El
final del pre-referendo
Oscar
A. Bottinelli - diálogo con
Emiliano Cotelo
OSCAR A.
BOTTINELLI:
Me gustaría hacer dos
puntualizaciones frente a informaciones
que se están brindando. La primera
es que el porcentaje que tenemos que
manejar para ser coherentes en materia de
porcentajes manejados el 8 de marzo, antes
y después, es que concurrió
el 22,4 por ciento. No se pueden extraer
los votos observados porque es gente que
fue y, si se abren los sobres,
adhirió. Fue un 15,3 por ciento el
8 de marzo contando los observados y 22,4
por ciento ahora.
La segunda
puntualización tiene que ver con
algo muy desajustado desde el punto de
vista constitucional que acaba de decir
Arana: bastan 1.000 personas para impugnar
un decreto de un gobierno departamental.
Eso es para apelar ante la Cámara
de Representantes. Si estamos hablando de
mecanismos de tipo referendario se
requiere el 15 por ciento de los
ciudadanos inscriptos en un departamento
para impugnar una ley departamental, un
decreto de la Junta Departamental, y para
una ley nacional se requiere un 25 por
ciento. Hay un desnivel, hay argumentos
teóricos a favor de una cosa y de
la otra, pero no son 1.000 solamente las
volutades que se requieren.
EC - El otro punto: encuestas. Tengo
aquí Búsqueda de la semana
pasada, donde hay un título que
dice: "Los impulsores del
referéndum confiados, para el
gobierno el resultado es incierto", y como
parte de esa nota de tapa se indicaba:
"Oscar Bottinelli, director de la firma
Factum dijo que una encuesta cerrada el
lunes 8 revelaba que el 23 por ciento de
los consultados expresaban su
predisposición a adherir al
referéndum, o sea alta
probabilidad. El 31 de mayo esa cifra era
un poco menor, de 21 por ciento."
OAB - Para el 8 de marzo la encuesta nos
daba 16 por ciento y concurrió el
15,3 por ciento, tuvimos una
desviación del 0,7 por ciento. Para
esta oportunidad anunciábamos el 23
por ciento y fue un 22,4 por ciento,
también tuvimos una
desviación del 0,6 por ciento. Es
interesante que en los dos casos la
desviación se dio en menos, lo que
quiere decir que aún con todos los
ajustes, siempre queda un poquito
sobrevaluado. Los referendos no existen
para que uno festeje o no cómo les
va a las encuestas, pero el resultado nos
está demostrando que en este
aspecto hemos logrado técnicas muy
afinadas.
EC - A pesar de que este instituto del
"pre-referéndum" tiene sus
complejidades en el momento de medir el
comportamiento de la gente, en la medida
en que la consulta no es obligatoria, por
ejemplo.
OAB - Tiene sus complejidades: ayer en la
proyección de resultados tuvimos
una desviación mayor, del 2 por
ciento.
EC - Factum Opinión Pública
fue la única empresa que en el
día de ayer desarrolló a lo
largo de toda la jornada una
medición en base a una muestra de
la participación de los votantes.
Ese trabajo se hizo para El Espectador y
se fue difundiendo a partir del
mediodía.
OAB - Aparentemente puede considerarse un
trabajo exitoso, desde el momento en que
ningún diario lo recoge, ya que
siempre han recogido cada vez que una
encuesta se equivoca. Incluso cuando han
creído que se equivocó y no
fue así también lo han
recogido. Nadie lo mencionó y
además nos consta que todo el
sistema político estuvo pendiente
de El Espectador -nos consta por las
llamadas-, lo que demuestra que el trabajo
fue muy exitoso.
EC - Hay algunas referencias en El
Observador y en El País.
OAB - No leí todos los diarios,
pero por lo que vi no hay los titulares
que aparecen cuando dicen que las
encuestas se equivocaron.
