02 Dic. 2012

Un tsunami golpea al Frente Amplio

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Una vez más Tabaré Vázquez sale de la sordina para provocar un estruendo con la fuerza de un Tsunami, que golpea al Frente Amplio, se enfrenta a casi toda su fuerza política [...]Parece como si Vázquez buscase el desafío de ganar poniendo delante suyo y de su gente la mayor cantidad de obstáculos posibles, cuanto mayor cantidad y más grandes, mejor. El Frente Amplio no necesita de enemigos para tener complicaciones, se basta a sí mismo.

Una vez más Tabaré Vázquez sale de la sordina para provocar un estruendo con la fuerza de un Tsunami, que golpea al Frente Amplio, se enfrenta a casi toda su fuerza política, empuja a varios segmentos del electorado frenteamplista a anunciar que harán campaña por el voto en blanco en las elecciones nacionales y crea los mayores riesgos electorales para un oficialismo que no las tiene todas consigo.

Ante todo debe advertirse que un análisis del juego político debe desprenderse completamente de la posición que cada quien tenga sobre el fondo del tema. La firma por Tabaré Vázquez del recurso de referendum contra la ley de despenalización del aborto podría ser un apoyo a la vigencia plena de la democracia directa (“que el pueblo decida”) o una oposición a la ley. No caben dudas al respecto: es combatir la ley. Hace cuatro años atrás rechazó de plano que el tema del aborto lo decidiese el pueblo –como propuso Mónica Xavier – y optó por oponer el veto. Primera vez en la historia del país que un presidente interpone el veto contra su propio partido, contra la totalidad de su propio partido.

Esto ocurre a menos de dos años de unas elecciones nacionales en que el Frente Amplio corre importantes riesgos y registra un nivel muy elevado de partidarios desilusionados o enojados que al menos provisoriamente se refugian en declarar el voto refractario (en blanco, anulado, a ninguno). Los últimos estudios1 sugieren que ese desencanto o enojo se mitigaría o desaparecería con la candidatura de Vázquez, una figura que creció en el silencio y se afecta cuando ese silencio se rompe.

El grueso de esos desencantados y otros que no expresan el desencanto pero manifiestan mucha lejanía de Vázquez, pertenecen básicamente a tres segmentos superponibles. Por un lado el viejo frenteamplismo, no en edad, sino en concepciones: nivel socioeconómico medio, nivel cultural o de información elevado, liberal en lo cultural, laicos (en la interpretación de laicidad dominante en Uruguay). Un segundo segmento está constituido por grupos numéricamente más reducidos pero cualitativamente más combativos, que luchan por lo que se denomina las nuevas causas de izquierda en las sociedades posmodernas. Y el tercer segmento es el de jóvenes, de diferentes sectores y corrientes frenteamplistas, bastante cuestionadores de sus propias dirigencias y poco simpatizantes del ex presidente. Si una parte de este conjunto, ni siquiera la mitad, se volcase al voto en blanco, el Frente Amplio tendría perdida irremediablemente la elección.

¿Cómo se califica la movida de Vázquez? Muy claro, en primer término, que es una transgresión, de un hombre con una veta transgresora que se deleita en la transgresión y que ella ha sido buena parte de su éxito popular, de mantener esa calidad de especie de outsider ¿Es un acto de liderazgo? Si por liderazgo se entiende marcar el camino para convencer a sus seguidores y ser seguido por ellos, es lo contrario de un liderazgo: es un acto de fuerza, de intento de imposición de autoridad contra la convicción de los más, o de los casi todos ¿Es un acto de independencia? Claramente sí. Pero independencia de un líder político respecto a su propio partido significa que no es una persona con pertenencia de partido, que no se siente de un partido, que no cuida a ese partido, que no siente que liderazgo es ser responsable por la unidad y el éxito de esa fuerza política.

¿Qué va a hacer el Frente Amplio? Tiene dos caminos: el enfrentamiento a Vázquez –que en la dirigencia frenteamplista suena a blasfemia o parricidio- con los riesgos consiguientes desde el punto de vista de pérdida de un importante segmento de opinión pública o –se lo presente como se lo presente- la claudicación ante la imposición, que lisa y llanamente lo lleva –al menos ahora y en los próximos meses- al riesgo de perder a otro importante segmento no solo de electorado, sino de militancia.

Mucho dependerá de lo que suceda con el recurso de referéndum. Los impulsores indican ir por la vía rápida, que supone realizar una especie de votación unidireccional, los llamados Actos de Adhesión al Referendum o Pre-referendos. Como se requiere tan solo el 2% del total del electorado para poner en marcha el mecanismo, este octavo pre-referendo en la historia del país2  se realizará y ocurrirá en el trimestre semestre del año que viene, no antes de abril ni más allá de junio. Esta primera instancia –de aquí al pre-referendo- la izquierda podría soslayarla, si el ex presidente se limita a firmar y guarda silencio, y el Frente Amplio guarda también silencio. Si cualquiera abre la boca, el lío estalla. Si el pre-referendo es exitoso, es decir, concurre y vota por SI no menos del 25% del padrón electoral (cerca de 700 mil personas), el tsunami golpea con toda su fuerza al Frente Amplio. Entonces, quizás el fracaso de las adhesiones sea lo más beneficioso para el Frente Amplio, lo que le permita pasar la tormenta con los menores destrozos posibles. Pero, repito, siempre y cuando Vázquez se llame a silencio y el Frente Amplio y todos los dirigentes frenteamplistas también durante todo el proceso de búsqueda de adhesiones hacia el pre-referendo.

Dentro del Frente Amplio hay un problema adicional para los socialistas. Por un lado su gran éxito electoral tiene mucho que ver con su asociación con Tabaré Vázquez (ser visto como “el grupo de Tabaré”). Por otro lado, de las tres grandes corrientes de mayor peso electoral3, es la única que sostiene monolíticamente los viejos postulados de cultura liberal y laica, muy propia de la vieja izquierda y del viejo batllismo. Un distanciamiento con Vázquez lo erosiona fuertemente a nivel de electorado común; un debilitamiento de las posturas de cultural liberal y laica, lo hiere profundamente en sus niveles militantes y de opinión informada y comprometida, y especialmente en la juventud.

Parece como si Vázquez buscase el desafío de ganar poniendo delante suyo y de su gente la mayor cantidad de obstáculos posibles, cuanto mayor cantidad y más grandes, mejor. El Frente Amplio no necesita de enemigos para tener complicaciones, se basta a sí mismo.


1 Encuesta Nacional Factum del tercer trimestre de 2012

2 Los siete pre-referendos anteriores han sido: dos en 1992 contra la Ley de Empresas Públicas, dos en 1998 contra el Marco Regulatorio del Sistema Eléctrico Nacional, dos en 1998 y 1999 contra la modificación de plazos de caducidad y prescripción de créditos laborales, y uno en 2001 sobre seis temas contenidos en la Ley de Urgencia (sistema ferroviario, terminal de contenedores Afaps, Conaprole, alumbrado público y relaciones Poder Ejecutivo-entes autónomos). Tuvo éxito solo el segundo de 1992.

3 Las otras dos son el Espacio 609 y el Frente Liber Seregni, dentro de los cuales hay diversas posiciones en sentido contrario