hierro,
que
era
el
que
había
perdido,
con
el
ganador,
Jorge
Batlle,
sonrientes,
abrazados,
el
presidente
de
la
República
saludando
a
Batlle,
saludando
a
Hierro,
y ya
esa
noche
salió
la
foto
de
que
el
Partido
Colorado
tenía
la
fórmula
presidencial
armada
entre
el
primero
y el
segundo,
que
comprendía
a
todo
el
Partido
Colorado
e
iba
derecho
a la
victoria.
Dos
gestos
absolutamente
opuestos,
con
señales
completamente
distintas
hacia
la
sociedad.
Partido
Nacional,
1999.
¿Qué
pasa
en
la
noche
de
la
elección?
Compiten
Lacalle,
Juan
Andrés
Ramírez,
Alberto
Volonté
y
Álvaro
Ramos.
La
etapa
final
se
concentra
en
Lacalle
versus
Ramírez.
En
la
noche
de
la
elección,
con
esa
solemnidad
clásica
del
Partido
Nacional,
se
reúne
el
Directorio
en
la
sala
del
Honorable
Directorio,
con
la
presidencia
de
Walter
Santoro;
están
el
triunfador,
Luis
Alberto
Lacalle,
va
Alberto
Volonté
a
saludar,
va
Álvaro
Ramos
a
saludar,
no
va
Juan
Andrés
Ramírez,
no
hay
representación
de
Juan
Andrés
Ramírez,
lo
que
ya
marca
un
partido
que
va a
quedar
fracturado.
Primer
dato
de
la
noche
de
la
elección.
Segundo
dato,
fórmula
presidencial:
20
días
para
acordar
una
fórmula
presidencial,
frente
a un
sector
minoritario,
el
mayor
de
la
minoría,
lo
que
podríamos
llamar
el
ramirismo,
golpeado
porque
no
solo
había
perdido
sino
que
su
líder
se
había
ido
para
la
casa.
Ahí
emerge
Larrañaga
como
líder,
tratando
de
llenar
un
vacío,
de
recomponer
algo,
pero
el
partido
sale
realmente
golpeado,
más
allá
de
lo
que
había
quedado
golpeado
por
la
campaña
electoral.
Estamos
hablando
de
los
gestos
de
la
noche
de
la
elección.
Partido
Nacional,
2004.
Noche
de
la
elección
interna
otra
vez.
EC -
El
Partido
Nacional
en
2004
aprendió
la
lección
de
1999.
OAB
-
Aprendió,
pero
no
se
había
estudiado
todo,
se
habían
olvidado
de
repasar.
Porque
la
noche
de
la
elección,
inmediatamente
después
de
que
anunciamos
el
resultado
(recordemos
que
fuimos
los
únicos
que
hicimos
proyección
de
escrutinio
el
27
de
junio
de
2004),
salió
Luis
Alberto
Lacalle
a
reconocer
el
resultado
y
saludar
a
Larrañaga
como
el
vencedor.
Van
al
Directorio,
el
presidente
es
Carlos
Cat,
va
Lacalle,
va
Larrañaga,
se
cumple
toda
la
ritualidad
perfecta,
pero
en
el
momento
en
que
Lacalle
va a
abrazar
a
Larrañaga,
Larrañaga
contiene
el
brazo
de
Lacalle
y le
dice:
“Nos
vemos”.
Y
luego
tarda
unos
días
en
destaparse
la
fórmula
presidencial,
que
es
compuesta
solo
por
el
sector
mayoritario,
Larrañaga-Abreu,
no
hay
mayoría
y
minoría
en
la
fórmula,
lo
que
puede
justificarse
en
que
el
resultado
había
sido
muy
abrumador
a
favor
de
Larrañaga,
de
dos
a
uno,
pero
tampoco
surgió
inmediatamente
en
la
noche
de
la
elección
la
fórmula
presidencial.
El
Partido
Nacional
corrigió
mucho
de
1999
pero
no
llegó
al
libreto
perfecto,
al
manual
de
buenos
modales
que
había
compuesto
el
Partido
Colorado
el
25
de
abril
de
1999.
***
EC -
Para
finalizar,
veamos
qué
gestos
posibles
hay
para
la
noche
del
28
de
junio,
y
dividamos
por
partidos.
Empecemos
por
el
Frente
Amplio.
¿Qué
escenarios
hay
que
tener
en
cuenta?