Ayer nos dio un 24,5 por ciento, fue un
22,4 por ciento, hubo una
desviación hacia arriba de un 2 por
ciento. Este tema es complicado, se
acumularon todas las desviaciones en una
dirección, cosa que nunca ocurre;
se desviaron las estadísticas como
las no estadísticas. En una
estadística pueden ser datos no
exactamente recogidos, errores de
digitación más los errores
muestrales, más errores de
diferencia en la toma de tiempo,
más los errores de la Corte
Electoral. Me refiero a que la cantidad de
habilitados proporcionada por la Corte
unos días antes no siempre coincide
con la que aparece en la mesa; eso
desfigura un poco la muestra. Estos
errores son permanentes e inevitables. Es
posible que todos estos errores se
acumulen en una sola dirección
porque acá nadie compite contra
otro, sino que uno compite contra una
barrera fija; entonces las desviaciones
caminan en una sola dirección.
De todos modos el
primer anuncio público de que no
había referéndum fue hecho
aquí en El Espectador, y podemos
decir que Factum anunció a las
partes que no se había alcanzado la
cifra. Por supuesto que finalmente
corroboramos nuestras cifras con las del
Ministerio del Interior.
EC - El problema es que la única
información del Ministerio del
Interior que servía era la final,
la completa. Los parciales que va a
aportando ese ministerio no colaboran en
el trabajo de cierre de una
proyección como la que hace
Factum.
OAB - Con los datos ya avanzados del
Ministerio del Interior, con la
colaboración del ministro Hierro y
del subsecretario Lamela hicimos la
proyección que nos daba que se
estaría como máximo en el 23
por ciento, tomando los valores mayores de
lo que faltaba llegar. No es que la
información permitiera tener esos
datos, sino la proyección que
hacíamos de los mismos. La
información del Ministerio del
Interior que se estaba divulgando
comparaba con el total de habilitados, y
nosotros introducíamos nuestra
información en el medio, pero los
márgenes de mayor o menor
probabilidad eran los circuitos que
faltaban.
EC - Seguimos avanzando en el
análisis. Una de las preguntas es
cómo hay que leer este resultado:
¿faltaron 2,5 puntos para llegar al
25 por ciento o el resultado es 77 a
23?
OAB - Eso es un disparate. El resultado
hay que leerlo de esta manera: una fuerza
política cuyo potencial electoral
en el país excede con largueza el
25 por ciento se lanza a un operativo
electoral que requiere llevar a las urnas
el 25 por ciento, y no lo logra. Hay que
manejarlo en el marco de esa fuerza
política.
Por supuesto que los
demás juegan, pero se puede decir
que este partido se jugó en la
cancha del Frente Amplio, o en su
área penal. Se jugó para ver
si salía o no de esa área,
si pasaba la raya. Los demás
jugaban pero dentro de esa cancha, no en
toda. No se puede decir que es un
resultado de 77 a 23: no todo el que se
quedó en su casa estuvo votando a
favor del gobierno y en contra del Frente.
No se puede hacer esa lectura, es
disparatada.
Vamos a ver algunos
datos. Primero: se puede decir que
éste es el primer gran
tropezón, medido en términos
electorales que tiene el Frente Amplio en
su historia.
EC - En estas horas desde el Partido
Colorado y el Partido Nacional se le
están señalando en
particular al doctor Vázquez dos
derrotas anteriores: la de las elecciones
y la del plebiscito de reforma
constitucional.
OAB - Vamos a marcar.
El Frente nace, se puede decir que en el
71. Prdió la intendencia, pero
cuando alguien nace, con apoyos algunos
medibles y muy bajos -los partidos pre
Frente aportaban 9 por ciento-, nace con
un 18,7 por ciento. Luego crece, tiene una
gran ruptura, dramática, se le van
los grupos que representaban la mitad del
Frente y figuras de la talla del actual
vicepresidente de la República, y
el Frente no cae, mantiene -unas
décimas menos- prácticamente
el mismo porcentaje. Pero además,
como se produce un cambio en su
electorado, se fortalece Montevideo, de
debilita el interior, se debilitan los
partidos tradicionales, el Frente Amplio
gana la Intendencia: es un
éxito.
