05 Jul. 2019

Entrevista a Oscar A. Bottinelli

Oscar A. Bottinelli

El Popular

Oscar A. Bottinelli analiza el desempeño de los partidos políticos y reflexiona sobre la escasa participación de los votantes en las internas. Entrevista de GM y Victoria Alfaro.

EL POPULAR dialogó con el politólogo Oscar Botinelli, de amplia experiencia de análisis electoral y político, analista político, con una larga trayectoria en la encuestadora Factum, sobre las principales conclusiones de los resultados de las elecciones internas del 30 de junio.

¿Cuáles son las principales conclusiones políticas de estas internas del 30 de junio?

Lo más importante es que es la segunda elección consecutiva en que seis de cada diez uruguayos no va a votar y la cuarta en la que no va a votar más de la mitad. Hay que analizarlo más allá de que cae en pleno invierno, que es voto voluntario y que no se elige directamente el gobierno, hay que matizarlo. En Uruguay el voto voluntario terminó en el año 1966, en esa época votaba entre el 80 y el 85%, era voluntario y no había multas. Se elegía el gobierno sí, pero ahora también. La elección de octubre, es con los candidatos que se eligieron en junio, por lo tanto junio determina la cancha entera para elegir el gobierno y las intendencias. Si la gente no va es porque, o no adquirió cultura política de la importancia de las elecciones, o porque siendo la única elección voluntaria, hay un problema serio de los elencos políticos con la gente, existe algún tipo de separación. Hay que tener cuidado con los momentos en que la gente se distancia de los sistemas políticos, porque siempre hay estallidos por algún lado. Cuando la gente no se siente identificada por los actores políticos algo pasa más tarde o más temprano en las sociedades.

Respecto a los partidos, es muy claro que el Frente Amplio tiene síntomas preocupantes, es la peor elección de su historia, votó mucho menos que hace cinco años. Hay claramente una afectación de un Frente Amplio donde hay mucha desilusión y mucho desánimo de quien no duda de votar al Frente Amplio pero que está desanimado. Cuando observamos en la calle vemos que el único espacio que construyó el viejo espíritu militante entusiasmado fue la candidatura de Oscar Andrade. Allí se vio con claridad ese entusiasmo y no solo en Montevideo y en Canelones, sino en varios departamentos, reflejado también en una cantidad muy grande de votos. Hay síntomas para que el Frente Amplio estudie. Otro dato es que el FA tiene seis intendencias y salió segundo en cinco departamentos donde tiene la intendencia. En el 2014 también se dio este fenómeno, pero con menos diferencia que ahora, ahora incluso salió cuarto en Rivera, allí lo superaron tres partidos incluyendo Cabildo Abierto.

El Partido Nacional salió extraordinariamente bien, muy fortalecido, obtuvo más votos que en junio del 2014. Es verdad que después tuvo un serio problema de aumentar proporcionalmente los votos de junio a octubre, pero fue una elección muy victoriosa e incluso el Partido Colorado mejoró en relación al 2014. En ese escenario lo más relevante de la competencia entre los tres grandes partidos fue el preocupante desempeño del Frente Amplio, en lo cuantitativo y en lo cualitativo, la falta de ánimo que se observó en la militancia frenteamplista, con la excepción de la candidatura de Andrade.

Hagamos ahora un análisis partido a partido en detalle. ¿Cuáles son las lecturas más importantes de la interna del Frente Amplio?

Yo diría que la elección más competitiva fue la del 2009 entre Mujica y Astori, porque cada uno era el referente de medio Frente Amplio y Marcos Carámbula era la candidatura que buscaba terciar en esa polarización. Esta fue una jornada de mayor cantidad de candidatos pero no tuvo la intensidad de aquella. Hay un dato relevante: es la primera vez que el ganador no obtiene más de la mitad de los votos, no supera el 50%, incluso queda lejos y los dos segundos corresponden a una macro-área política del Frente Amplio, la suma de ambos tiene una ventaja considerable sobre el más votado. Esto debilita a quien ganó, no tiene la solidez de Mujica en el 2009, donde salió respaldado con una clara ventaja sobre la otra mitad del FA y aunque tardó tres semanas terminó conformando una formula entre los referentes de las dos mitades. Por lo tanto, no solo salió fortalecido el que ganó sino también el Frente Amplio con la fórmula. Desde ese punto de vista ahora tiene un resultado complicado, tampoco la número dos obtiene un porcentaje de votos que haga obvio que no hay otra cosa que la fórmula entre el uno y el dos. Primero, porque la distancia entre el uno y el dos es grande y segundo, porque la distancia entre el dos y el tres es muy pequeña, casi un empate, muy poca la diferencia.

