EMILIANO COTELO:
La formación del
nuevo gobierno viene
resultando más
controversial de lo
que se esperaba. En
estos días hemos
tenido una serie de
noticias y
entrevistas sobre
este asunto, en En
Perspectiva.
Hoy, el politólogo
Oscar A. Bottinelli,
director de Factum,
centra su análisis
en estas cuestiones.
El título que nos
propone: “La crisis
de gobierno en el
día 80 antes de la
asunción”.
***
EC – ¿Por dónde
empezamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Empecemos por algo
que es un poco
insólito: la primera
crisis ministerial
se da en el día -80
de la instalación
del gobierno. Uno
diría, parafraseando
la forma de datar de
Dionisio El Exiguo,
“La crisis del día
80 antes de la
asunción”. Dionisio
El Exiguo fue el que
comenzó la datación
“anno dominis” que
derivó en el
“después de Cristo”
(DC) y “antes de
Cristo” (AC). Ahora
parece que con este
gobierno tenemos que
empezar a datar lo
que hace el gobierno
en “antes de asumir”
y “después de
asumir”.
Este episodio lleva
a la necesidad de
analizar y plantear
interrogantes sobre
varios puntos para
poder desentrañar lo
que está pasando: el
estilo de conducción
del próximo
gobierno, la forma
de conducción del
Frente Amplio (FA),
los criterios de
conformación del
gabinete, los
estilos de
negociación, el
respeto o la
modificación de lo
institucional –o la
tensión entre las
exigencias de la
institucionalidad y
la necesidad de los
hombres– y las
señales de contenido
que implica la
designación del
gabinete, hacia
dónde apunta
ideológicamente el
gabinete. Todo esto
es materia para más
de un análisis, es
imposible de abarcar
en un solo día, y lo
empezamos hoy.
EC – Empecemos por
el primero de los
temas que ponías
arriba de la mesa:
el de los estilos de
conducción del
próximo gobierno del
FA y, por qué no, en
comparación con el
gobierno que se va,
el de Tabaré
Vázquez.
OAB – La vieja
tradición del FA fue
la de conducción
colectiva con un
presidente en un
papel de “primus
inter pares”, el
“primero entre
iguales”. Conducción
colectiva de los
líderes de
corriente, de
extracción o de
sector, donde el
presidente debía
cumplir un rol
difícil entre
liderar –que implica
tratar de imponer
sus criterios y sus
visiones– y
sintetizar el
pensamiento de
todos. No es un
líder puro en cuanto
no es el que impone
la conducción, la
decisión, ni tampoco
es el sintetizador
puro que se dedica a
escuchar de afuera e
ir buscando los
consensos; a la vez
que busca los
consensos debe
tratar de imponer su
conducción. Por
supuesto hay
momentos en que se
es más sintetizador
y momentos en que se
es más líder.
El estilo de
conducción de Tabaré
Vázquez es muy
diferente. Uno diría
que es un estilo que
se juega en dos
tiempos: o él toma
la decisión de
manera solitaria e
inapelable o hace
una delegación
plena; como quien
dice “o dejo decidir
o decido en
solitario”, ese ha
sido el estilo de
Tabaré en el cual es
clave la elección de
la persona en la
cual delega. Si él
no delega decide en
solitario o a veces
revé lo que ha hecho
en quien delegó la
función, decidiendo
por sí y ejerciendo
un liderazgo muy
fuerte. Este fue el
estilo de Tabaré en
la Intendencia. En
la presidencia del
FA esto lo combinó
con una consulta
permanente; es
verdad que la
conducción del FA
entre fines de 1998
y fines de 2004, que
fue la que ejerció
Tabaré Vázquez de
continuo, no
requirió demasiadas
decisiones
trascendentes de
gobierno –hubo
algunas– pero esto
implicó que ese
juego relativamente
colectivo podía ser
más fácil.
Ya en la Presidencia
[de la República]
volvió
acentuadamente al
estilo que ejerció
en la Intendencia,
un estilo de
conducción personal,
distante en los
temas sustantivos y
por supuesto
reservándose
aspectos tan
medulares como la
designación de la
gente.
EC – ¿Y cuál va a
ser el estilo de
conducción de
Mujica?
