EMILIANO COTELO:
Dentro de tres días
por estas horas
quedarán habilitadas
las mesas de
votación y cada
ciudadano deberá ir
a votar. Las
encuestas darán paso
a los escrutinios.
Hoy es el último día
de campaña
electoral, y el
politólogo Oscar
Bottinelli, director
de Factum, presenta
los datos de la
última Encuesta
Nacional Factum
correspondiente a la
última elección del
largo ciclo
electoral nacional
2009.
***
OSCAR A. BOTTINELLI:
El domingo la
intención de voto,
que es lo que se ha
estado midiendo
hasta ahora, se va a
traducir en voto
efectivo, y vendrán
los escrutinios y
las mediciones de
los escrutinios,
entonces dejarán de
ser intenciones para
ser realidades.
A lo largo de cuatro
semanas Factum fue
la única empresa, el
único instituto que
dio semana a semana
la intención de voto
de los uruguayos, y
la audiencia de
radio El Espectador
tuvo el privilegio
de tener esa
información.
EC - Fue algo
valioso e
interesante, que
siguiéramos de esa
manera, tan día a
día, lo que ocurría
en la campaña.
OAB - Fue un
esfuerzo muy grande.
No es lo mismo dar
dos encuestas que
dar una cada semana
para medir el vaivén
o la estabilidad de
la opinión pública.
La suma de todos los
votos que se emitan
el domingo va a
determinar los
resultados y ahora
sí o sí habrá un
presidente y se
terminará este
larguísimo ciclo
electoral.
EC - ¿Qué vamos a
presentar hoy?
OAB - Dos cosas,
como hicimos el
jueves anterior al
25 de octubre,
primero la encuesta,
comparable con las
anteriores, es
decir, lo que dice
la gente, la
intención de voto, y
luego la proyección
de los indefinidos,
como hicimos el 22
de octubre, con la
explicación de sus
alcances.
EC - Veamos los
detalles de la
encuesta.
OAB - La encuesta se
cerró el pasado
domingo 22 de
noviembre, los datos
que se presentan
corresponden a una
muestra de todo el
país, tanto urbano
como rural,
representativa del
100% del electorado;
se entrevistó a 968
personas. Lo que se
presenta ahora es
qué responde la
gente a la pregunta:
“El domingo 29 de
noviembre se define
la elección de
presidente y
vicepresidente de la
República; entre
estas dos fórmulas
–se mencionan las
dos–, ¿a cuál de
ellas se inclina a
votar?”. La ficha
técnica completa se
encuentra en
www.factum.com.uy.
EC - Los resultados
son los siguientes:
- Mujica-Astori: 50%
- Lacalle-Larrañaga:
41%
- Indefinidos: 9%
OAB - En esta
segunda etapa la
fórmula Mujica-Astori
estuvo en 49, 49, 50
y 50, estable, con
una suba pequeñísima
en la segunda mitad,
mientras que la
fórmula
Lacalle-Larrañaga
arrancó en 42, tuvo
una caída a 40, se
mantuvo en 40 y esta
última semana trepó
a 41.
Los indefinidos, por
su parte, estuvieron
en 9, 11, 10 y 9.
Otra vez los
indefinidos
crecieron cuando
comenzó la campaña
electoral, al revés
de lo normal, pero
esta vez fueron
decreciendo, no como
pasó en la segunda
etapa, que a medida
que se acercaba la
elección cada vez
eran más. Pero
terminó habiendo la
misma cantidad que
al comienzo, la
campaña electoral en
sí parece no haber
definido a demasiada
gente.
EC - Recordemos qué
es lo que Factum
incluye en la
categoría
indefinidos.
OAB - Indefinidos
son los indecisos
propiamente dichos y
la gente que en
principio se inclina
a votar en blanco o
anulado, es decir,
los que no están
definidos por
ninguna de las dos
fórmulas
presidenciales.
EC - Esos son los
datos tal cual
surgen en forma
directa de la
encuesta, pero
Factum hace una
proyección de los
indefinidos, de cómo
se definirían.
OAB - Vamos a
aprovechar para
hacer unas cuantas
aclaraciones y
precisiones; la
mayoría de ellas se
ha hecho durante 17
años aquí en El
Espectador, pero
siempre hay que
reiterarlas.
1) Una encuesta es
una fotografía de la
sociedad en un
momento determinado
o la medición de un
estado de la opinión
pública en un
momento determinado.
Los datos que hoy se
presentan son una
fotografía o un
estado de opinión
pública al domingo
pasado, 22 de
noviembre.
