EMILIANO COTELO:
Todavía no se han
apagado los ecos de
las elecciones
internas del domingo
pasado y ya comienza
la nueva etapa: la
campaña hacia el 25
de octubre.
El politólogo Oscar
A. Bottinelli,
director de Factum,
nos propone analizar
el comienzo de esta
segunda etapa a
partir del partido
que ya ha definido
su propuesta
electoral.
El título: “El
Partido Nacional (PN)
en la largada hacia
el 25 de octubre”.
***
EC – ¿Esta es la
tercera y la
vencida?
OSCAR A. BOTTINELLI:
La tercera y la
vencida de esta
semana.
EC – ¿Por dónde
empezamos?
OAB – El PN
genéricamente corre
un riesgo, que es
tomar los resultados
del domingo como si
fueran el escenario
más probable hacia
octubre, lo cual
sería grave porque
en definitiva
estamos hablando de
votos de medio
electorado y tiene
el 22% de ese medio
electorado; el
Frente tiene el 20%,
pero el otro medio
electorado no se
comporta exactamente
igual y ahí hay más
predisposición al
Frente Amplio (FA)
que a los partidos
tradicionales.
Segundo, uno diría
que no le pase lo de
la carrera de la
tortuga y la liebre;
en esta segunda
etapa le ha sacado
ventaja en la
largada al FA pero
el PN no debería
ponerse a dormir
mientras el FA sigue
tratando de resolver
sus problemas.
El problema grande
que tienen los dos
partidos es cómo
posicionarse, en
definitiva es una
competencia hacia el
electorado que está
en la frontera entre
votar al PN y votar
al FA e incluso a
aquel que podría
buscar alguna
tercera opción, como
el Partido
Independiente, ante
la insatisfacción
que pudieran
generarle las dos
propuestas.
Analizar el tema en
un ángulo de
izquierda a derecha
en Uruguay es
difícil, tenemos un
largo problema -no
es nuevo es más que
centenario, se
pueden encontrar
libros muy viejos en
que se habla de
esto-, siempre se ha
considerado a la
izquierda una
palabra positiva y a
la derecha una
palabra peyorativa.
Tanto es así que
quien en Uruguay
sostiene posturas
que en cualquier
parte del mundo se
definen como de
derecha y auto
asumen la calidad de
derecha con mucho
orgullo -hasta hay
partidos que a sí
mismos se llaman ‘la
derecha’- se ofende
si le dicen ‘la
derecha’, y eso hace
un poco difícil
hablar de
derecha-izquierda.
Entonces tratemos de
hablarlo sin que
nadie le dé a esto
connotaciones
perversas. Es una
ubicación en un eje;
cuando uno mira
hacia una punta hay
una izquierda
-estemos hablando de
tránsito, de un saco
o de lo que sea- y
lo que está opuesto
a la izquierda es la
derecha.
El PN tenemos que
analizarlo un poco
genéricamente y un
poco a partir de sus
dos grandes figuras.
El PN como tal fue
girando o alejándose
del centro a lo
largo de este año,
lo que obliga a ver
figura por figura.
Luis Alberto Lacalle
sin duda es una
figura que re
emerge, básicamente
desde el arranque de
2008 tras su retiro
un año antes, con
una potencia
inaudita, insólita,
una potencia no
conocida. Se podría
comparar con el
resurgir que tuvo
Jorge Batlle desde
1999 a 2004 o
también el que pudo
tener hacia las
internas de 1989. Lo
cierto es que es muy
nuevo, muy
diferente, porque
además es un ex
presidente de la
República, con los
desgastes de un
gobierno.
Y lo hizo tratando
de tener un discurso
con mensajes
diferentes a los que
lo llevaron a la
primera presidencia;
uno diría más
corrido hacia el
centro que el que
había tenido en un
momento ideológico
del mundo muy
distinto al de la
elección de 1989,
cuando llega por
estos lados el auge
de lo que algunos
llamaron el
‘neoliberalismo’ -yo
creo que más bien
corresponde hablar
de la acentuación de
los valores del
libre mercado y de
la libertad
económica que se
expresa, entre otras
cosas, en lo que se
llamó el ‘Consenso
de Washington’-. El
mundo está en un
giro diferente en
este momento. Mucho
antes de que
ocurriera el gran
cambio en el mundo
con la crisis de
setiembre del año
pasado, Lacalle ya
estaba manejando un
discurso mucho más
hacia el centro, por
ejemplo en la
referencia a los
Consejos de
Salarios, a los
convenios
colectivos, o sea un
conjunto de medidas
que lo alejaban del
punto de vista
inicial.
