EMILIANO
COTELO:
Dentro
de
exactamente
un
mes,
el 9
de
mayo,
se
realizarán
19
elecciones
de
gobiernos
departamentales,
19
elecciones
absolutamente
independientes
entre
sí.
Esa
es
una
lectura
posible.
Pero
por
otro
lado,
el
episodio
también
puede
verse
como
una
sola
elección
nacional,
de
la
que
surgirán
varios
resultados
políticos
globales.
Hoy
el
politólogo
Oscar
A.
Bottinelli,
director
de
Factum,
analiza
lo
que
hay
que
mirar
en
los
resultados
que
conoceremos
dentro
de
un
mes.
***
EC –
¿Por
dónde
empezamos?
OSCAR
A.
BOTTINELLI:
Esto
pretende
ser
una
especie
de
guía
de
todo
lo
que
hay
que
ver
el 9
de
mayo.
Primero
recordemos
las
reglas
de
las
elecciones
departamentales.
Están
las
elecciones
locales
o
municipales;
la
palabra
“municipal”
es
muy
confusa,
porque
por
un
lado
se
elige
el
intendente
municipal
del
departamento,
que
se
elige
con
mayoría
relativa,
o
sea,
el
lema
que
tiene
más
votos
obtiene
el
cargo
independientemente
de
porcentajes.
Segundo,
la
elección
es
por
doble
voto
simultáneo,
puede
haber
hasta
tres
candidatos
por
lema,
en
el
caso
del
lema
ganador
obtiene
la
intendencia
el
candidato
más
votado
independientemente
de
porcentajes.
Tercero,
se
elige
la
Junta
Departamental
en
forma
pluralitaria,
es
decir,
a
mayoría
relativa.
El
lema
más
votado
obtiene
la
mayoría
absoluta
de
los
cargos,
16
de
los
31
ediles
como
mínimo,
y
dentro
del
lema
hay
proporcionalidad
del
lema
más
votado
y
proporcionalidad
entre
sus
lemas
y
listas.
Cuarto,
los
cargos
de
la
minoría
–15
o
menos–
corresponden
por
absoluta
proporcionalidad
entre
los
lemas,
dentro
de
los
lemas
entre
los
sublemas,
y
dentro
de
los
sublemas
entre
las
listas.
Estas
son
las
reglas.
EC –
A
partir
de
esas
reglas,
¿qué
es
lo
que
hay
que
observar?
OAB
– Lo
primero
es
lo
directo,
el
resultado
en
cada
departamento,
según
las
reglas
de
juego:
qué
partido
obtiene
la
intendencia
y la
mayoría
en
la
junta
departamental;
si
hay
más
de
un
candidato
por
partido,
qué
candidato
y de
qué
fracción
obtiene
la
intendencia;
cómo
se
proporcionan
los
distintos
grupos
de
la
mayoría
entre
sí;
cómo
se
proporcionan
los
demás
partidos
o
todos
los
partidos
entre
sí y
los
grupos
de
cada
partido
entre
sí.
EC –
Pero
tú
señalabas
que
hay
que
tener
en
cuenta
además
una
mirada
global,
una
mirada
a
escala
nacional.
OAB
–
Exactamente.
Una
de
las
visiones
es
la
mirada
simple
de
ganancia
o
pérdida
de
gobiernos
departamentales
o de
intendencias.
¿Cuál
es
la
situación
actualmente?
Partido
Nacional
(PN)
diez
departamentos:
Cerro
Largo,
Artigas,
Tacuarembó,
Durazno,
Lavalleja,
Flores,
San
José,
Colonia,
Soriano
y
Río
Negro.
Frente
Amplio
(FA)
ocho:
Montevideo,
Canelones,
Florida,
Maldonado,
Rocha,
Treinta
y
Tres,
Salto
y
Paysandú.
Partido
Colorado
(PC)
uno:
Rivera.
EC –
¿A
qué
te
refieres
con
ganancia
o
pérdida
de
gobiernos
departamentales,
cómo
se
evalúa
eso?
OAB
– No
es
lo
mismo
para
cada
partido.
Para
el
FA
ganar
es
conservar
las
actuales
ocho
intendencias
y
ganar
alguna
más.
Consolidar
es
mantener
las
actuales
ocho
sin
perder
ninguna
ni
ganar
ninguna.