OAB
-
Hay
que
empezar
por
una
frase
genérica:
el
problema
para
componer
gestualmente
una
buena
noche
el
28
de
junio
requiere
dos
actitudes:
del
que
gana
y
del
que
pierde.
Es
difícil
ser
un
buen
perdedor,
y
también
es
difícil
ser
un
buen
ganador.
Se
compone
cuando
el
perdedor
tiene
la
dignidad
de
sobreponerse
a lo
que
es
una
afectación
anímica
muy
grande
–a
todos
nos
ha
pasado
alguna
vez
en
la
vida
perder
algo,
no
estamos
hablando
de
competencias
políticas,
y
nos
cuesta–,
pero
también
cuando
el
ganador
es
buen
ganador,
no
se
sobra
en
la
victoria
y se
mide.
Escenario
Frente
Amplio.
EC -
¿Qué
pasa
si
triunfa
Astori?
OAB
- En
el
Frente
la
idea
no
es
“a
posteriori
de”
sino
esperar
ahí
las
cifras,
bajo
la
presidencia
del
presidente
del
Frente
Amplio,
Jorge
Brovetto.
El
presidente
del
Frente
Amplio
tiene
simbólicamente
un
poder
superior
a
esta
especie
de
presidente
ad
ínterin
que
ponen
los
partidos
nacionales
en
medio
de
las
elecciones,
cuando
renuncia
el
presidente
y no
quedan
líderes
al
frente.
No
es
que
Brovetto
sea
un
líder,
pero
cumple
una
función
de
representación
virtual
del
presidente
de
la
República.
La
posibilidad
de
que
Mujica
esté,
salude
y
acepte
una
vicepresidencia
parece
que
no
está
en
discusión
en
la
medida
en
que
ya
fue
anunciada
desde
octubre
o
noviembre
del
año
pasado.
EC -
Escenario
dos,
si
triunfa
Mujica.
OAB
- Si
triunfa
Mujica,
que
es
el
que
tiene
matemáticamente
mayores
probabilidades,
el
tema
es:
uno,
si
en
ese
momento
está
presente
Astori,
o si
Astori
está
en
su
casa
viendo
los
resultados.
Si
está
ahí,
perfecto;
si
está
en
su
casa,
cuánto
tarda
en
ir.
Esto
no
es
nada
menor.
Segundo,
cuál
es
su
reacción
en
el
momento,
si
la
reacción
es
tipo
Hierro
con
Batlle,
hay
un
abrazo,
hay
una
foto,
y si
además
en
ese
momento
se
anuncia
la
fórmula
presidencial.
O
si,
como
se
ha
dicho,
se
empezarán
a
discutir
las
condiciones,
cómo
sería
el
programa
de
gobierno;
ahí
la
señal
del
Frente
no
es
“ya
está
la
fórmula,
arrancamos
hacia
octubre”,
sino
que
hay
dificultades.
Se
revista
como
se
revista,
si
esa
noche
no
está
la
fórmula,
es
que
el
Frente
Amplio
tiene
dificultades
para
componer
la
fórmula
y
empieza
con
un
desgaste.
Lo
que
le
puede
resolver
es
que
haya
desgastes
en
otro
lado
y
empaten
dos
desgastes,
pero
no
sale
con
la
lección
perfecta.
Esto
es
clarísimo.
Por
lo
tanto
el
tiempo,
la
forma
y el
contenido
de
la
fórmula
presidencial
son
esenciales.
El
tiempo,
si
es
en
ese
momento;
la
forma,
si
no
es
producto
de
un
regañadientes
sino
de
un
gran
abrazo
y
una
foto
sonriente
–y
no
estoy
hablando
de
lo
superficial,
del
show
de
revista
porteña
de
espectáculo,
estoy
hablando
de
lo
que
implica
como
sentido
de
partido,
de
pertenencia
a un
partido
político
que
quiere
pelear
el
mantenimiento
del
gobierno–,
y el
contenido,
si
son
el
uno
y el
dos
la
fórmula,
porque
si
no
es
así,
la
lección
ya
sería
bastante
complicada.
EC -
¿Y
en
el
Partido
Nacional?
OAB
- Si
triunfa
Larrañaga,
si
Lacalle
está
presente
en
el
Directorio,
como
estuvo
la
vez
anterior,
y si
hay
un
abrazo,
que
no
hubo
en
2004
porque
el
ganador
no
aceptó
ser
abrazado
por
el
perdedor,
y
además
cómo
se
compone
la
fórmula.