¿Cuál es su evaluación sobre la votación de las listas?, porque en esta campaña el FA tenía una renovación de liderazgos casi completa.

La 609, si bien fue la lista más votada, no tiene un número elevado de votos. Ya es un fenómeno recurrente, cuando la 609 no está encabezada o referida a Mujica su nivel de votación cae mucho y acá no quedo referida a Mujica como fue en la elección nacional y seguramente va a volver a ser en la elección de octubre. No parece que esté marcando el verdadero nivel de la 609. Si fue proporcionalmente muy fuerte la votación de la 1001, una votación que hay que observar cuánto tiene de fortalecimiento de la 1001 como espacio político y cuánto tiene de arrastre de una candidatura que excede la 1001 y que tiene características entre liderazgo político de izquierda y caudillismo de masas. Es un fenómeno muy peculiar el de Andrade, es la primera vez que sale del Partido Comunista del Uruguay un candidato de estas características, tanto en el plano político partidario, como en el sindical. Uno diría: Enrique Rodríguez; pero el "Nato" era un gran orador de barricada, muy querido pero no era un caudillo, por eso esto es diferente. Después lo que se observa es el espacio que vota a Daniel Martínez con una gran dispersión, donde si bien la 90 aparece como la lista individualmente de mayor votación , el Frente Líber Seregni, con la suma de Astori, Michelini y la 738, supera a la 90, lo cual no es una novedad porque ocurrió en las elecciones pasadas. Lo que hay que ver es como se desarrolla esto.

Ocurrió que hubo una dispersión muy grande de listas en el FA que responden muchas de ellas a agrupaciones que tienen que ver más con posicionamientos personales que con un degradé ideológico. Es interesante la votación de Bergara y le da un piso que tendrá que revalidarlo en octubre a ver si esto implica realmente abrir un espacio moderado que pueda ser alternativo al espacio más clásico liderado por Astori y el Frente Líber Seregni.

¿Qué destaca en la interna del Partido Nacional?

En cuanto a Lacalle Pou, antes de Sartori estaba en niveles siderales, tenía el 70% de los votos partidarios, después osciló siempre entre el 44 y el 55%, y hay un repunte en el porcentaje de Lacalle Pou pero en un momento que tiene un repunte la votación global del PN que se esperaba en torno a los 400.000 que a los 450.0000. Da la impresión que el aumento del porcentaje de Lacalle, más que ser un juego interno fue externo. No nos olvidemos que estamos hablando de voto voluntario, donde la gran mayoría no votó y no se puede analizar que si uno crece cae el otro. Probablemente no sea que Lacalle Pou le sacó votos a Sartori, este tenía un potencial de votos que no se expresó del todo, porque muchos se quedaron en la casa y el electorado que votó a Lacalle Pou, ante el fantasma que había generado una parte del PN contra Sartori, se sintió motivado a ir a votar y evitar cualquier riesgo, creo que esto último lo potenció. Sobre la disputa del segundo lugar es muy claro que Sartori lo consiguió, Larrañaga no sale bien de esta elección y no es la primera vez que pasa en el Partido Nacional, de que un espacio se rompa como pasó con Volonté- Ramos, donde la ruptura perjudica a los dos. Acá los intendentes rompen con Larrañaga para formar un nuevo espacio que se termina expresando en la candidatura de Antía y esto los perjudicó a los dos. Larrañaga quedó tercero y Antía que tiene expresión solo en Maldonado (donde incluso perdió ante Lacalle Pou) y Cerro Largo (donde en realidad la figura es Botana). Larrañaga quedó muy cómodo en Paysandú. En otros lugares donde los intendentes fueron con Larrañaga perdieron ante Lacalle Pou, esto marca otra realidad, el desdibujamiento del poder electoral de las intendencias y esto también es válido para el FA.

¿Cómo ve el desarrollo del fenómeno Sartori?

Dos cosas del Partido Nacional: después del episodio que pudo haber costado la elección como lo que sucedió en el puerto de Montevideo, un candidato que no va, dos que no saludan al tercero, codazos, algún que otro insulto o palabras duras, Lacalle Pou, a los pocos días de lo sucedido en el puerto, hasta la noche misma de la elección, giro impecablemente, salió muy bien sin exhibir soberbia y en el tono justo, elige la formula en el mismo momento, una formula paritaria que tiene el consenso de todo el partido. Desde ese punto de vista hay que pensar que el PN es el que sale mejor de la elección, hizo bien todos los deberes, lo único que le falto es dar una sensación más de unidad con Sartori a su derecha y Larrañaga a su izquierda, así quedaba un Partido Nacional compacto.