Pero
una
situación
de
inestabilidad
para
el
FA
la
daría
el
mantener
el
número
de
ocho
pero
con
ganancia
de
nuevos
departamentos
y
pérdida
de
algunos
de
los
que
gobierna,
porque
aunque
mantenga
el
número
quiere
decir
que
en
algunos
departamentos
ha
fallado
en
relación
al
electorado.
También
sería
inestabilidad
crecer
con
ganancia
en
nuevos
departamentos
pero
registrando
alguna
pérdida,
es
una
ganancia
no
limpia,
en
la
cual
quedan
algunas
manchas.
Naturalmente
para
el
FA
perder
es
disminuir
el
número
de
gobiernos
departamentales.
¿Por
qué
esto
sobre
el
Frente?
No
hay
que
olvidar
que
en
casi
40
años
no
ha
registrado
pérdidas
hasta
octubre
pasado.
Siempre
había
aumentado
el
número
de
bancas,
por
ejemplo,
retrocedió
por
primera
vez
en
octubre
pasado,
cuando
retrocedió
dos
bancas
en
el
Parlamento,
y
los
gobiernos
que
conquistó,
sean
departamentales,
sea
el
nacional,
hasta
ahora
los
ha
conservado
todos.
Por
eso
la
importancia
que
implicaría
si
llega
a
perder
alguno.
Y
por
eso
para
el
FA
no
es
neutro
perder
alguno
sino
que
implicaría
que
ni
consolida
ni
gana.
En
cambio,
el
PN y
el
PC
están
acostumbrados
a
ganar
y
perder
gobiernos
departamentales
–es
mucho
más
larga
su
historia–
y el
tema
es
básicamente
numérico:
si
aumentan
lo
que
tienen,
lo
mantienen
o
disminuyen.
EC –
Ahora,
el
análisis
se
puede
complicar
un
poco
más
porque
a
escala
nacional
no
todos
los
departamentos
pesan
lo
mismo.
OAB
–
Eso
resulta
bastante
obvio,
a
veces
puede
molestar,
pero
empecemos
por
casa.
A
nivel
internacional
a
nadie
se
le
ocurre
que
el
peso
de
Uruguay
sea
el
mismo
que
el
de
Estados
Unidos;
a
nivel
departamental
el
peso
de
Flores
no
es
el
mismo
que
Montevideo,
guste
o no
guste,
es
así.
Entonces
conviene
tomar
otras
medidas.
Una
es
la
población,
cuánto
es
el
porcentaje
de
población
que
a
nivel
de
gobiernos
departamentales
administra
o
gobierna
cada
partido.
EC –
¿Cómo
da
esa
cuenta?
OAB
– El
FA
administra
a
nivel
de
gobiernos
departamentales
el
73%
de
la
población
del
país;
el
PN
el
24%
y el
PC
el
3%.
Pero
hay
otra
forma
de
medir.
Aunque
tengan
la
misma
población,
los
departamentos
no
pesan
igual
porque
hay
algunos
con
mayor
riqueza,
mayor
Producto
Interno
Bruto
(PIB).
Tomando
en
cuenta
el
PIB
por
departamento,
el
peso
de
cada
partido
es
el
siguiente:
FA
81%;
PN
17%
y PC
2%.
Es
decir
que
el
FA
tiene
casi
las
tres
cuartas
partes
de
la
población
y
los
cuatro
quintos
de
la
generación
de
riqueza
nacional.
Entonces
no
sólo
importa
la
cantidad
de
gobiernos
departamentales
sino
el
peso
de
los
departamentos
en
cuanto
a
población
y
peso
en
la
economía
nacional
para
analizar
los
avances
y
retrocesos
que
provoque
el 9
de
mayo.
EC –
Y
además
están
los
juegos
internos
de
los
partidos.
OAB
–
Claro,
a
nivel
de
intendencias
el
tema
de
ganancias
y
pérdidas
se
ve
con
mayor
claridad
en
el
PN
porque
en
general,
con
algunas
excepciones,
casi
toda
la
competencia
se
da
entre
el
candidato
de
Unidad
Nacional
(UNA)
–el
sector
o
conjunto
liderado
por
Lacalle–
y
Alianza
Nacional
(AN)
–el
sector
comandado
por
Larrañaga–.
Por
ejemplo
en
Montevideo
Unidad
Nacional
se
expresa
en
la
candidatura
de
Ana
Lía
Piñeyrúa,
y
Alianza
Nacional
en
la
de
Javier
De
Haedo.