En cuanto al otro
líder, Larrañaga,
que emergió como una
figura explosiva en
2004, mantiene en
2005, 2006, 2007 esa
primacía y aparece
como un candidato
reviviendo el
llamado ‘wilsonismo’,
que es esa postura
del PN con ciertos
tintes
social-demócratas o
de gran énfasis
social en el cual
competía muy
fuertemente con una
parte de la
izquierda que se
puede definir
políticamente como
más liberal.
En 2008 empieza a
verse una atenuación
de esas posturas
aunque la fuerza de
Larrañaga en
competir en la línea
del medio, en el
borde con el FA,
siguió siendo muy
alta, al punto que
difundimos acá en El
Espectador una
encuesta de esos
imaginarios
escenarios binarios
en que Larrañaga
aparecía ganándole a
Astori, aparecía
compitiendo con
mucho éxito.
Nosotros hicimos un
análisis muy
detenido el 23 de
marzo, a raíz de una
importante caída de
Larrañaga, en el que
percibimos algunas
causas externas como
el crecimiento del
Frente, pero también
que él había hecho
un giro de
alejamiento del
centro con señales
fuertes. Algunas de
ellas en el plano
económico, otra en
lo que tuvo que ver
por ejemplo con el
tema del aborto, al
haberse plantado
monolíticamente en
contra sin un
abanico de posturas,
y que ese
alejamiento del
centro le había
generado una pérdida
de electorado hacia
el FA en una
competencia con
vasos comunicantes,
particularmente
hacia Mujica.
Entonces lo que
observamos es que el
PN llega mucho más
alejado del centro
de lo que estuvo en
2008,
particularmente con
la impronta de
Larrañaga.
Este es el tema
básico que tiene que
dilucidar porque ya
ha logrado
entusiasmar a sus
seguidores, ha
captado al Partido
Colorado (PC) -y
este es otro tema de
análisis para otro
momento-. Pero los
juegos de captación
del PC hacia el PN y
viceversa en la
macro elección son
de suma cero, es
decir, al FA le son
neutros, ni gana ni
pierde porque el PN
le saque al PC y
viceversa. Después
habrá que ver si
Bordaberry y el PC
tienen posibilidad
también de competir
en la frontera con
el Frente. Pero
hablando del PN lo
que importa es lo
que capte, lo que
convenza, lo que
seduzca o lo que
entusiasme en ese
electorado que está
en duda entre el FA
y PN o hacia una
tercera opción como
el Partido
Independiente.
Aquí en primer lugar
van a ser
importantes algunos
posicionamientos de
mensaje; me parece
que pueden ser clave
los posicionamientos
hacia las capas
medias, hacia esos
sectores que son los
que se sintieron más
perjudicados o menos
beneficiados por el
gobierno del FA. Van
a ser muy
importantes en esa
competencia en la
frontera algunos
elementos clave como
las designaciones de
los ministros de
Economía, es decir
qué persona anuncia
Lacalle o
Lacalle-Larrañaga
que sería el
ministro de Economía
de un eventual
gobierno suyo, y a
quién anuncia Mujica
o Mujica-Astori, si
se termina de
formalizar
-parecería el 11 de
julio-, como
ministro de Economía
de ese gobierno. Es
un juego de quién
destapa primero,
quién es el que
anuncia primero el
nombre del ministro,
pero también qué
impronta va a tener.
Por ejemplo, el
riesgo que tiene una
señal del Frente es
que anunciar una
persona que continúe
lo actual por un
lado tranquiliza a
los inversores y por
otro lado se
reafirma el IRPF y
se reafirma una
política que a
muchos sectores
medios no les gustó
mucho.
El PN puede ir hacia
una política de
captar sectores
medios pero alguien
puede decir que se
van a perder algunas
cosas de este
gobierno que muchos
sectores del país
consideraron
beneficiosos. Es
decir, ahí hay un
juego bastante
delicado en los
nombres del futuro
ministro de
Economía. Desde la
elección de 2004
aparece como clave,
tanto como el
candidato
vicepresidencial, el
candidato a ministro
de Economía; parece
que ahora las
fórmulas son de tres
nombres: voto por
presidente, por
vicepresidente y por
ministro de
Economía. El tema es
que los nombres de
una y otra parte
pueden dar señales
muy diferentes y muy
fuertes. Yo diría
que ahí se juega
muchísimo del
posicionamiento en
la competencia sobre
este electorado que
está en la frontera
entre el FA y el PN.