OAB – Vamos a
decirlo en términos
de interrogación,
¿cuál va a ser el
estilo de conducción
de Mujica? Todavía
hay una duda sobre
cuánto va a haber de
decisión personal,
cuánto va a haber de
delegación, cuánto
va a haber de juego
colectivo. Hasta
ahora el juego
colectivo que se
está viendo es mucho
menor del que se
esperaba, va a haber
algo pero no –como
se creía– un retorno
a los orígenes del
estilo
frenteamplista.
Incluso hay una duda
también sobre cómo
va a ser el juego
con Astori, cuánto
será realmente una
diarquía –un
gobierno en el que
son dos en pie de
igualdad–, cuánto
será un gobierno de
un primero y un
segundo, es decir de
dos pero con
diferencia de pesos,
donde hay un primero
que siempre va a
tener un peso mayor
que el segundo y que
en definitiva
siempre va tener la
última palabra.
Estas son
interrogantes
abiertas y es
necesario que
todavía se muevan
mucho las piezas
para ver cómo
decantan.
Quedan muchas
interrogantes sobre
cuál va a ser el
papel de Mujica en
tanto presidente de
la República, cuál
va a ser el juego
del conjunto de
líderes políticos
del FA, cuál va a
ser el papel del
Consejo de
Ministros, que por
los nombres que se
están manejando da
la impresión de que
va a ser de menor
nivel en materia de
decisiones políticas
que lo que fue el
Consejo de Ministros
en la primera etapa
de Vázquez
(2005/2006/2007), y
cuál va a ser el
papel de la fuerza
política FA, si va a
recuperar algún
papel o va a tener
este papel marginal
que tuvo en el
gobierno de Vázquez.
Yo diría que más
vale listar los
puntos para después
tratar de ver por
dónde van las cosas
porque las señales
por ahora son muy
pocas y alguna de
ellas muy
contradictorias.
EC – Otro punto que
planteabas recién es
el de los criterios
de conformación del
gabinete.
OAB – Sí, hay
distintas formas de
nombrar un gabinete.
Un extremo es la
elección de personas
sin tener en cuenta
su pertenencia
política. Vázquez
manejó esto pero
buscando también una
representación de
todos los sectores,
y en particular en
los primeros tres
años quiso que todos
los líderes de
corriente o de
fracción estuvieran
sentados en el
gabinete. Estuvieron
seis de los siete
líderes, no estuvo
Rafael Michelini ni
en el arranque ni en
la renovación del
gobierno de Tabaré
Vázquez, el Nuevo
Espacio no fue
tenido en cuenta en
todo el período de
Tabaré Vázquez y en
cambio sí la Alianza
Progresista, estuvo
su líder –el
vicepresidente
Rodolfo Nin Novoa–
más los dos líderes
de sectores que eran
Confluencia
Frenteamplista y
Democracia
Cristiana. Y además
los problemas que
acarrea mirar
personas y no
sectores: por
ejemplo el Partido
Socialista (PS)
arrancó con tres
ministros contra dos
del Movimiento de
Participación
Popular (MPP)
cuando, analizando
los senadores, el
MPP, que tuvo dos
ministros, tenía
seis senadores, y el
PS, que tuvo dos
ministros, tuvo dos
senadores. Eso se
incluyó en una
compensación
cualitativa porque
uno puede decir que
el Ministerio de
Economía tiene que
valer muchísimo más
que el Ministerio de
Turismo, que es un
ministerio de poco
porte político, pero
acá ni siquiera eso,
los tres ministros
socialistas ocupaban
cargos de gran peso
político.
El otro tema es el
esquema de
cuotificación,
porque la
cuotificación tiene
sus problemas. Uno
es cómo se hace,
otro es si valen
igual todos los
ministerios. Acá se
optó por el criterio
de cuotificación
estrictamente
matemática –Lacalle
ha sido uno de sus
más férreos
defensores– pero con
13 ministros daba
cuatro para la 609,
cuatro para el
Frente Líber Seregni
(FLS), dos para los
socialistas y uno
cada uno para 1001,
Vertiente Artiguista
y CAP-L. Se cumplió
todo menos un hecho:
que al designar un
independiente la
cuotificación le
hace perder un cargo
al FLS que queda con
tres.
