EMILIANO COTELO:
La votación del
domingo pasado es
ahora el punto de
partida para el
análisis de lo que
se viene, de la
carrera definitiva
hacia la Presidencia
de la República, que
se definirá el
último domingo de
noviembre.
El politólogo Oscar
Bottinelli, director
de Factum, pretende
hoy unir los datos
surgidos de las
urnas el domingo,
las experiencias en
materia de
comportamiento
electoral de los
uruguayos y trazar
algunas perspectivas
para el balotaje. El
título: “La largada
hacia el segundo
balotaje en la
historia del
Uruguay”.
***
EC - ¿Por dónde
empezamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
La reforma de
1996-1997 creó dos
caminos para definir
la Presidencia de la
República: en
primera vuelta o en
segunda vuelta. Las
dos veces anteriores
tuvimos cada vez un
camino distinto, se
estrenó el sistema
con un balotaje en
1999 y tuvimos
primera vuelta en
2004, y obviamente
en la tercera vez,
si hay dos caminos y
cada uno fue
diferente, hay que
repetir uno, y esta
vez la repetición es
el balotaje.
El problema es que
si hemos tenido un
único antecedente
uno no puede decir,
como se dice de
otras cosas, por
ejemplo: “lo
histórico es que el
voto en blanco haga
esto”; lo histórico
cuando ha habido una
sola vez no es un
verdadero
antecedente.
EC - Hay allí un
problema para
ustedes los
politólogos y
quienes manejan las
encuestas de opinión
pública.
OAB - En estadística
nadie refiere que un
comportamiento es de
determinada manera
cuando ocurrió una
sola vez. Si alguien
dice “después de
cenar siempre te
dormís” y ocurrió
una sola vez, el
“siempre” está de
más.
EC - ¿Entonces?
OAB - Entonces lo
que se puede hacer
es presentar por un
lado algunas
comprobaciones, y
por otro lado
formular hipótesis,
es decir,
suposiciones,
suponer cosas sobre
el comportamiento.
EC - ¿Cuáles serían
las comprobaciones?
OAB - Las
principales
comprobaciones para
este análisis son:
Primero, que los
uruguayos se mueven
como si este sistema
político fuese
bipartidista o, para
ser exactos,
bibloquista, es
decir que contiene
dos grandes bloques
o áreas: un bloque
es un solo partido,
el Frente Amplio, y
el otro bloque son
dos partidos
políticos, el
Partido Nacional y
el Partido Colorado,
al que podemos
llamar bloque
tradicional.
Segundo, que la
volatilidad en
Uruguay entre los
bloques, el
desplazamiento de un
bloque a otro es muy
bajo. Poca gente
atraviesa la barrera
que separa a un
bloque del otro.
Dicho de otra
manera, la gente
demuestra alta
pertenencia o
fidelidad a un
bloque.
Tercero, que la
volatilidad dentro
del bloque
tradicional es alta
y creciente, como lo
demuestra la
facilidad de cambio
de voto blanco a
colorado o de voto
colorado a blanco en
dos situaciones:
una, entre las
elecciones
nacionales y las
departamentales
siguientes (por
ejemplo, el voto a
Larrañaga en las
nacionales 2004 en
Montevideo y a
Bordaberry en las
departamentales, en
que hubo un
desplazamiento
masivo); y dos,
entre unas
elecciones
nacionales y otras:
hubo un cambio de
voto blanco a
colorado muy fuerte
en 1999, de colorado
a blanco muy fuerte
en 2004, y bastante
importante de blanco
a colorado en 2009.
Es decir, fue de
blanco a colorado,
de colorado a
blanco, de blanco a
colorado.
EC - La volatilidad
dentro del bloque
tradicional es alta
y creciente.
OAB - Tanto que uno
diría que es casi
como si fuera en el
interior de un lema.
Muchos electores se
corren de lo blanco
a lo colorado como
se pueden correr del
astorismo al
mujiquismo dentro
del Frente Amplio.
EC - ¿Qué otras
comprobaciones?
