La
"acumulación por sublemas"
Oscar
A. Bottinelli
La supresión de la "llamada
acumulación por sublemas" para la
elección de diputados ha devenido
en uno de los dos elementos explicitados
del freno operado en la aprobación
de la reforma constitucional.
Supresión que además aparece
como asimétrica, pues el referido
mecanismo se suprime sólo para
diputados y se mantiene para
senadores.
En su rigor lógico, de lo que
se está hablando es del
múltiple voto simultáneo, en
sus dos versiones: doble y triple. El
doble voto simultáneo supone el
voto en primer lugar por un lema o
partido, y luego, dentro del mismo, la
opción por un conjunto de
candidatos. El triple voto
simultáneo agrega un paso: se vota
primero por el lema, en segundo
término por un sublema (que
equivaldría al voto por una
fracción o sector partidario) y
luego, en tercer lugar, la
selección dentro del sector de un
candidato o conjunto de
candidatos.
En su forma de aplicación, el
triple voto opera de dos maneras
diferentes. Una, acorde a su rigor
lógico (lema, fracción,
conjunto de candidatos). La otra, como un
mecanismo de doble lógica: por un
lado hay una especie de doble voto (el
elector vota por un lema y dentro del
mismo escoge un conjunto de candidatos) y
por otro lado, los diferentes conjuntos de
candidatos forman coaliciones entre
sí y, mediante el sublema,
"acumulan" sus votos. En esta segunda
forma de operar el sistema, actúa
como una mezcla de doble voto
simultáneo con emparentamiento de
listas. La diferencia entre uno y otro no
es jurídica, sino política:
en el primer caso es cuando rigurosamente
se despliega la pirámide
partido-fracción-candidatos; en el
segundo caso, cuando las fracciones no
juegan: o hay más de un sublema
dentro de una misma fracción, o hay
sublemas con candidatos de distintas
fracciones. Cuando se pretende eliminar la
"acumulación por sublemas", el
fenómeno que se tiene en mente y se
desea erradicar es precisamente
éste, lo que podría llamarse
la ruptura de la pirámide.
Con mucha ligereza se tiende a
asimilar triple voto simultáneo con
"cooperativismo electoral". Existe
cooperativismo electoral cuando se forma
un sublema con el único y exclusivo
propósito de maximizar las chances
de un grupo de candidatos coaligados, sin
otra razón política. No son
cooperativas: a) los sublemas que recogen
a todas las listas de una misma
fracción; b) los que en un lugar
dado mantienen reunidas a listas de
fracciones diferentes, pero que son
productos de una fracción mayor y
anterior; o apuntan a un proceso de
fusión o coalición
política; c) los que responden a
una realidad departamental que se traduce,
además, en el respaldo a un mismo
candidato a intendente.
Desde este razonamiento, parece
lógico no eliminar el triple voto
simultáneo para la Cámara de
Senadores, pues excepcionalmente se rompe
la pirámide, sin que existan
razones históricas. Cooperativas
electorales senatoriales son escasas; en
principio cabe contabilizar dos, uno de
los cuales generó efectos y el otro
no.
Por eso mientras el cooperativismo
electoral es un fenómeno creciente
y de fuertes efectos en la elección
de Diputados, aparece como poco relevante
para el Senado. Pero el tema no termina
aquí, porque planteado así
parece un problema de lógicas
políticas distintas para las
diferentes cámaras.Y es un poco
más complicado.
Las lógicas distintas en los
usos y efectos de los sublemas son
producto de lógicas distintas en el
sistema electoral. Si bien la norma
jurídica es la misma, hay en
principio dos grandes sistemas electorales
diferentes (no olvidar que para configurar
un sistema es necesario tener encuentra no
sólo la regla que produce la
decisión, el método de
adjudicar los cargos, sino también
la magnitud de la circunscripción,
es decir, la cantidad de cargos que hay en
disputa)
Y aquí surge que para el
Senado, las bancas de Montevideo y en
cierto modo Canelones se está en
presencia de un sistema proporcional.
Dentro de cada uno de los tres lemas
grandes hay un número significativo
de bancas en disputa, y el verdadero
objetivo de cada candidatura es
aproximarse lo más posible a un
cociente, a un número de votos, con
relativa independencia de los votos
obtenidos por las otras candidaturas. Esto
determina que la función del
sublema no sea tan relevante, pues las
posibilidades de distorsión son
escasas ante un número elevado de
cargos (en Senado y Montevideo cada lema
disputa no menos de nueve bancas).
En cambio, en el interior puro
(salvo Colonia) la norma es disputar una
banca por lema por departamento. En cierto
modo para los diversos candidatos es
absolutamente irrelevante la disputa
interpartidaria. Y la competencia interna
adquiere las características de una
competencia uninominal, de una lucha por
una única banca a mayoría
simple. Entonces sí, tan importante
como obtener más votos es realizar
el mejor paquete de alianzas, pues el
sublema pasa a ser un facto
decisivo.
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