Entonces
las
ganancias
o
pérdidas
que
puede
haber
entre
un
sector
y
otro
van
a
importar
mucho
en
el
juego
de
correlación
de
fuerzas
dentro
del
PN.
Hoy
de
las
diez
intendencias
–no
estamos
contando
el
último
titular
sino
quienes
han
ejercido
casi
todo
el
período–
cinco
corresponden
a la
UNA,
cuatro
a AN
y
uno
es
un
independiente,
prácticamente
apoyado
por
casi
todos
los
sectores,
básicamente
por
el
Herrerismo
y AN.
En
el
FA
el
tema
es
un
poco
más
complejo
porque
no
todas
las
competencias
tienen
correlación
con
las
alineaciones
nacionales.
Hay
departamentos
donde
los
segundos
candidatos
son
más
para
ayudar,
son
simbólicos
y no
competitivos;
otros
de
la
competencia
tienen
un
relativo
alineamiento
con
sectores
nacionales;
otros
que
los
alineamientos
tienen
un
fuerte
peso
departamental.
Entonces
el
análisis
va a
haber
que
hacerlo
más
bien
en
el
Frente
Amplio
como
en
el
PC.
En
el
PC
sin
duda
por
el
voto
de
las
candidaturas
que
se
correlacionan
con
los
grupos
nacionales.
En
materia
de
ganancia
y
pérdida,
la
única
que
está
en
juego
es
la
de
Rivera,
de
Propuesta
Batllista,
que
es
la
alianza
del
Foro
Batllista
y la
15.
Lo
que
hay
que
ver
básicamente
en
el
FA
es
la
votación
de
las
distintas
listas
a
las
juntas
departamentales,
que
en
general
llevan
los
mismos
números
con
que
votaron
para
el
Parlamento
en
el
mes
de
octubre,
con
algunas
variantes.
EC –
¿Y
un
último
ángulo
para
este
análisis?
OAB
–
Finalmente
lo
estrictamente
cuantitativo.
Tomando
el
país
como
un
solo
conjunto
y
sumando
los
votos
de
todo
el
país
–esto
lo
hicimos
hace
cinco
años–,
si
los
partidos
obtienen
porcentajes
de
votos
y
cantidad
de
votos
que
sean
más,
sean
lo
mismo
o
sean
menos
que
en
octubre
pasado.
Es
decir,
si
cada
partido
registra
un
avance,
una
estabilidad
o un
retroceso
en
relación
a
octubre.
Si
bien
las
reglas
son
distintas,
las
realidades
son
diferentes
y
los
motivos
de
votación
de
la
gente
pueden
ser
distintos,
es
un
ejercicio
muy
habitual
en
el
mundo,
sobre
todo
en
el
mundo
políticamente
desarrollado
donde
hay
sistema
de
partidos
sólidos.
Estas
elecciones
–que
en
lenguaje
comparado
se
llama
elecciones
administrativas–
son
un
dato
relevante
del
manejo
de
los
pesos
políticos.
Acaba
de
haber
elecciones
regionales
en
Italia
y se
extrajeron
conclusiones,
por
ejemplo
que
el
gobierno
de
Berlusconi
salió
fortalecido,
que
la
oposición
relativamente
debilitada,
con
algunos
problemas.
Decir
que
esto
es
sólo
municipal
no
es
lo
habitual
en
los
análisis
comparados
porque
el
voto
político
es
muy
fuerte
en
esto.
Lo
mismo
que
decimos
de
los
partidos,
también
dentro
de
las
fracciones:
si
se
mantienen
las
relaciones
entre
ellas,
si
se
acentúan
las
diferencias,
si
se
achican.
Los
tres
grandes
partidos
tienen
competencias
internas
muy
fuertes,
tuvieron
un
resultado
que
marcó
una
geografía
muy
clara
en
el
mes
de
octubre.
Hay
que
ver
si
esta
geografía
tiene
o no
algunas
modificaciones,
algunos
retoques
el 9
de
mayo.
Esto
es
lo
que
hay
que
mirar
desde
el
punto
de
vista
político
el 9
de
mayo,
cuya
trascendencia
va
más
allá
de
lo
que
son
elecciones
estrictamente
de
alcance
departamental
y
afectan
en
el
plano
político
global.
***