Del 71 al 84 aumenta
los votos, del 84 al 89 resiste a una
ruptura, mantiene el electorado y gana la
Intendencia. En el 94 hay dos lecturas:
una es decir "Vázquez fue
derrotado", y la otra es "Vázquez
-o el Frente- pasaron del 21 al 30 por
ciento". Además, en Montevideo gana
la Intendencia casi duplicando a los dos
partidos tradicionales juntos, lo cual
dice que fue exitoso. La visión de
derrota estuvo en que el Frente o
Vázquez apostaron demasiado fuerte
a que ganaban la elección nacional.
Lo que se tardó en desandar el
haber legitimado el resultado que lo daba
como ganador hizo que, lo que era un
triunfo en cuanto a haber ganado de una
elección a otra, se transformara en
derrota.
En el plebiscito del
96, Vázquez encabeza una
opción que obtiene el 46 por ciento
partiendo de una fuerza política
que había logrado el 30 por ciento.
La forma dramática y dura,
intransigente que se planteó la
oposición a la reforma, que no
dejó margen a tolerancias
recíprocas, y la idea de que se
lograba impedir la reforma, también
dio una visualización de derrota.
Creo que, analizado, fue siempre ir un
escalón más arriba que el
anterior. Incluso en las encuestas de
intención de voto, el Frente Amplio
persistentemente estuvo por encima de la
votación del año 94.
En esta oportunidad se
plantea un objetivo que no se logra. Esto
puede leerse desde muchos puntos de vista.
Primer punto: de este 23 por ciento hay un
4 o 5 -me inclino más por el 5- que
no eran frentistas, había algunos
blancos, algunos colorados, algunos del
Nuevo Espacio, y gente que no pertenece a
ningún partido. Por lo tanto, de
ese 30 y tantos por ciento de gente que
hoy está dispuesta a votar al
Frente, fue alrededor de un 17,5 a 18 por
ciento, un poco más de la mitad de
los frentistas. Si se sacan los que
oscilan en votar o no al Frente, se puede
decir que de cada 10 frenteamplistas
seguros, seis fueron y cuatro no. Fue un
juego del Frente para motivar a su gente a
que fuera a votar.
Esto me lleva a
relativizar todo el tema de la publicidad
de UTE y de la Corte Electoral. No se
puede sostener que los frentistas
sólo son motivados por su
dirigencia si hay algo compulsivo que los
lleva a votar, si les dicen que el voto es
obligatorio votan al Frente, pero si el
voto no es obligatorio no lo siguen. No se
puede hacer ese razonamiento. No se puede
decir que el Directorio de UTE tiene
más credibilidad que la dirigencia
del Frente entre los frentistas. Los
frentistas adoran UTE como todos los
uruguayos, es después de Antel el
organismo público de mejor imagen;
pero no creo que el Directorio de UTE -o
el doctor Carminatti- en temas
controversiales políticos tenga
más influencia sobre los
frenteamplistas que el doctor
Vázquez. Es un tema del poder de
convocatoria y de movilización del
Frente.
El Frente Amplio ha
cambiado. La política en el Uruguay
y en el mundo occidental ha cambiado, hay
menos movilización, menos
militancia de la gente en todo. Los
dirigentes políticos de todos los
grupos se quejan de que cuesta más
tener gente que colabore, que trabaje,
pero además el Frente, los
sindicatos, las organizaciones sociales,
tienen problemas serios de militancia.
Esto no es fracaso de nadie, es un cambio
de comportamientos sociales que pueden ser
más prolongados o coyunturales,
pero que hoy existen. Sobre este tema
tiene que reflexionar una fuerza
política cuando se impone hacer
determinadas cosas. Hoy al Frente Amplio
le son más fáciles las
confrontaciones electorales en las
contiendas masivas -no importa si son
obligatorias, pero a las que van todos-
que movilizaciones unilaterales como
ésta. Al Frente Amplio de 1971 al
84 le hubiera sido más fácil
llevar a todo su electorado -que era mucho
más chico- a una
movilización de este tipo, que
tener un buen resultado electoral. Estamos
hablando de dos cosas distintas, hoy el
Frente Amplio llega a más gente
pero moviliza menos. Sus formas de hacer
política tienen que adaptarse a
esta realidad.