EC – Te refieres a
la consecuencia de
haber nombrado a
Tabaré Aguerre como
ministro de
Ganadería,
Agricultura y Pesca.
OAB – El problema no
es de Tabaré Aguerre,
el problema es
nombrar un
independiente que
hace que alguien
pague. Si se va a
hacer una
cuotificación
estricta, alguien
pierde el “cociente”
y fue el FLS. Acá
vienen parte de los
líos internos, el
FLS puede haber
negociado mal o por
lo menos
matemáticamente no
le dan las cuentas.
Pero además el
conflicto que se da
es que del FLS va
una persona como
Fernando Lorenzo a
título de persona de
confianza –fue el
jefe de campaña de
Danilo Astori, el
que negoció la
aceptación de la
candidatura
vicepresidencial por
parte de Danilo
Astori–, va la
Alianza Progresista,
va Asamblea Uruguay
y queda otra vez
afuera el Nuevo
Espacio; tercera
gran estructuración
de gabinete del
gobierno del FA en
que el Nuevo Espacio
queda afuera de la
titularidad del
Consejo de
Ministros. No es
sólo un tema
personal de Rafael
Michelini sino que
algo está ocurriendo
con un sector al
cual por tres veces
sistemáticamente se
lo deja afuera de la
participación en la
titularidad del
Consejo de
Ministros.
***
EC – Para terminar
por hoy había un
punto más a
comentar: los
estilos de
negociación.
OAB – Lo primero que
empezamos a observar
son resultados de la
negociación. En la
negociación en el
conjunto del FA –la
negociación global
del FA o la
negociación Mujica-Astori,
es decir la que
comprende la
formación del
gobierno– y los
resultados al
interior del FLS
–grupo conformado
entre Asamblea
Uruguay, Alianza
Progresista y Nuevo
Espacio– el
resultado es que
algo está fallando y
fuerte. Después se
puede analizar
cuánto estuvo bien o
mal el manejo que
hizo el Nuevo
Espacio, pero lo
cierto es que si uno
tiene 50 diputados,
tiene un conjunto de
corrientes
políticas, y hay una
corriente con tres
diputados que va a
quedar afuera del
Consejo de
Ministros, o hubo
una buena
negociación porque
esta gente dijo “no
tenemos problema en
quedar afuera” o “no
nos gusta, pero
aceptamos” u otra
cosa es que esa
gente diga “fuimos
excluidos”.
Esto quiere decir
–tengan razón o no,
ese es otro tema–
que la negociación
como tal ha sido mal
manejada. Es
particularmente
significativo que en
esta negociación
haya tenido un rol
relevante Danilo
Astori –que es el
que articula con
Mujica por un lado y
dentro del FLS por
otro–, porque se
supone que el rol
del vicepresidente
de la República es
–fue el que
cumplieron muy
exitosamente Luis
Hierro o Enrique
Tarigo– ser el gran
articulador entre el
Gobierno y el
Parlamento. Ya en
2004 el papel de
Astori también había
generado rechines en
la negociación con
el Partido Nacional
en la conformación
de los entes
autónomos, y
entonces deja otro
tema abierto: cómo
va a ser la
articulación
Gobierno-Parlamento,
quién o quiénes van
a ser los
articuladores, y si
el vicepresidente de
la República –cuyo
cargo esencialmente
no es el de
vicepresidente de la
República sino
presidente de la
Cámara de Senadores
y de la Asamblea
General– va a ser o
no un articulador de
esta manera.
La negociación
además tiene un
punto rarísimo con
el tema del Nuevo
Espacio pero que
también se dio en la
negociación con
otros sectores: las
personas elegidas no
eran las personas
que inicialmente los
sectores estaban
pensando para
integrar el
gabinete, sea de
ministro o de
subsecretario, y
jugó un poco el “yo
te doy un cargo pero
lo elijo y tú te
enteras”, lo cual se
está demostrando que
no ha funcionado con
eficiencia; está el
tema del Nuevo
Espacio pero también
el tema del PS con
el Ministerio de
Industria, por
ejemplo.
***