La Mañana
Eduardo Bottinelli evaluó en entrevista con La Mañana el impacto de la Rendición de Cuentas y las tensiones crecientes con la militancia oficialista. Explicó que el desencuentro entre lo imaginado por la ciudadanía y las metas concretas genera fricciones en la base social del gobierno. Señala asimismo que el Ejecutivo enfrenta la doble necesidad de articular acuerdos con la oposición y alinear a su propia fuerza política.
¿Cuál es su evaluación de cómo viene funcionando el gobierno, en un contexto donde ha presentado la Rendición de Cuentas?
El gobierno ha tenido algunos temas de funcionamiento que son cuestiones propias de él; por otro lado, problemas de desavenencias con la fuerza política y la dificultad que ha supuesto en algunos casos puntuales la ausencia de mayorías parlamentarias, que le limita cierta parte del accionar. Creo, no obstante, que esta no es la explicación de todo lo que ha pasado, pero sí en algunos aspectos concretos, como el caso de la Rendición de Cuentas, donde se debió llegar a un acuerdo interno por las dificultades que supone no tener la mayoría propia y la necesidad de negociar con la oposición. Ese es el gran desafío para el gobierno. Esto, sumado a señales de ciertos planteos vinculados a la agenda, al programa de gobierno y otros que van surgiendo y que han generado ciertas desavenencias con la militancia.
Transcurrido un año de gobierno, ¿considera que se ha aplicado lo que estaba dentro del programa del Frente Amplio?
Ahí hay toda una discusión. Los programas en general no tienen, salvo algunas cosas puntuales, las especificidades de a qué se refiere con determinadas frases. Sin embargo, trazan algunas líneas gruesas. Hay un desencuentro entre lo que la gente interpretó del programa —o sea, lo que se imaginó con un gobierno del Frente Amplio— y lo que el propio Frente Amplio y el gobierno sostienen en el sentido de que se está cumpliendo el programa. Comienzan entonces algunos juegos que tienen que ver con la política y cuáles son las líneas que se están trazando para mostrar logros. Está, por un lado, el programa del Frente Amplio; por otro, las 63 medidas del gobierno anunciadas cuando asumió, y a esto se suman los anuncios en la campaña electoral. El gobierno presenta logros cumplidos con una parte del programa; otra parte son las medidas anunciadas, y otros temas que no aparecían tan claros y ahora vuelven a ponerse arriba de la mesa. Por ejemplo, la seguridad pública. No aparecía como una prioridad o como primer titular. Ahora aparece mucho más presente por la dinámica propia de los problemas de seguridad y por lo que la propia ciudadanía presenta como preocupación. Otro ejemplo es que con la Rendición de Cuentas se ponen en agenda las prioridades que el gobierno entendía y que forman parte de las demandas que la ciudadanía tenía sobre lo que tiene que ser un gobierno del Frente Amplio. La seguridad está más lateral, pero otros temas, como pobreza infantil y educación, buscan de alguna forma acercarse a esa expectativa previa que existía, sobre todo en el electorado del Frente Amplio.
¿Cómo se relacionan todas estas expectativas con la baja aprobación del gobierno?
Una parte se explica por las expectativas previas que tenían los votantes del Frente Amplio. Quien no lo votó no tenía demasiadas expectativas ni se puede sentir demasiado frustrado. Pero quienes lo votaron, el tema tiene que ver más con frustraciones. Por ejemplo, esperaban que los salarios crecieran fuertemente y no que se les trate de convencer de que un aumento de dos puntos del salario real es alcanzar una meta. También el tener más y mejor empleo. Es decir, una comparación más con el primer gobierno del Frente Amplio. Hay otros temas que ya venían en discusión pero explotan. Uno es las personas en situación de calle, donde ahí hay una frustración grande de los votantes de izquierda, y otro la pobreza infantil. Esto tiende a atacarse un poco en la Rendición de Cuentas, pero las expectativas y las demandas eran que se esperaba un accionar mucho más rápido y concreto.