2) Una sucesión de
encuestas da una
película o una
tendencia del
comportamiento de la
opinión pública, y
sugiere tendencias
hacia el futuro, que
no son
necesariamente
inexorables porque
los hombres
intervienen en los
acontecimientos. En
la elección del
pasado 25 de octubre
aproximadamente un
10% de los uruguayos
decidió su voto
entre el lunes
anterior y el mismo
día de la elección.
EC - Es decir, esa
gente resolvió
después de la última
encuesta.
OAB - Exacto,
después de concluida
la encuesta, por lo
que quedó obviamente
fuera de la
medición.
3) Una proyección de
indecisos es la
adjudicación de los
indecisos como
intención de voto a
un candidato, al
otro candidato, en
blanco o anulado,
como si las
elecciones fuesen en
el mismo momento de
la encuesta. Esa
adjudicación se
realiza sobre la
base de otros datos
de la encuesta
(definición
partidaria, por qué
partido simpatiza
más, cuál no votaría
nunca, qué simpatía
tiene por los
distintos
candidatos,
ubicación en el eje
izquierda-derecha,
todo un conjunto de
elementos) que
permiten volcar a
los indefinidos. Es
una proyección a ese
día, uno dice: si
este día se vota,
cómo termina la
votación, no es un
pronóstico para el
domingo.
EC - Esa es una
precisión
importante: la
proyección de
indefinidos que vas
a presentar
corresponde al
domingo pasado.
OAB - Corresponde al
domingo pasado, y
esta semana hay un
10% de gente que
probablemente se
esté definiendo.
EC - Seguimos con
las aclaraciones.
4) Los datos se
presentan en números
enteros, y un número
entero, por ejemplo
50%, quiere decir
que está entre
49,50% y 50,49%.
Cuando uno maneja un
número entero, hay
un medio por ciento
para cada lado que
cubre ese entero.
5) Las encuestas de
opinión pública son
investigaciones de
ciencias sociales,
por tanto como toda
investigación tienen
sus límites. Una
proyección de estas
características no
debe reducirse a un
único número, por lo
cual presentamos los
valores en franjas o
rangos, como ya lo
hemos hecho en
varias
oportunidades.
EC - ¿Qué es un
rango?
OAB - Rango quiere
decir –esto lo
explicamos en varios
espacios aquí en En
Perspectiva– que un
evento puede ocurrir
en cualquier punto
entre un extremo y
el otro. Es decir,
lo esperado puede
ocurrir en cualquier
lugar de esa franja.
Dos errores comunes
que se cometen –y lo
increíble es que lo
cometen
especialmente los
universitarios– son:
a) Reducir el rango
al promedio, a un
único número, lo
cual distorsiona el
rango –¿para qué
presentar una franja
si la va a reducir a
lo que está en el
medio?– y falsea la
información.
b) Considerar que en
un rango lo único
que valen son los
dos extremos –esto
lo hemos visto en un
análisis
últimamente–,
entonces se
presentan dos
escenarios: uno
donde todos van a
votar en el mínimo y
otro donde todos van
a votar en el
máximo. Eso es un
disparate, porque si
uno suma los mínimos
no va a dar 100, va
a dar 96 o 98, y el
otro va a dar 102,
lo cual es
imposible, porque el
total de un
universo, el total
de un conjunto debe
dar siempre 100%.
Entonces, por favor,
no se considere el
rango como dos
escenarios en los
que van a ocurrir
todos los mínimos o
todos los máximos.
7) Una proyección no
es un pronóstico.
Factum no hace
pronósticos.
EC - Ya lo
puntualizaste al
principio, pero
aclarémoslo un poco
más.
OAB - Las encuestas
de opinión pública
son investigaciones
de ciencias
sociales, y, como
toda investigación
científica, tienen
sus límites. No son
adivinanzas, ni
apuestas ni
concursos de
aciertos ni pencas.
Aquel al que le
guste el juego –que
no tiene nada de
malo– que juegue,
pero es otra cosa,
que juegue a la
quiniela o apueste
en una penca. Esto
no es un juego y no
se puede perder la
seriedad, hay que
manejarse con todos
los límites y las
limitaciones que
impone actuar con
seriedad y rigor
científico.
***
EC - Vayamos ahora a
la proyección de los
indefinidos.
OAB - Con los
alcances y
precisiones que
formulamos, los
rangos o franjas de
votación al domingo
pasado, la
proyección de los
indefinidos da las
siguientes franjas o
los siguientes
rangos:
EC:
- Mujica-Astori:
51-52%
- Lacalle-Larrañaga:
44-45%
- En blanco/anulado:
3-5%
Con estos números,
¿qué se puede decir
a propósito de la
elección?, ¿está
definida?, ¿no está
definida?