OAB - Cuarto, que en
el único balotaje
habido en la
historia del país se
dieron estos
comportamientos:
uno, que los
votantes de los dos
partidos que
competían en el
balotaje conservaron
su electorado
íntegramente en
grandes números
–todos dirán “yo
conozco uno que no”,
pero en grandes
números sí–; dos,
que los votantes del
Partido Nacional
tuvieron una alta
disciplina, el
Partido Nacional era
el partido
acompañante de uno
de los grandes.
EC - El partido que
acompañó a Jorge
Batlle en el
balotaje.
OAB - Exacto. Pero
en ese caso la
disciplina no fue
total, el Partido
Nacional tuvo el 21
y ½ por ciento de
los votos, de los
cuales 18 y ½ fue
para Batlle y 3 para
Vázquez. Es verdad
que el Partido
Nacional debió
afrontar un cambio
histórico radical,
como que los blancos
votasen colorado y
para colmo a un
Batlle. Eso era
extremadamente
difícil hace 10
años, en particular
para las personas
mayores de edad
residentes en
pueblos chicos y
zonas rurales, en
ese Uruguay
profundo, el volcado
a la frontera con
Brasil que tiene un
vértice en torno a
Flores-Durazno, que
es precisamente el
área de
departamentos donde
el Partido Nacional
sigue siendo la
primera fuerza hoy.
Y además el balotaje
fue tras dos
instancias internas
durísimas en el
Partido Nacional,
tras la
confrontación
Lacalle-Ramírez en
las internas que
llevó a que en
octubre hubiera
intendentes o
líderes
departamentales que
directamente
hicieron mutis en
octubre y en
noviembre.
Otro dato es que el
Nuevo Espacio
declaró libertad de
acción pero su líder
expresó su apoyo a
Vázquez. Ahora el
Partido
Independiente pone
el énfasis en decir
que ni el partido ni
sus dirigentes van a
dar indicaciones,
porque en el 99 el
Nuevo Espacio dio
libertad de acción
pero su líder dio
una indicación. El
Nuevo Espacio tuvo 4
½, de los cuales 3
votaron a Vázquez y
1 ½ a Batlle. Esa
división del
electorado prefiguró
la ruptura entre el
actual Nuevo Espacio
incorporado al
Frente Amplio y el
actual Partido
Independiente.
La última
comprobación es que
los votos en blanco
y anulado no se
movieron, siguieron
votando en blanco y
anulado.
***
EC - Veamos,
entonces, cuáles son
las suposiciones,
las hipótesis no
comprobadas.
OAB - Son seis.
Una, que en la
coalición
tradicional
blanquicolorada las
dificultades que
afrontó el segundo
partido en 1999 para
votar al otro
partido tradicional
se han superado.
Máxime tras dos
ciclos de elecciones
departamentales con
mucho trasvasamiento
de votos. Por tanto,
es esperable una
disciplina elevada,
un seguimiento
elevado del
electorado del
segundo partido
tradicional respecto
del primero, que en
este caso es el
inverso del
anterior, es decir,
del electorado
colorado al Partido
Nacional, o a la
fórmula del Partido
Nacional.
Dos, que el Partido
Independiente –esto
surge muy claro de
las encuestas, y
además hubo una
explícita
declaración de
libertad de acción–
no va a votar en
bloque y su
electorado se va a
dividir entre
quienes sienten
rechazo a los
partidos
tradicionales
–esencialmente por
su estilo de hacer
política, que
consideran de mucha
lucha por los cargos
propios, personales,
las políticas
clientelísticas– y
quienes sienten
rechazo al Frente
Amplio –por el
corporativismo, por
lo que consideran la
arrogancia y
demagogia con que
gobernó el Frente–.
Cada segmento tiene
una visión con
elementos negativos
de cada uno de los
dos bloques.
Tres, que no hay que
tomar
sustancialmente en
cuenta el volumen de
voto en blanco y
anulado, porque es
un conjunto de
personas que no se
mueve.
Cuatro, que es una
ilusión de los
nacionalistas creer
que el astorismo no
va a votar a Astori,
porque creer que no
va a votar a Mujica
es dudar del papel
que Astori va a
cumplir en el
próximo gobierno. La
idea de que los
astoristas no pueden
ver a Mujica y se
van a ir; no es a
Mujica, es a Mujica-Astori.
