26 Jul. 2019

Elecciones en la memoria. La aparición de Líber Seregni

Oscar A. Bottinelli - Diálogo con Aldo Silva

Radio Universal – Fuentes Confiables

La aparición del general Líber Seregni en la arena política. El fracaso de la creación de una tercera corriente en el Partido Colorado y la formación del Frente Amplio, con Seregni como referente y articulador de las distintas fuerzas de la coalición.

A.S.: Hablemos del general Líber Seregni en la política.

O.B.: En el espacio anterior hicimos referencia a la era de los generales. Nos estamos refiriendo a un dato muy importante, que es que el Uruguay, que entra en crisis económica, social, a partir del 55, vive un desgaste de los elencos políticos. A juicio de la gente, los políticos están fallando. El país necesita autoridad, necesita cambios, y vienen dos movimientos: el movimiento que propone cambiar todo el sistema, y requiere de una revolución, y surgen ideas de lucha armada; y el movimiento que dice que requiere autoridad. Ahí se empieza a mirar gente con autoridad, y nada con más autoridad que un uniforme verde con estrellas, un general.

No se dio tanto en el Frente Amplio, pero sí en el Partido Colorado, que gobernó el Uruguay casi todo el tiempo, una interrelación muy fuerte entre Ejército y política, entre mandos militares y política. En parte influye el hecho de que los ascensos, más allá de capacidades militares, son otorgados por el gobierno. Y siempre hay militares que se consideran próximos a figuras políticas. Y Seregni fue uno de los jóvenes militares considerados dentro del núcleo de Luis Batlle Berres. De los jóvenes militares brillantes, batllistas. Cuando se produce la muerte de Luis Batlle, Seregni era de los militares vistos como que podían dar el salto a la política. Ya era general, jefe de la Región Militar Nº2, con asiento en San José, después pasó a la Región Nº1, la más poderosa del país, con jurisdicción sobre Montevideo y Canelones.

Allí viene el pachequismo, no solo el período en que asume Pacheco sucediendo a Gestido, sino más bien el pachequismo ubicado en junio del 68, que es cuando Pacheco empieza a aplicar su política basada en, por un lado, la congelación de precios y salarios, y por el otro, la aplicación de Medidas Prontas de Seguridad, una especie de Estado de Sitio, para reprimir huelgas, manifestaciones populares. Sobre todo eran tremendas las manifestaciones estudiantiles, que habían arrancado en mayo del 68. Y las manifestaciones obreras, que tuvieron como gran acelerador la política de congelación de salarios. Una política que tuvo sus pro y sus contra. Por un lado los salarios se congelaban, y sectores, sobre todo los que no tenían estructuras laborales claras y salarios que aumentaran por convenios, veían como beneficio la congelación de los precios. Por eso el gran apoyo popular de los sectores más bajos que tuvo Pacheco y el pachequismo. Unos veían congelación de salarios, y otros congelación de precios.

El Ejército tenía dos grandes corrientes ideológicas. La corriente nacionalista, católica, de los Tenientes de Artigas, que tenía como gran referente al general Mario Oscar Aguerrondo, y el general Líber Seregni, que era la cabeza del sector llamémosle políticamente liberal. No liberal en lo económico. Batllista o socialdemócrata. En ese sector empiezan a surgir voces muy importantes cuestionando la política autoritaria de Pacheco Areco. Esas discrepancias de Seregni con Pacheco llevan a un cortocircuito, en que Seregni, finalmente, pide el pase a retiro. Ahí es visto como el referente que puede construir una tercera fuerza en el Partido Colorado, entre la 15, detrás de Jorge Batlle, y todo lo que se nucleaba detrás de Pacheco Areco: la Unión Colorada y Batllista más los que se habían ido de la 15, que se fueron con Gestido y siguieron con Pacheco. Había una idea de que la situación requería de una tercera fuerza, y en ese movimiento estaba Amílcar Vasconcellos, que había sido un candidato diferente a Gestido y Jorge Batlle, que había sido uno de los número 2 de Luis Batlle. Estaba Zelmar Michelini, estaba en esa idea Alba Roballo, estuvo bastante en esa idea el entonces vicepresidente de la República Alberto Abdala, que había roto con la 15 y Jorge Batlle. Ellos estaban en esa idea de una tercera fuerza con Seregni de candidato.

Esto falla, en gran medida, por la imposibilidad de que la fórmula fuera Seregni-Vasconcellos, una idea que estaba en el ambiente. El tema es que Vasconcellos veía que la fórmula era al revés. Él era el hombre de trayectoria política, el que había sido consejero nacional de Gobierno, uno de los número 2 de Luis Batlle. Había sido ministro de Hacienda. Ahí se produce un cortocircuito entre Seregni y Vasconcellos, que impide construir la tercera fuerza. Y los demás, como pasa en la construcción de todo proyecto político, unos tienen más entusiasmo, otros menos, otros dudan, y cuando vieron que esto se iba debilitando, cada uno empieza a buscar caminos distintos.