Anoche
señalé que los sindicatos
estaban logrando un papel de picana para
movilizar al sistema político. El
Frente Amplio tiene que meditar muy
serenamente si el eje de
confrontación que iba a elegir
contra el gobierno era esta ley o era
otro. Aquí el sindicato de UTE, con
todo su legítimo derecho desde el
ángulo sindical de querer defender
lo que consideraba era su ángulo de
lucha, embarca al Frente. El Frente se
deja embarcar en esto.
EC - Recordemos que, de acuerdo al
procedimiento de referéndum
reglamentado, el sindicato de UTE pudo
lograr esto, generar el hecho
político de la búsqueda de
un referéndum con una cantidad de
firmas relativamente baja.
OAB - En el caso de Sutel estaba el mismo
mecanismo.
EC - 11 a 12 mil firmas.
OAB - 13 mil y pico, 14 mil porque hay
firmas duplicadas o algunas que no sirven,
nunca se puede presentar el número
justo de firmas.
Pero el Frente Amplio
perfectamente puede decir:
"Señores, ustedes se embarcaron en
esto, que lo maneje el movimiento
sindical, el Frente considera que el eje
de confrontación es otro".
EC - Una decisión difícil
para el Frente Amplio.
OAB - Por supuesto, extremadamente
difícil.
EC - Decir "el PIT-CNT por un lado, el
Frente por otro es complicado".
OAB - No quiero entrar en ese tema, porque
la relación entre una fuerza
política de izquierda cuya
militancia es la que dirige un movimiento
sindical y ese movimiento sindical da para
todo un análisis. Es un tema muy
complicado.
EC - Incluso tiene que ver con la
posibilidad de un triunfo electoral del
Frente.
OAB - Y con el gobierno del Frente en la
Intendencia de Montevideo, ahora
mismo.
La fuerza que lidera en
el campo político no es el
movimiento sindical, es la fuerza
política, es la que tiene que tener
la fuerza de decir: "Señores, hemos
decidido que vamos a seguir esta
línea y si vamos a confrontar con
el gobierno vamos a hacerlo eligiendo
estos temas, estos caminos y esta
estrategia", y no que se le cruce un tema
a la estrategia del Frente Amplio, que la
tome y luego tenga un tropiezo como
éste, muy importante, sobre todo
desde el punto de vista
psicológico. En definitiva llegar
al 22,4 o al 25,4 es muy poca gente de
diferencia, pero es la diferencia que hace
a la derrota y al triunfo, la que hace que
el presidente sea Sanguinetti o que
hubiera sido Volonté o
Vázquez. Es cualitativamente
distinto y crea un efecto
psicológico. El Frente Amplio del
71 a la fecha en las encuestas y en los
votos era una fuerza que venía
siempre creciendo. Esto afecta esa imagen
de invencibilidad o de determinismo del
Frente, que podía lograr lo que se
propusiera.
EC - Anoche también marcabas lo que
tiene que ver con los costos en todos los
sentidos que implica una campaña
como ésta.
OAB - Cuando uno se larga a un operativo
político de estas
características tiene costos de
esfuerzo de dirigentes, de esfuerzo
personal, físico, tiempo dedicado,
energías, y por supuesto costo de
imagen de los resultados si no son los
apetecidos. Tiene costo de dinero, un
dinero que hay que recoger y gastar; fue
muy poco lo que tuvieron los impulsores
del referéndum, los spots
publicitarios fueron muy escasos. Esto es
esfuerzo para recoger dinero y dinero
gastado que se distrae de otra cosa, de
las elecciones o de otra cosa.
También costo de energía: se
llama a militantes, se procura un esfuerzo
en una segunda oportunidad, cuando
además no se fue exitoso en la
primera. Es este tipo de costos de
dirigencia, de militancia, financieros,
que una fuerza política debe medir
cuando está embarcada en las
vísperas de un ciclo electoral al
cual apuesta o pretende apostar
mucho.