OAB - Desde el punto
de vista de la
encuesta no hacemos
pronósticos, es
mejor ver qué cree
la propia gente, el
famoso índice Winner
que hemos presentado
muchas veces: 81% de
los uruguayos cree
que el próximo
presidente será
Mujica y el próximo
vicepresidente
Astori, y solo un
13% tiene esperanzas
de que gane la
fórmula
Lacalle-Larrañaga. Y
la creencia de que
gana Mujica, o la
fórmula Mujica-Astori,
que es independiente
de que le guste o no
a la gente, la tiene
el 60% de los que en
octubre votaron al
Partido Nacional (PN),
seis de cada 10
personas que votaron
al PN creen que
ganan Mujica-Astori,
y el 70% de los que
votaron al Partido
Colorado (PC).
Parece claro que la
gente no tiene
grandes expectativas
ni incertidumbres
sobre lo que espera
que ocurra el
domingo. Esto es la
percepción de la
gente que Factum
mide.
EC - ¿Algunas
conclusiones?
OAB - Vamos a dar
algunas conclusiones
de esta tercera
etapa y algunas de
todo el ciclo
electoral.
1) Se demuestra la
gran importancia que
tiene en Uruguay el
voto partidizado, el
voto por partidos.
EC - ¿Por qué?
OAB - Porque esto
demuestra una gran
estabilidad de la
gente en el voto,
sobre todo en la
divisoria FA de un
lado y partidos
tradicionales del
otro. Hay mayor
corrimiento entre
los partidos
tradicionales, la
frontera se ha ido
debilitando desde el
99 a la fecha, y
claramente los
candidatos arrastran
los votos de los que
votaron a sus
partidos con gran
facilidad.
2) El nicho de
decisión en esta
etapa. Hicimos un
análisis muy
detenido en la
primera semana pos
25 de octubre aquí
en En Perspectiva,
el 30 de octubre. Y
lo que surgió fue
muy claro: si el FA
retenía sus votos y
captaba casi todo lo
de Asamblea Popular
y un poco del
Partido
Independiente (PI),
ganaba la fórmula
Mujica-Astori; en
cambio la fórmula
Lacalle-Larrañaga
necesitaba captar
todo el voto del PN,
todo el voto del PC
y dos tercios del PI,
y con eso no le
alcanzaba,
necesitaba
“derrumbar la
muralla” del Frente
y lograr que 1 de
cada 60 se pasara a
Lacalle, o al menos,
si no se pasaba
ninguno, que 2 de
cada 60, es decir
uno de cada 30,
votara en blanco o
anulado, es decir,
neutralizaran el
voto. La elección
quedaba en cierto
modo en territorio
del FA, y ahí tenía
que plantearse la
lucha. El FA jugó
con bastante
inteligencia en la
campaña electoral,
hizo una campaña muy
tenue, con algún
rechine del
candidato
presidencial pero en
general tenue:
apostó a afirmar lo
que tenía y a la
simbología, a la
gente que ya estaba
con el Frente; es
decir, apuntó a que
“de este corral no
se escape nadie”,
porque con eso
aseguraba la
elección sin
preocuparse
demasiado de captar
hacia fuera y sin
correr riesgos.
3) La confrontación
entre dos fórmulas.
Fue una gran novedad
en el país, el
anterior balotaje
fue Batlle contra
Vázquez, pero además
las propias campañas
presidenciales son
candidato a
candidato. En cambio
vimos las fórmulas
en la segunda etapa,
las vimos en lo que
hicimos en el
Radisson entre El
Espectador, Deloitte
y Factum, se
presentaron las
fórmulas.
EC - Sí, ya fue una
característica de la
campaña hacia el 25
de octubre.
OAB - Exacto, y
recordemos los dos
acontecimientos más
importantes por el
peso cuantitativo de
los partidos, que
fueron el de Mujica-Astori
y el de
Lacalle-Larrañaga.
Fue un juego a dúo
en los dos casos,
eran parejas jugando
el partido, fueron
partidos de dobles
los que se jugaron.
EC - En ese sentido
fue muy ilustrativo
aquel par de
conferencias en el
Radisson, porque fue
de las primeras
veces que se vio
cómo funcionaban,
qué grado de
sinergia habían
logrado construir
hasta ese momento
los integrantes de
las dos fórmulas
presidenciales.
OAB - Para cada uno
fue el estreno del
juego de parejas, de
dobles.
4) La mayor
diferencia con el
anterior balotaje.
Tenemos una única
experiencia, por lo
tanto no se puede
decir “la
experiencia indica”,
pero esta vez no
hubo lo que sí hubo
en el 99, un acuerdo
explícito tanto
electoral como de
gobierno entre el PN
y PC.
EC - En el año 99
varios días del
intervalo entre la
primera y la segunda
vuelta se destinaron
a la negociación de
un acuerdo
programático,
etcétera.