Ya estamos hablando de 1969, hacia el 70. En ese momento empieza otro movimiento político en el Uruguay. Fueron más de uno: la unificación de la izquierda y el tercer partido, para titularlo de alguna manera. La unificación de la izquierda es un proceso que arranca en 1956, desde el Partido Comunista, cuando hace su XVI Congreso. Un giro histórico de un PCU muy sectario, muy ortodoxo, a un partido que gira hacia construir alianzas. Incluso en el plano sindical. Uruguay no tenía una central única, y había una central comunista, solo de dirigentes comunistas. Por otro lado había habido otros procesos de unificación de la izquierda no exitosos. Estaba el Frente Izquierda de Liberación (Fidel), la 1001, había fracasado un intento del Partido Socialista con Erro, que había sido ministro del Partido Nacional, pero sigue flotando la idea de que la izquierda tiene que unificarse. Aparecen más izquierdas. Y por otro lado aparece el proyecto del tercer partido. El Partido Demócrata Cristiano, renovado de la vieja Unión Cívica, católica, conservadora, a un partido de un catolicismo moderno, más hacia un cristianismo abierto, izquierdizante, que llamaba a unir a todas las fuerzas que querían cambiar el país. No era un tema solo de autoritarismo o no, sino de necesidad de cambios de estructuras sociales y económicas.

El PDC y Juan Pablo Terra escribe una página entera en Marcha, con el llamado a un tercer partido. En realidad, el PDC estaba pensando en una cosa más restringida. Dicho de una manera caricaturesca, había que unir a todos los que piensan igual, menos a los comunistas. Esto sigue avanzando, y se empieza a ver que los procesos tenían que confluir en una única cosa. El “tercer partido” descolocó, porque el PDC y otros lo veían como un tercer partido además del Nacional y el Colorado. Y en la izquierda, cada sector se sentía un partido. Pero la gente lo entendía, lo pensaba en términos clásicos del sistema político uruguayo. Partidos había dos: lo otro eran partiditos. Había que hacer un tercer partido.

Ahí empiezan reuniones que se hacen en una salita del Senado, entre Francisco Rodríguez Camusso, senador del Partido Nacional, ex ministro de Salud Pública, Zelmar Michelini, Juan Pablo Terra, del PDC, y Rodney Arismendi, secretario general del Partido Comunista, y Luis Pedro Bonavita, presidente del Frente Izquierda de Liberación. De esas reuniones empieza a formarse la necesidad de crear un frente amplio. El Frente Amplio tiene un nombre que nunca eligió. Se discutía si era un frente amplio o un frente estrecho. Un frente con exclusiones, o un frente amplio. Y se empezó a hablar de hacer un frente amplio. Hasta que un buen día se crea, y el nombre ya estaba: Frente Amplio. Lo que parecía un comodín de trabajo, y que, como significado no quiere decir nada, ya había adquirido una personalidad. Y surge el nombre del Frente Amplio.

En ese ínterin, en esas conversaciones, aparece la idea de que tenía que confluir en algo grande, con un gran referente. Y ahí empieza a quedar libre la figura de Seregni, por el fracaso que había tenido la posibilidad de construir ese tercer gran espacio colorado, batllista, entre Pacheco y Jorge Batlle. El primero que aporta el nombre es Michelini, porque ya venía de estar manejando su nombre dentro del Partido Colorado, al que todavía pertenecía. Y ahí el nombre de Seregni empieza a surgir para liderar este Frente Amplio. No es que recién ahí aparece su nombre como figura presidenciable. Ya había estado en el PC, ya era un nombre que danzaba en el nivel presidencial. Al cerrarse las puertas del PC, era la figura ideal para este tercer gran espacio político que se intentaba abrir. Eso fue lo que originó, un poco, que Seregni terminara de referente y candidato. Estoy usando las palabras con mucho cuidado: no usé la palabra líder. Seregni no edra un líder. Era un referente, un candidato, un presidente de un frente amplio que tenía figuras políticas muy potentes. Rodney Arismendi, una figura consagrada dentro del Partido Comunista, un José Pedro Cardoso, figura consagrada del Partido Socialista, ambos con una gran trayectoria política atrás, en el Parlamento. Un Juan Pablo Terra, líder y presidente del Partido Demócrata Cristiano, que estaba en fuerte crecimiento, vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana. Zelmar Michelini, una figura importante del Partido Colorado, que ya había sido candidato de nivel presidencial. Francisco Rodríguez Camusso, uno de los número 2 de Daniel Fernández Crespo, que había sido ministro y era senador del Partido Nacional. Seregni era algo nuevo en ese lugar de notables.

Su papel fue mucho el de coordinador y moderador. Es un tema para analizar más adelante el pasaje de ese referente, presidente, candidato presidencial, moderador, a líder del Frente Amplio. En ese proceso es muy importante el período militar de la dictadura, en el que se va produciendo la transformación de la figura de Seregni, de candidato y referente, a líder.