El otro tema tiene que
ver con que esto está creando un
gran debate interno en el Frente. En este
momento prefiero analizar figuras, en otro
momento se podría analizar
sectores. No es tan claro el tema de los
sectores, porque no hay desniveles tan
fuertes en relación al
referéndum. Yo diría que
esto marca el primer elemento fuerte de
desgaste de Vázquez.
EC - Desde el Partido Colorado y desde el
gobierno, en las últimas horas de
la noche de ayer y hoy de mañana se
ha empezado a insistir en que esto fue un
fracaso personal y político de
Tabaré Vázquez.
OAB - Vázquez jugó su peso.
Algunos dicen que lo jugó tarde,
que lo jugó mal; eso es analizar el
porqué. Pero jugó su peso en
lograr el 25 por ciento y no se
logró. Confieso que yo creí
que si Vázquez se ponía el
referéndum al hombro iba a tener un
poder de convocatoria que llegara al 25
por ciento, le atribuí una
convocatoria mayor de la que logró.
Esto es cobrado minuto a minuto y segundo
a segundo por el gobierno, por el Partido
Colorado, pero además ya empieza la
polémica interna del Frente Amplio
sobre el papel de Vázquez, su
efectividad, sus resultados, y empieza a
potenciarse el que Vázquez
asumió la presidencia del Frente y
a los pocos meses renunció a la
misma, como que no es tan perfecto, tiene
defectos, tiene limitaciones.
Por otro lado hemos
visto algunas declaraciones muy cautas de
Arana, que marcan tonos muy diferenciados
de los de Vázquez.
EC - ¿En qué sentido?
OAB - Por ejemplo en el manejo del tema de
la Corte Electoral. Otra figura es Astori.
Hay que abrir un signo de
interrogación. Es notorio que
Astori viene enfrentado desde hace mucho
tiempo con Vázquez,
prácticamente se ha generado una
polarización entre ambos. Astori
encaró de una manera muy distinta a
la campaña oficial la
oposición a esta ley, de una forma
más light, pero a diferencia del
plebiscito constitucional, estuvo en
primera línea en la convocatoria al
referéndum.
EC - Antes del 8 de marzo fue la principal
figura de esa campaña.
OAB - Asamblea Uruguay fue el primer grupo
político que salió a
adherir, a decir que había que
impulsar el referéndum, saliendo en
una línea muy fuerte, en contra de
lo que venía siendo su línea
tradicional, de grupo más moderado,
más light, más hacia el
centro del Frente Amplio.
EC - Alguien puede decir: Astori
logró el 8 de marzo 15 por ciento y
Vázquez agregó apenas 7 a 8
por ciento.
OAB - Ese razonamiento es un poco
simplificado, en todo caso sigo con el
símil futbolístico: el
arquero nunca hace goles. Se puede decir
que Astori sale beneficiado de un desgaste
de Vázquez, pero también
queda comprometido en este resultado.
EC - Más temprano, el doctor
Alberto Volonté cargaba las tintas
tanto contra Vázquez como contra
Astori, cobraba las cuentas a las dos
figuras.
OAB - Si dentro de un partido
político tengo un rival que tiene
más apoyo que yo y ese rival se
desgasta, me beneficia. Ese es un juego
más allá de la voluntad de
nadie, pero si yo cometí el mismo
error o tengo la misma responsabilidad que
el otro, esa presunta ganancia se me
transforma en pérdida.
Finalmente quiero
agregar que esto está marcando
notoriamente un reprotagonismo del general
Seregni. Se viene marcando desde anoche y
esta mañana.
EC - Seregni no ha querido hacer
declaraciones hoy.
OAB - Seregni aparece con un perfil
diferente al de Vázquez y al de
Astori, con una visión distinta de
todo este tema de la ley y del
referéndum, y ahora sale con mucha
fuerza a marcar eso. Dejo este dato y
propongo empezar a seguir lo que hace el
general Seregni de ahora en adelante. No
es sólo decir que Seregni sale a
hacer declaraciones sobre el
referéndum: estoy hablando de un
reposicionamiento del general Seregni en
la interna del Frente Amplio.