El fenómeno Sartori llegó para quedarse, hay fenómenos, que son totalmente distintos con perfiles personales, ideológicos y con clases sociales a las que llegan de forma diferente. Fenómenos como el de Novick, Manini Ríos, Talvi y Sartori, que están llegando a distintos sectores etarios o de clases sociales, básicamente del área de la centro derecha, que están buscando algo diferente a los elencos políticos preexistentes. Lo común es que hay un segmento importante de la población que está buscando elencos políticos distintos a lo común. En ese espacio Sartori aparece con un lenguaje diferente, todo lo que propone es una especie de economía social de mercado. Es un hombre muy joven con recursos propios y llegó para quedarse, mucho más si consigue una representación parlamentaria sólida. Plantea otro tema como es el financiamiento político, que ya se había planteado con Novick, las personas con capacidad económica por sí mismas para financiar una elección. Pero también están los que no se financian por sí solos, hay estudios jurídicos operando en la recolección de fondos en gran cantidad de empresas multinacionales, ese es otro tema a estudiar. Lo que menos sucede son financiamientos en base a colectas populares. Creo que una de las cosas que trajo el fenómeno Sartori es la necesidad de discutir a fondo el tema del financiamiento electoral.

Pasemos al Partido Colorado: ¿fue sorprendente la ventaja de Talvi sobre Sanguinetti y marca un cambio radical en el partido?

Primero, amortigüemos el resultado, un poco lo que analizamos en el FA, mirar Talvi-Sanguinetti da una visión, mirar Talvi sobre los batllismos da otra. Para analizarlo sociológicamente, tenemos una propuesta que se llama Ciudadanos, que no se identifica con ninguno de los batllismos y del otro lado dos sectores que se autodefinen como batllistas. Uno promocionó a Sanguinetti y el otro a Amorín Batlle, resulta que la relación es 53 a 47, o sea es un partido que está dividido en dos partes bastante parejas. Me parece que esta lectura está faltando, no es que Talvi arrasó y quedó una minoría de bajo porte. También es significativo que el Partido Colorado salga primero en dos departamentos. Rivera y Salto y en los dos con candidaturas de los batllismos, este también es un detalle significativo y esto importa mucho tanto en el Frente Amplio, como en el Partido Colorado, para la lectura que se haga dentro de unos días una vez que se completen las fórmulas presidenciales. Lo otro es que el FA no solo quedó cuarto en Rivera, sino que quedo por detrás del Partido Colorado, o sea en tercer lugar en Durazno, Flores, Lavalleja, Salto, Soriano y Tacuarembó.

Pasemos a los que se denominan «los otros», generalmente ese lugar lo referenciaba el Partido Independiente y ahora ese panorama cambió.

En las pasadas elecciones internas el más votado fue Unidad Popular y no el Partido Independiente y en octubre el Partido Independiente obtuvo tres diputados y un senador, mientras Unidad Popular un diputado solo. Dejemos de lado el fenómeno Manini que lo vemos aparte. El voto en los partidos que no tienen competencia es testimonial y en los muy pequeños es si pasan o no los 500 votos que les permite pasar a octubre. Hay un fenómeno interesante que puede tener un buen desempeño en octubre, el Partido Verde Animalista, con la candidatura de Gustavo Salle. En octubre vamos a tener además de los tres grandes partidos, al Partido Independiente, Unidad Popular, Cabildo Abierto, el Partido de la Gente, el PERI, el Partido Verde Animalista, el Partido de los Trabajadores y el Partido Digital. Es interesante remarcar que el partido de la Concertación que se presenta para alcanzar la votación solo en mayo en Montevideo en las departamentales, no sabemos si pasa los 500 votos.

El fenómeno de Cabildo Abierto que sin competencia interna obtuvo casi 50.000 votos, con tres meses de vida, con la candidatura de Manini, es un fenómeno político significativo. No olvidemos que en un ranking general de votos Manini sale por delante de Antía, Amorín Batlle y de Bergara y un poco atrás de Andrade, Sanguinetti y Cosse. Esto da la dimensión de la votación y además sale como tercer partido en la frontera norte: Artigas, Rivera y Cerro Largo, que es una zona con una fuerte residencia de la familia militar y sobre todo de los retirados. Es un tema a observar, un partido de tipo corporativo sobre lo militar, ideológicamente confuso, por un lado aparece un tipo que en ciencias políticas se denomina paternalista-autoritario de derecha y por el otro lado en el plano económico no es sobre la clásica derecha económica asociada al liberalismo, sino que tiene elementos bastante fuerte de estatismo muy ligado al discurso militar de defensa de los elementos estratégicos del país como la energía, las comunicaciones y la protección social. Desde ese punto de vista es muy interesante.