EC -
Lacalle
ya
ha
dicho
que
él
candidato
a
vicepresidente
no
va a
ser.
OAB
-
Resultaría
muy
extraño
que
un
ex
presidente
de
la
República
fuera
candidato
a
vicepresidente.
Uno
de
los
casos
que
se
mencionó
fue
el
de
Harry
Truman,
que
siendo
presidente
en
la
elección
del
año
48,
cuando
todos
le
llamaban
“el
presidente
suplente”,
llegó
a
ofrecerle
a
Eisenhower
ser
candidato
del
Partido
Demócrata
e ir
él
como
vicepresidente,
cosa
que
Eisenhower
no
aceptó,
entre
otras
cosas
porque
no
se
sabía
que
era
republicano
y no
demócrata;
pero
estaba
el
comentario
“solo
un
presidente
suplente
puede
ir
de
vicepresidente”.
Sería
extraño
para
las
costumbres
del
país.
El
tema
es
si
hay
una
forma
rápida,
inmediata,
de
decir
“Lacalle
está
como
sector,
como
corriente
política,
representado
por
fulano
de
tal”,
el
nombre
ya
podría
estar
inmediatamente.
Si
triunfa
Lacalle,
que
estadísticamente,
matemáticamente,
tiene
muchas
más
probabilidades,
el
tema
es:
uno,
si
Larrañaga
está
en
el
Directorio,
si
abraza
al
presidente,
si
ese
abrazo
es
sonriente,
tipo
Batlle-Hierro;
y
dos,
si
inmediatamente
queda
compuesta
la
fórmula
presidencial.
Claro,
si
llegara
a
haber
un
resultado
dos
a
uno
tanto
en
el
caso
Mujica-Astori
como
en
el
caso
Lacalle-Larrañaga,
se
podría
decir
el
resultado
fue
demasiado
contundente,
el
segundo
podría
quedar
devaluado.
Pero
si
es
así
ya
tendría
que
estar
resuelto
hoy,
esta
semana,
que
si
los
números
son
tales
la
fórmula
no
sería
el
uno
y el
dos,
y
quién
sería
el
dos,
pero
esa
noche
tiene
que
estar
resuelto,
no
ser
producto
de
vacilaciones,
de
señales
equívocas
a la
gente.
Otra
vez,
el
tiempo
en
que
se
decida
la
fórmula,
si
ese
es
el
momento;
la
forma,
si
es
realmente
con
un
sentido
de
partido,
un
verdadero
consenso
y un
acuerdo,
y el
contenido,
si
es
el
uno
y el
dos,
y si
no
es
el
dos,
cuáles
fueron
las
reglas
que
previamente
se
trazaron
y se
señalaron
a la
opinión
pública
para
que
no
se
vea
un
tour
de
force.
Todo
eso
va a
ser
vital
para
el
Partido
Nacional,
como
ya
lo
señalé
para
el
Frente
Amplio,
como
señales
de
partidos
que
con
seriedad,
con
clima
interno,
encaran
el
25
de
octubre.
Estas
señales
son
muy
importantes
en
este
sistema
que
se
estableció
en
la
reforma
de
1996,
que
yo
he
juzgado
muy
críticamente,
que
es
tremendamente
destructor
de
los
partidos
políticos
y
que
obliga
a
esfuerzos
sobrehumanos
para
que
la
recomposición
ocurra
en
horas,
no
en
semanas,
no
en
meses,
como
ocurría
cuando
el
Partido
Colorado
batllista
hacía
sus
elecciones
internas
un
año
antes
de
las
elecciones
nacionales.
Acá
cuando
ya
está
por
arrancar
la
otra
elección
hay
que
resolver
las
heridas
que
naturalmente
ocurren
y
los
problemas
humanos
que
genera
ganar
y
que
genera
perder,
que
nos
ocurre
a
todos
en
la
vida.
No
es
un
problema
de
políticos,
a
todos
nos
cuesta
saber
ganar
y
nos
cuesta
saber
perder,
y
tenemos
que
recomponernos.
Y
tiene
30
segundos
para
recomponerse,
porque
ya
tiene
que
salir
al
aire
sonriente.
Hay
que
observar
todo
esto,
los
números,
y
todo
el
lenguaje
gestual
de
partidos,
de
candidatos,
de
corrientes
políticas.
***
Transcripción:
María
Lila
Ltaif