OAB - Sí, el 11 de
noviembre se firmó
formalmente el
acuerdo en la Casa
del Partido
Nacional, en la
plaza Constitución,
entre el PC y el PN,
concurrieron Jorge
Batlle y Luis Hierro
a firmarlo. Y fue un
acuerdo formal. Esto
tiene dos lecturas:
la de quienes
defienden ese
acuerdo, que dicen
que se hizo como
hacen las grandes
democracias
parlamentarias, los
partidos construyen
la mayoría formando
acuerdos, si es
posible antes de la
elección para
concurrir juntos a
la elección y luego
gobernar juntos
sobre la base de un
plan, de un
programa; y la
lectura de quienes
dicen que la
negociación fue
repartir los cargos,
y que lo que se hizo
el 11 de noviembre
fue repartir la
torta. Son las dos
visiones, la
positiva y la
negativa. Lo cierto
es que esta vez no
hubo acuerdo, y,
para bien o para
mal, para gusto de
algunos y disgusto
de otros, el hecho
tiende a debilitar
al candidato que
representa al
conjunto de los
partidos
tradicionales, ya
que sí hubo una
recomendación formal
del PC de votar a
Lacalle-Larrañaga.
5) Hubo una apuesta
riesgosa de
Bordaberry. Riesgosa
en el sentido de que
corre riesgos, no
quiere decir que sea
negativa. Porque por
un lado dejó a
Lacalle-Larrañaga
con una declaración
inicial muy fuerte
suya y de De León,
luego hubo una
recomendación formal
del PC, pero no hubo
participación en la
campaña. En cambio
aparecieron muy
fuerte figuras del
coloradismo que hoy
tienen poco poder
convocante dentro
del partido, como se
vio en las
elecciones del 25 de
octubre. Las nuevas
figuras de mayor
convocatoria no
aparecieron en tono
de campaña. Esto le
puede costar a
Bordaberry en un
futuro un rechine en
el relacionamiento
con el PN, porque es
notorio, ha
trascendido que hay
muchos enojos a
nivel blanco con
Bordaberry y el
sector Vamos
Uruguay. Pero por
otro lado él juega
a, de producirse una
derrota, de
confirmarse estas
cifras y no haber
cambios esta semana,
quedar despegado de
la derrota, no será
uno de los
derrotados el
domingo 29 de
noviembre. Es un
juego en el pretil,
puede salir muy
bien, puede salir
muy mal, puede tener
costos o puede tener
beneficios.
6) La campaña en sí.
Estos días uno nota
más o menos lo que
pensaba, había dos
grandes temas para
hacer campaña si se
quería derrumbar la
muralla
frenteamplista y
llegar a los
frenteamplistas, que
eran el IRPF y la
inseguridad, pero la
fórmula
Lacalle-Larrañaga y
el PN salieron
tardíamente a
plantear estos
temas, después de
haber planteado el
tema de las armas,
que claramente –los
datos son
consistentes en eso–
afirmó la muralla
frenteamplista. A
esos frenteamplistas
les dio la sensación
de una embestida
tipo derecha
autoritaria que los
afirmó en el FA más
allá del IRPF y de
la inseguridad
pública o la
sensación de que el
gobierno no anduvo
bien en el tema
seguridad.
7. El tema aborto.
No fue promovido por
la candidatura, se
diría que a la
fórmula presidencial
del Frente la
metieron en el tema,
la obligaron a salir
en un tema sobre el
que hay un
pronunciamiento
formal del congreso
del Frente, está en
el plan de gobierno
del Frente el
compromiso de votar
la despenalización
del aborto, pero
esto creó un eje
divisorio que podría
llamarse
laicidad-religiosidad
que ya había elegido
Mujica con respecto
a las invocaciones a
la providencia que
había hecho Lacalle
la noche del 25 de
octubre. Este nuevo
tema también le
sirvió al Frente si
lo que buscaba era
mantener firme la
muralla. El dudoso,
el disconforme
particularmente con
el IRPF es una
persona de cultura
muy laica y de
izquierda, entonces
el poner en juego
las tres cosas, no
solamente el IRPF,
lo ayudó a quedarse
en el voto a Mujica-Astori,
que parece estar
afirmando en este
momento. El domingo
se verá.
***
EC - Nos despedimos.
OAB - Nos
despedimos, la parte
preelectoral ya
terminó, volveremos
el domingo ya
concluida la
votación.
EC - El trabajo de
Factum el domingo
tendrá su base de
operaciones en
Montecarlo
Televisión.
OAB - Y el martes
vamos a hacer un
análisis especial de
las elecciones, para
luego retomar el
ciclo de los viernes
con el proceso de
instalación del
nuevo gobierno.
***
Transcripción: María
Lila Ltaif