Saliendo del Frente,
vayamos a lo que llamaría el giro
del 17 de junio. El país en el
año 89 marca el momento culminante
de las ideas de una gran reforma del
Estado, apertura de la economía,
privatización, achicamiento del
Estado, desregulación, con dos
candidatos presidenciales que son los
más fuertes, Lacalle y Batlle,
prácticamente en la misma
línea. Comienza un impulso muy
fuerte que tiene un cambio con la ley de
empresas públicas, que cambia la
fuerza del cambio y lo modera, pero en el
95 y particularmente en el 96 se empieza a
notar un giro en toda esa idea de mayor
eficiencia, menor Estado, que venía
con mucha fuerza. Empieza a cuestionarse
mucha cosa, se habla de las empresas del
Estado ya no sólo como empresas que
tienen que actuar igual que las privadas,
generando ganancias, sino atendiendo al
rol social que deben cumplir, a los
recursos que tienen que aportar para la
educación, para el combate a la
marginalidad, a la pobreza. Hubo planteos
en ese sentido de Batlle, de Lacalle, de
todo el mundo, pero estoy hablando de las
personas más lejanas a esas
posturas.
En el 96-97 se va dando
un giro ideológico y aparecen con
mucho más fuerza los planteos de
ese imaginario del Uruguay más
estatista, más de los años
50.
El 17 de junio da un
giro para cualquier lado. La
realización del referéndum
hubiera frenado mucho toda una serie de
campos de reformas impulsadas desde el
gobierno, desde la coalición o
incluso hasta de la Intendencia de
Montevideo. Este no llegar del 17 de junio
llega al otro extremo, puede hacer un
freno a todas estas ideas tan fuertemente
estatistas y da por lo menos un gran
respiro a los impulsores de reformas del
Estado y de la continuación de la
apertura de la economía. En ese
sentido esto puede ser un giro al giro que
se venía dando. Esta es una de las
reflexiones más de fondo que se
pueden dar.
EC - Pasó el intento de
referéndum, quedó por el
camino, y el horizonte marca de
aquí en adelante como mojón
más fuerte las elecciones internas
en abril del año que viene.
OAB - Marca eso y marca una
situación de gran holgura para el
gobierno, en el sentido de que tiene un
campo mucho más despejado para
llevar adelante su política en
estos meses frente a lo que aparece como
un golpe para la oposición
más fuerte que sale de la
izquierda, del Frente Amplio. Va a tener
sin duda un período difícil
con la Rendición de Cuentas, pero
le va a ser más fácil
encararlo fortalecido por este resultado
del 17 de junio, que es un cambio fuerte
en el clima para el segundo semestre del
98.
EC - ¿Tú dices que algunas
decisiones, algunas medidas, algunos
proyectos, de haber sido encarados en
estas semanas previas al 17 de junio
podían haber incidido negativamente
en los intereses del gobierno en esta
consulta?
OAB - Creo que sí. Imaginemos un
referéndum en octubre. El gobierno
transcurriría toda la
Rendición de Cuentas en medio de
una campaña electoral hacia un
referéndum donde iban a estar en
juego los reclamos docentes, los de Salud
Pública, con el referéndum y
partiendo de una postura exitosa de
quienes lograban el 25 por ciento. La
superación del 25 por ciento daba
gran fuerza a la izquierda, al movimiento
sindical, y dejaba al gobierno en una
posición muy
incómoda.
Este resultado crea un
escenario exactamente contrario: debilita
a la izquierda, deja al movimiento
sindical por lo menos sin un sustento
electoral de respaldo, y da mayor
comodidad al gobierno para las
clásicas confrontaciones que
ocurren cuando vienen posibilidades de
cambio de carácter presupuestal, y
le permite acelerar una serie de medidas
que tienen que ver con su línea
política.
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