La irrupción de Cabildo Abierto fue un elemento muy significativo en el desbalance entre Talvi y Sanguinetti. Es notorio que el grueso del voto de Cabildo Abierto está constituido por personas que tres meses atrás estaban indicando su voto a Sanguinetti y por lo tanto incidieron en la disputa colorada, una disputa donde Talvi no solo tiene votos internos, sino que incorpora votos de afuera, sobre todo de jóvenes de clase media y media-alta, mientras Sanguinetti pierde un electorado de edad media para arriba y de clases sociales medias y hacia abajo.

Hubo un elemento nuevo en esta campaña, después de 25 años hubo debate televisivo entre los candidatos, ¿cómo valora el impacto de estos debates?

Siempre hay que tener precaución al analizar un único elemento en una elección como son los debates. Dentro de lo relativo que puede ser, la percepción que se tiene es que se favorecieron las dos candidaturas del primer debate: Andrade y Talvi, y no fue positivo para Cosse y Larrañaga. En el caso de Talvi lo hizo conocer muy claramente y a Andrade conocido como un tipo más duro, lo presentó como un hombre que puede dar un debate sereno con mucha calidad de firmeza ideológica, sin haber sido una exposición de eslóganes. Creo que el momento más alto del debate político de fondo se da cuando Andrade toma la mención que hace Talvi sobre Chile que centra la atención en el modelo chileno como de gran apertura al mundo, y lo contrapone con el modelo que presenta una de las mayores desigualdades sociales en América Latina y conforma la asociación de apertura del mundo, igual liberalismo económico. Esa fue la ecuación que presentó Andrade y que resulto muy eficiente, efectista y ayudó mucho a potenciarlo.

Estas son elecciones internas y cualquier reproducción mecánica hacia octubre sería un error, tomando en cuenta eso: ¿Cuáles son las principales pistas hacia octubre?

Hay un tema que quedó apenas planteado y es que parecería que lo único que no interesa son las discusiones políticas de fondo, programáticas, que fueron sustituidas por gestión de gobierno. Eso lo planteó Andrade: que se discute mucho de gestión y no se discute de política y lo repitió después Cosse. La gestión por supuesto que es muy importante, no puede haber gestión ineficiente y el FA tiene algunos déficit significativos de gestión, pero hay discusiones políticas de fondo. Primero, hay una confusión de términos, cuando se habla de programa se tiende a hablar de planes de gobierno. Un programa político es cuando un partido político expresa su visión del mundo, de la sociedad del hombre. En el FA fue su declaración constitutiva donde establece a qué clases sociales pretende referirse y cuáles considera que son las ajenas. Parecería que en los debates se está olvidando hablar de las clases sociales y de las visiones del mundo. Se habla más de medidas concretas y no la orientación global. Probablemente hacia octubre sea muy importante el planteo de la discusión global. El FA, que sale mal de esta elección y con una militancia mayoritariamente desanimada, obtiene sin embargo un resultado electoral que le da mucho aire, porque el hecho de que no esté Sanguinetti lo ha dejado sin frontera en la cual un votante desconforme del Frente se deslice hacia allí sin tener que pegar un salto a otra cosa. Sanguinetti tiene una diferencia muy de fondo con mucho frenteamplismo cuando se habla del tema de Derechos Humanos, pero se solapa con el Frente en lo que es la defensa de la laicidad, la defensa de la despenalización del aborto, de lo que sería la nueva agenda de derechos. Al no estar Sanguinetti se abre una brecha que es favorable para el FA, en el plano económico Sanguinetti le otorga al Estado un papel relevante y ahora tanto la candidatura del PC como el PN son expresiones de un fuerte liberalismo económico. Ahí aparece una visión clara y diferente del Frente Amplio con los partidos tradicionales y luego el tema de la organización de la educación, que no es administrativo sino conceptual. La visión dominante en los partidos tradicionales es de una organización de la educación en que se debilite el papel del Estado en la gestión de la educación, frente a la visión histórica que el FA de una educación centrada en la estructura estatal. Aquí se abren dos ejes muy fuertes para un debate de fondo en la elección de octubre, donde existirá este debate si el FA lo asume, si no lo toma lo que puede ser una ventaja se pierde.