Cuando mencionó las prioridades del programa del FA no incluyó lo referente a seguridad.
No lo incluí por lo siguiente: la seguridad pública es el principal tema de preocupación de la población de los últimos 20 años. En el intermedio estuvo la pandemia, donde lo principal era la salud y temas económicos. Por lo tanto, la seguridad se retiró, pero no por una percepción clara de mejora, sino porque había otros temas que preocupaban más. Primer punto: la seguridad sigue siendo el principal tema de preocupación. Segundo punto: es más fuerte la preocupación dentro de los votantes de los partidos de oposición que dentro de los votantes del Frente Amplio, aunque es el principal tema de preocupación para estos también, pero con menor distancia que en el caso de los votantes de los partidos de la Coalición.
El tercer punto es que las expectativas hacia este gobierno, en términos generales, estaban más puestas en los temas económico-sociales que en el tema seguridad. Añadido a eso, hay cierto grado de escepticismo de la población en general con respecto a la posibilidad de solucionar efectivamente los problemas de seguridad. Las posibilidades de solución desde el lado político empezaron a desgastarse con el anterior gobierno del Frente Amplio por un aumento de delitos. Y la Coalición gana, entre otras cosas, por un factor relevante que era el tema seguridad pública. Esa era una bandera y una esperanza que se despertaba con el cambio de gobierno. Los gobiernos de Frente Amplio fueron desgastándose en términos de cómo solucionar los problemas de seguridad pública y el gobierno pasado, que era la esperanza, generó frustraciones. Eso lleva a que hoy lo que tenemos es una situación de desilusión, de brazos caídos, de que esto se pueda solucionar en un período de gobierno.
En materia política, ¿cómo observa el peso del ministro de Economía, Gabriel Oddone, dentro del Frente Amplio y la proyección que se le está dando a su posible candidatura presidencial para 2029?
Hay varios aspectos a considerar de Oddone como ministro y como figura política. Como ministro tiene una incidencia directa en la mayoría de las decisiones. Incluso en el tema de los blindados militares utilizados por la policía estaba en esa reunión. Probablemente es porque tuviera algún tema vinculado a recursos, pero también porque su opinión aparece valorada dentro del gobierno.
Su perfil, desde el punto de vista de la diversidad del Frente Amplio, está alineado a una mirada más liberal que de alguna forma rechina con otros sectores que tienen otras perspectivas desde el punto de vista económico, el rol del Estado, el rol de las empresas privadas y, sobre todo, de las multinacionales. Ahí hay diferencias.
Es una persona que está teniendo un rol protagónico, pero además trasciende. De alguna forma está siendo un ministro muy relevante dentro del gobierno. Las perspectivas, las proyecciones como candidato presidencial o como liderazgo político, es algo que recién está empezando. Va un año y unos meses de gobierno, y Oddone en la arena política concreta y expositiva lleva dos años, desde que se anunció que sería el ministro de Economía, en medio de la campaña electoral.
Ahora este proceso va a tener dos grandes ejes para ver si se construye una potencial precandidatura. El primero es cuál es el resultado que tiene como ministro de Economía. Y lo segundo es cómo se transita internamente en el Frente Amplio las diferencias con ese perfil que tiene Oddone.
¿Pero a pesar de diferencias internas con el pensamiento de Oddone, el objetivo es ganar y que este pueda traer votos de afuera del Frente Amplio?
Hoy es muy difícil poder evaluar esa posibilidad. Creo que no necesariamente es un perfil que pueda competir con votos fuera del Frente Amplio si no hay una diferenciación clara con respecto a los otros partidos. Porque en definitiva, si están todos compitiendo en un mismo círculo desde el punto de vista de concepción del Estado o de la inversión extranjera, ¿qué es lo que diferencia uno del otro? Esa es la clave. Creo que hoy no aparece tan claro ese panorama y que va a depender mucho de los resultados futuros. El cierre del 2028 es clave para una candidatura de este tipo. Si bien al día de hoy la imagen de Oddone es buena fuera del Frente Amplio, eso no significa que se pueda traducir en votos.