Cinco, lo inverso,
hay una ilusión de
los frenteamplistas
que dicen “la gente
que votó a Larrañaga
no va a votar a
Larrañaga”, porque
en definitiva no es
votar a Lacalle, es
votar a
Lacalle-Larrañaga, y
Larrañaga es el
candidato a
vicepresidente.
Seis, lo que ambos
hicieron bien de
cara al balotaje fue
presentar las
fórmulas
presidenciales como
verdaderas duplas.
Para unos Astori
aparece como el jefe
de la economía del
próximo gobierno, y
para otros Larrañaga
será el cogobernante
que impulsará
políticas, que
planteará ideas y
hará el puente entre
Ejecutivo y
Parlamento, que va a
negociar y obtener
las mayorías y los
apoyos para el
gobierno. Nunca como
en esta elección se
planteó tan fuerte
el juego de duplas,
de fórmulas de
presidente y vice, y
esto es muy
importante para
ambos para taponear
fugas en la
instancia del
balotaje, porque los
que están más hacia
el centro, los
astoristas de un
lado y los
larrañaguistas del
otro, encuentran que
tanto Astori como
Larrañaga están en
la competencia.
EC - Vamos a ver
algunos números de
la elección del
domingo.
OAB - Lo primera
sería repasar los
números en
porcentajes sobre el
total de votantes.
Los vamos a
presentar de
izquierda a derecha,
aunque a los
partidos
tradicionales los
vamos a presentar
por orden, porque
ahí no se puede
clasificar cuál está
más a un lado o más
al otro.
EC:
- Asamblea Popular:
0,7%
- Frente Amplio:
48,2%
- Partido
Independiente: 2,5%
- Partido Nacional:
28,9%
- Partido Colorado:
16,9%
- En blanco y
anulado: 2,8%
OAB - Primera
advertencia: estos
son los números del
escrutinio primario;
por lo que se ve,
hasta los primeros
días de la semana
que viene no va a
haber escrutinio
definitivo, y esto
puede cambiar
algunas décimas.
La suma de ambos
partidos
tradicionales da
45,8% y el Frente
tiene 48,2. Es decir
que el Frente Amplio
mantiene una ventaja
de 2,4% sobre ambos
partidos
tradicionales. Hay
un detalle: que la
diferencia es casi
igual a los votos
del Partido
Independiente: 2,4
de diferencia, 2,5
del Partido
Independiente. Si
Lacalle-Larrañaga
obtuviesen la
totalidad de los
votos del PI habría
un empate o incluso
una ventaja de una
décima para ellos.
Pero el FA tiene la
Asamblea Popular con
su 0,7%, y si
obtiene la totalidad
de esos votos pasa a
acumular 48,9%, con
lo que queda 6
décimas por encima
de la suma Partido
Nacional más Partido
Colorado más Partido
Independiente.
Aquí estoy
suponiendo dos cosas
que sabemos que son
forzadas: la primera
es que todos los
votos del Partido
Independiente van
para
Lacalle-Larrañaga,
cuando sabemos que
el Partido
Independiente
declaró libertad de
acción y hay por lo
menos dos
comportamientos en
el interior de su
electorado, y que
todos los votos de
Asamblea Popular van
para Mujica-Astori,
cuando la
dirigencia, el
partido o la
coalición llamó a
anular el voto.
EC - El Partido
Independiente
declaró libertad de
acción y no todos
sus votantes van a
ir para
Lacalle-Larrañaga. Y
por otra parte, Raúl
Rodríguez, el
candidato
presidencial de
Asamblea Popular,
declaró aquí en En
Perspectiva, en el
ciclo Cara a cara
con los
presidenciables, que
Asamblea Popular va
a convocar a anular
el voto.
OAB - Exacto. Veamos
datos de encuestas
anteriores. Salvo un
puñado de militantes
duros, el grueso de
los votantes de
Asamblea Popular
votará a Mujica. Uno
diría, para
mantenerse en
decimales de puntos
porcentuales, que de
las 7 décimas que
obtuvo Asamblea
Popular, 6 irán para
Mujica y 1 para el
voto anulado, lo que
proclamó su
candidato
presidencial. En
cuanto al Partido
Independiente es una
exageración el
ejercicio que
hicimos, pero en la
última Encuesta
Nacional Factum
anterior al domingo
25, de ese 2,5 un
0,6 iría para
Mujica-Astori, un
1,2 para
Lacalle-Larrañaga y
0,7 no sabía qué
hacer, en principio
nos da 2 para
Lacalle-Larrañaga y
1 para Mujica-Astori
de los votos del
Partido
Independiente.
Si hacemos todas
estas correcciones,
un primer pase de
raya nos daría que
en principio, si se
dan todas estas
hipótesis,
suposiciones y
comprobaciones,
Mujica-Astori
estarían en 49,4% y
Lacalle-Larrañaga en
47,1, es decir que
habría una ventaja
de 2,3 para Mujica-Astori.
EC - Entonces, ¿qué
pasa?
OAB - Primero, no
digan “las encuestas
dieron”, lo único
que hemos tomado de
encuestas es cómo se
comportarían los
votantes del Partido
Independiente y
Asamblea Popular al
dividir los votos de
sus partidos. Todos
los demás números
son manejo de datos
electorales y no de
encuestas. Es muy
importante no
confundir esto.
En principio la
dupla Mujica-Astori
tiene las mayores
ventajas para ganar
desde el punto de
vista cuantitativo.
Recordemos que
además hay un punto
de vista cualitativo
no menor: van con
mayoría absoluta en
el Senado y en la
Cámara de Diputados
–esto está
absolutamente
confirmado, lo
dijimos el
miércoles–, por lo
tanto para la dupla
desafiante es
plantear un
escenario de
presidente y vice de
un bloque y de
mayoría del
Parlamento del otro.
Para impedir el
triunfo de Mujica-Astori,
que tienen las
mayores ventajas
cuantitativas y
cualitativas, lo que
le queda a la dupla
Lacalle-Larrañaga es
lo que llamamos
derribar o más bien
perforar la muralla
frenteamplista.
Necesariamente
tienen que captar
votos que el 25 de
octubre fueron al
Frente Amplio. Deben
captar 1 de cada 20
votantes del FA, en
otras palabras, debe
cambiar el voto el
5% de los votantes
frenteamplistas.
Este análisis tiene
además otra
hipótesis, otro
supuesto: que a
ninguno se le ocurra
hablar de los
argentinos, de los
atorrantes, de los
coloquios o de los
sucuchos, o cosas
parecidas.
EC - El supuesto es
que no haya errores,
que no haya
patinadas de un lado
o del otro.
OAB - Errores puede
haber, lo que puede
afectar es si hay,
como hubo en esta
etapa, horrores;
siempre hay un
margen para el
error, pero en la
etapa julio-octubre
tuvimos horrores, y
estos análisis no
son a prueba de
algunos cimbronazos
que conmuevan a la
opinión pública.
Esto es un análisis
muy frío, parte de
datos electorales,
tiene algunas
comprobaciones de
comportamiento
electoral, pero
tiene otros
supuestos basados en
una única
observación, en la
única experiencia de
1999, por tanto hay
que tomarlo con
mucha relatividad,
con muchas pinzas.
Cuando estén las
primeras encuestas
empezaremos a ver
cuánto se comprueba.
También tenemos los
ejercicios binarios
que habíamos
presentado antes de
las elecciones aquí
en En Perspectiva
que nos sugieren que
estos manejos de
números no son nada
rechinante, sino
que, mezclando con
encuestas,
prefiguran un
escenario de esta
naturaleza. Pero los
escenarios binarios
eran “imagine que”,
y ahora ya nadie
imagina nada, sino
que va a tener que
elegir, y a veces
entre el “imagine” y
el “tengo que
elegir” hay algún
pequeño cambio.
***
EC - ¿Cuándo estará
la primera encuesta
del escenario real
de balotaje?
OAB - Querríamos
hacerla este fin de
semana, pero el
tiempo no ayuda
mucho, con este
diluvio no es tan
fácil encuestar.
EC - De todos modos
nos vamos a
encontrar antes del
próximo viernes, nos
vamos a encontrar el
miércoles.
OAB - Sí, en una
entrevista-análisis.
EC - Vamos a charlar
de un tema que nos
quedó pendiente en
los comentarios de
esta semana, y que
en realidad viene
pendiente de la
propia campaña.
OAB - Le podemos
llamar “Los miedos y
las fobias que
provocan las
encuestas”.